Segundo ataque a El Calafate. Miercoles (Dia 9/19). ttccmm##

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Segundo ataque a El Calafate. Miercoles (Dia 9/19). ttccmm##

Hoy hemos vuelto a madrugar. Como ayer pero con agujetas por todo el cuerpo. Hay que sumarle que moverse en la cama después de la subida al mirados de la base de las torres era poco menos que una agonía. A nivel de piernas era solo molesto, pero lo que mas se ha resentido ha sido el hombro derecho.Supongo que lo subo un poco mas que el izquierdo y cargar con la mochila con todo el peso del equipo fotográfico ha sido bastante matador por eso. Si duda no iba corto de peso, pero con una mejor para la espalda, quizás sujeción de cintura, habría sido mas llevadero. La mochila pequeñaja de ataque que complementa a la macpac grande de ciudad es ideal para la ciudad, pero para el monte se queda pequeña tanto de tamaño como de diseño.

Pero volvamos al día de hoy.  Según nos comentaron en el hostel, teníamos dos opciones. Madrugar y salir sobre las seis, antes que los buses o salir sobre las siete y media. Enmedio de esas dos horas, coincidiríamos con los buses dirección Calafate que salen desde Puerto Natal cargados de turistas y lo mas probable seria que perdiéramos el tiempo que intentáramos ganar. Obviamente salimos después de las siete y media.

Desayunamos por primera vez en el Wild hostel, el nuevo alojamiento en Puerto Natal al que llegamos ayer. A pesar de que el anterior tenia todo lo que se podía pedir, el ambiente era de bed and breakfast mas que de hostel, se echaba de menos una sala común/bar algo mas vibrante. Esa es una de las cosas en nuestro caso por las que si estamos dispuestos a pagar mas es lo que hemos hecho. Con algo de pena nos hemos movido de hostel. La habitación es mas ruidosa, da a la calle principal y se escuchan los compañeros a través de las paredes. El baño es compartido y el precio mayor (34000 vs. 48000) Pero sin duda, el cambio ha sido un acierto. Un sitio mas cálido, social y acogedor. El desayuno tampoco tiene queja. Cereales varios, muesli, leche, yogur, pan y embutido, fruta… Muy bien, como el Maipu pero cambiando el ambiente salón de casa por el de refugio hipster.

Salimos directamente, después de coger las llaves del coche qe se nos habían quedado en la habitación para variar. El camino por ahora no ha tenido demasiadas incidencias. En la.parte chilena andamos compitiendo con un bus que nos quería adelantar. Yo lo habría dejado, pero el pobre quedo rezagado en la única subida de la carretera donde se desdoblaba el carril y a partir de ahí decidí que no valía la pena ir tras el con lo que mantuve velocidad y poco a poco fuimos despegándonos. Y menos mal, la marabunta que bajo de ese bus nos habría retrasado en el puerto fronterizo.

Cuando llegamos a la frontera en el lado chileno nos alcanzo, aparco delante, cerrándonos y salimos a la carrera al puesto viendo la intención del autobusero. Entro casi inmediatamente detrás seguido de cuarenta turistas. Si no hubiésemos corrido habría sido un desastre. Pasamos la aduana y llegamos a la Argentina, también la pasamos y no había rastro del bus. Nos libramos de media hora de retraso al menos. Tuvimos suerte -buscada-.

Ahora hemos dejado atrás esperanza. El pueblo en el que en el primer intento al Calafate se vio truncado por la falta de electricidad en primer lugar y por la información que nos dio el gasolinero de que el ascenso a Calafate estaba cortado en segundo. No necesariamente por ese orden.

La sensación de conducir por la Patagonia no es tan liberadora como se puede pensar. No hay música de fondo que acompañe la experiencia ni planos espectaculares de ti conduciendo. No es una película. Tampoco es una inmensidad inconmensurable. Sin embargo, tiene algo. Sin que son… No sabría decirlo, son grandes extensiones mesurables. Una tras otra, seguidas de la de después. Rectas y rectas entre curvas suaves que se extienden durante horas. Seria como.atravesar una Castilla entre colinas suaves una y otra vez. Una para Asturias, otra para Castilla, otra para Extremadura y después Andalucía. Ese tipo de enormidad es la Patagonia desde el coche. Enmedio guanacos y conejos entre estancias de ganado que cuando se junta debe ser una marea de animales. Aquí son puntos esporádicos que se ven de hora en hora en el horizonte.

15h

No vamos a tener mucho éxito con la idea de poner la velocidad de crucero a 80 para que esta bestia parda de coche no que gasolina al ritmo descomunal del primer día de perito moreno. Van ya casi cinco horas y media de viaje y solo hemos llegado a 30km del Perito Moreno. Para la vuelta habrá que apretar mas si queremos devolver el coche a una hora razonable.

Perito Moreno es una experiencia. Es difícil que las fotos capturen lo que la vista falla en percibir sin una referencia de tamaño. La pared de hielo tiene unos 70m de altura, los barcos esos que no llegue a capturar en las fotos y que tan bien habrían venido, son enanos.en comparación a la.magnitud de la pared del.glaciar. No es menos impresionante el sonido, témpanos de distintos tamaños.caen a cada poco y no es raro que hagan un sonido atronador, al fin y al cabo, una pared del tamaño de la del glaciar tiene potencial para dejar caer trozos de hielo de un tamaño bastante serio.

N

Nuestra visita no fue tan espectacular como las vistas. La ida nos llevo casi seis horas hasta El Calafate, tan solo para descubrir que aun había una hora hasta el glaciar. Llegamos ya sin tiempo mas que para dar la vuelta y aun así llegar justos. Una visita rápida para hacer algunas fotos dificultadas por la omnipresente barandilla alta de las pasarelas y vuelta al coche en minibús.

De ahí a casa, una carrera constante con pausa en El Calafate para repostar e informar al encargado del concesionario de alquiler de coches de los tiempos que manejábamos para volver vía wifi (gasolinera y cafetería) y otra en esperanza para repostar. Casi atropellamos a un par de conejos en un camino que hicimos a una velocidad que nos permitió volar por la carretera en tres horas y media desde calafate hasta Puerto Natales, y eso que debimos pillar al de la aduana Argentina cenando, casi le da algo a Cris de la mala ostia que le entro con la demora. Yo me quite de enmedio y me fui a intentar llenar el deposito con el tanque de reserva mientras aparecía el guarda a sellar los pasaportes. No lo conseguí, según empezaba yo termino todo el proceso aduanero y salimos dirección Cerro Castillo.

2018-12-01T18:45:31+00:00octubre 24th, 2018|Chile 2018-10|

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