Hoy ha sido un día de transición. Personalmente me ha cundido muchísimo, aunque parece que a Cris le cundió menos, ella se quejaba de lo poco que hicimos. Nunca sabremos quien lleva razón, pero probablemente quede la impresión de que soy yo. Es una de las ventajas de escribir el diario de viaje.

Después de los preparativos de la boda y toda la tensión de las últimas semanas, parece que estamos acusando ahora el estress, como si la descompresión en vez de la presión fuera lo que nos ha afectado. Cuando Cris se monto en el avión estaba tocada de la espalda. Por mi parte yo llevaba algunos días antes de la boda con garganta y nariz dolorosos. Ademas de la boda se junto que antes de recuperar salimos a Madrid a dormir en un colchón hinchable el primer día. El segundo fue un madrugón seguido de la visita relámpago a Roma y trece horas de avión donde no dormimos demasiado, ni en cantidad ni en calidad. La tercera noche caímos exhaustos de jet lag y cansancio después de que empalmáramos el avión a Santiago con un primer día de calle. No fue un primer día normal, fue 5 horas mas largo de lo habitual por el cambio horario.

Así que la mañana que hemos pasado en casa, repasando y aflojando un poco el ritmo me ha parecido, al menos a mi, de lo mas razonable.

Nos pusimos al día, planeamos el viaje y lo desplaneamos, alquiler de coche para entregarlo en el sur (Puerto Montt) y visita a los viñedos de Lapostolle fueron intentado el primero y reservado y cancelado el segundo, alojamiento incluido.

Al final volaremos a Punta Arenas mañana a primera hora y de ahí nos desplazaremos a Puerto Natales, aun no sabemos si en coche o en bus para alquilar después un vehículo. Al menos ya tenemos un plan. Mas adelante, tras visitar Las Torres de Paine y el Calafate volaremos al norte a Puerto Montt e intentaremos Chiloe y alrededores antes de regresar a Santiago y hacer la visita a las bodegas e intentar ir a Valparaiso. Toda la mañana para parir en plan aprendiendo que necesitamos tarjeta de crédito para alquilar coche, aunque a veces la española de débito de el.pego y que conviene viajar con Skype cargado y listo. La ultima lección es que si no tenemos.cobertura móvil para recibir mensajes, la mayoría de las transacciones que necesitan tarjeta no van a poder autorizarse.

Con una idea maestra, salimos a la calle para comer algo. Teníamos fichado un peruano cerca de casa, al Ají y Limón y fuimos a probarlo. Como le dije a Cris, el mejor ceviche que probé nunca. Estaba en el top 2 que son las veces que lo comí. Eso significo que no tenia ni idea de lo que comía. Ni que era cada plato de cocina peruana ni que era cada ingrediente que cambian nombres en Chile. El resultado fue que comimos por cuatro y pedimos para seis. El arroz de Cris sobro casi entero, de mi plato conseguí acabar la carne.con mucho trabajo y el ceviche de entrada, sobro el o todo lo demás, según se quiera ver. Unos 50e, 38000 copecs chilenos de almuerzo, ni en España con vino. Definitivamente se nos.fue de las manos y no poco.

Con la tripa llena, la siguiente parada fue la farmacia. A Cris le pico algún bicho en los últimos días y tiene ampollas en los maleolos -Dos en un pie y una en otro, La vida es bella- y el piso para hacer las curas y materializar los planes a base de cancelaciones y mirar vuelos.

Corriendo, a las seis de la tarde y con el día aprovechado o no según a quien se pregunte, salimos en metro a comprar un cargador para la 5d. Ayer cayó al suelo el mio y se dejo de funcionar. Tuve suerte y después de comer alguna de las tiendas a las que llame respondió -por fin- al teléfono y medio algún consejo para conseguir comprar uno.

Desembarcamos sin que sobrara un minuto en plaza de Italia y en una tienda que se llama KillFoto y que estaba mejor provista -con diferencia- de lo que esperaba, conseguimos solucionar el problema de la cámara. y menos mal, sin cámara los viajes son la mitad de viajes.

Un paseo de vuelta a casa con intento de subida al cerro, paso por el barrio París-Londres donde intentamos.tomar algo pero nos informaron educadamente de que sin.comida no servían y un visita al super completaron la tarde. Es interesante ver como vas templandote y la situación de exigir que pidiéramos algo de comer para servirnos un par de cañas dio pie a que nos marchásemos tranquilamente y sin problemas. De otra, seguramente habríamos pedido algo sin que nos apeteciera solo para hacer bulto. Igual es lo que da la experiencia, hacer menos.cosas que no te apetecen.

Terminamos, después de parar a ver un grupo de chavales bailando en la puerta de la escuela de arte, en casa cocinandonos la cena que compramos en el super y ultimando detalles para el viaje de mañana antes de meternos en la cama.

Es peculiar la cultura del baile. En todos los parque por los que pasamos había gente bailando. Grupos de chavales, de chavalas, gente bailando sola al lado de estos grupos, en la calle… Todo el mundo baila parece. Es una actividad popular para hacer por la calle. Curioso.