Excursion imprevista a Cucao. Sabado (Dia 12/19). Ttccmm##

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Excursion imprevista a Cucao. Sabado (Dia 12/19). Ttccmm##

Serian las siete y media cuando nos despertamos en nuestra habitacion del Palafito Weiwei, Las ocho cuando nos pusimos en marcha y dejamos el ambiente calido del dormitorio con sus paredes cubiertas de madera. A las 8:30 estabamos desayunando en el area comun del palafito. A juego con el estilo y el ambiente del hostel, el desayuno fue en una galeria acristalada, calida y templada que se extiende desde el salon-cocina al mar. Un sitio muy cuidado y acogedor.

El omnipresente huevo revuelto, cafe de maquina -americano- y mas pan con mantequilla del que debiera haber tomado -otra vez- me prepararon para el día. Cris cambio el exceso de pan por otro de los desayunos que nos han acompañado en todo el viaje, cereales de chocolate con yogur de una jarra enorme que no hay forma de manejar sin que quede todo entafarrado.

Al ritmo del movimiento de mandibulas fuimos planificando el dia. La idea era alquilar un coche y cruzar en ferry hasta la isla de Quinchao para visitar los pueblos mas grandes Achao en la parte mas oriental y Cucao de Velez en el oeste que no dejan de ser, por lo que nos contaron, grupos reducidos de casas sin mucho mas alla de las iglesias de madera patrimonio de la unesco. Son edificios de ese grupo que se elevo poco despues de la conquista -llamemosla asi- de la isla con el material disponible, madera, principalmente de Alerce, dura, duradera y abundante de aquella hasta que la sobreexplotacion termino por convertirlo en especie protegida. Parece ser que la fama de madera de calidad que adquirio durante el tiempo que los Españoles estuvieron a cargo de la protoindustria maderera de la zona no ayudo cuando llego la independencia de Chile y el ferrocarril.

Intentamos que nos solucionaran el coche desde la recepcion pero no fue posible. Tras varias llamadas llego a la conclusion de que solo habia un coche disponible para alquilar y era uno de gama alta con todos los lujos y un tamaño enorme de un particular. Nos parecio muy limpio y brillante para sacarlo nosotros a las calles sin pavimentar de una poblacion como Castro, mucho mas para ir en ferry a explorar las islas de alrededor. Preferimos pasar de ese vehiculo. La siguiente opcion era Salfa Sur, una agencia local, pero implicaba llamar e ir alli a recoger el coche.

De nuevo tocaba pelear con Skype y los pagos. Esta vez decidi darle un enfoque diferente al del mi decepcionante cuenta ing -que tan bien va en casa y tan mal se ha desenvuelto en chile- y ver si podia pagar desde mi cuenta de revolut. La cree hace poco, justo antes del viaje, pero al no haberme llegado la tarjeta no podia usarla, asi que no le preste mas atencion. No se por que me dio por curiosear hoy que ofrecia supongo que por desesperacion absoluta.

El caso es que me meti en la app y en treinta segundos tenia creada una tarjeta virtual con la que pague skype en otros quince. Desopes de todo lo que pase para intentar hacer que mi tarjeta española funcionase en Chile, en menos de un minuto todo hizo click. Y la solucion… La habia llevado encima todo el tiempo. Ahora podriamos pagar sin problemas cualquier transaccion sin necesitar la dichosa confirmacion via sms de ING. Parecia que teniamos una ganadora para gastos en el extranjero, ahora solo tengo un saldo de 50e en la revolut, pero ya me han dado la vida.

Asi pude llamar a la compañia de coches y con el wifi del hotel ver que uber me llevaria 2000 pesos por ir al concesionario. No por ese orden, por que cuando llame me dijeron que no habia nada disponible para alquiler en el dia y por un dia excepto una camioneta 4×4. Si no quisimos el tocho que teniamos en el hostel, siendo coche, menos este, siendo 4×4. En conclusion, quedamos sin vehiculo de alquiler.

En estos menesteres y con Cris hablando por telefono con Pablo, que esta entusiasmado con que andemos por Chile, donde el estuvo estudiando seis meses, nos dio la hora del check out. Es lo que tiene ser madrugadores. Tiempo de sacar las maletas y dejarlas en un guardamaletas para desalojar nuestra habitación y trasladarnos al dorm.

La opcion B, la de andar sin coche, era pasar el dia tranquilamente en Castro, relax y paseo. No obstante sacamos de la manga una opcion C con aventurilla. Iriamos a la estacion Rural y cogeriamos un bus hacia la parte mas distal de la mayor isla de los alrededores, Quinchao (lo que teniamos previsto con el coche, a groso modo). Desde ahi, desde el pueblo de Achao en el oriente empezariamos a Volver a Castro viendo sitios y cogiendo minibuses locales. Achao, Curaco de Velez, el ferry, Dalcahaue y Castro. Con almuerzo en las cocinas de Dalcahue junto al mercado para tantear la comida puramente chilota.

Tampoco iba a ser. Parece que todo eso encaja mejor en el dia de mañana en que teniamos pensado solo ver Dalcahue, asi que para optimizar el tiempo vamos a pillar un minibus a Cucao, una zona de parque natural en el otro extremo, el occidental de la isla de Chiloe. Segun el chaval de recepcion, para en la calle de al lado del hostel y pasan regularmente. Al ser locales es cosa de ir a la parada y cuando aparezca una furgoneta azul glorificada, con un cartelon que diga Cucao, levantar la mano.

Pues nada. Vamos a llevar a cabo la opcion C. Lo que no tenemos de planificadores estrictos lo sacamos de capacidad de adaptacion, segun parece.

 

16h
Y un acierto que fue el dia en Cucao. El entro de informacion interesante y las dos rutas que hemos hecho, la de Tepual y la de La Playa han sido espectaculares. La de la playa bonita y bien documentada, se centra en la repoblacion de las dunas. El camino termina en el pacifico, tiene poco poco desnivel y bastante que ver.

La primera que hicimos, la del Tepual que es un bosque de Tepues… espectacular. Una cantidad de naturaleza, una densidad brutal atravesada por una pasarela de troncos que a ratos se convierte en un camino de barro. Hermosa e impactante, maciza de vida. La recorrimos bajo la llovizna caracteristica de la zona de Cucao. Ya comento Darwin, que bajo aqui desde Ancud en canoa por lo denso de la jungla que habia que atravesar en la ruta terrestre, que dudaba qur hubiese una zona mas lluviosa en el planeta. Lo secundo.

Hemos terminado las rutas e intentado comer una empanada, nos lo recomendo una de las guardesas que no supo decirnos de que eran sus favoritas, al menos en castellano de España y en el de Chile no lo entendimos. Tampoco hizo mucha diferencia, el bar que nos recomendo estaba cerrado.

Esa misma guardesa nos hablo, frente a un diorama de una tribu desnuda, de una abuela de cien años, residente local, que vivio asi, a la manera que representaba la maqueta. Al mas puro estilo cazador recolector del amazonas. Cambio bastante la cosa para las ultimas generaciones de gente de Cucao, nos sorprendemos nosotros a veces con las velocidades de internet… casi nada.

Ahora vamos en el bus de vuelta. O casi, el mismo autobusero que nos trajo ha vuelto a pasar (de nuevo desde Castro) y parado el coche algo mas adelante. Saco la mano por la ventanilla y nos hizo señas para subir, aunque iba en en otro sentido. Encantador el y muy agradable, nos ha dejado subir ya para que no esperemos fuera. Ha llegado al final de la ruta, paseandonos por el ultimo tramo del camino en el que la carretera de convirtio en pista con todo su traqueteo. Pasamos el puente en forma de barco de Cucao, muy famoso -en el pueblo, claro- el ambulatorio y la mini iglesia de color amarillo, vimos caballos sueltos y excursionistas que iban al camping del final de la carretera, donde comienza la reserva natural de verdad, quizas para iniciar una ruta de varios dias.

De esta traza estabamos, esperando para volver a Castro cuando nos paro el mismo autobusero del la ida y nos indico para subir al bus .

Alli, junto al camping, nuestro conductor dio la vuelta y ahora nos dirigimos a Castro, de vuelta a ver si comemos algo mas que los cacahuetes que cayeron durante la ruta. Una de las cosas interesantes de nuestra forma de viajar es que aceptamos el descontrol de pausas y comidas. Vienen cuando vienen, y mejor ir cubiertos en todo  momento. No se para el camino para comer caliente y esa es una de las ventajas de viajar con equipos algo mas curtidos. No hay crisis a las cuatro por no haber comido a la española ni mal humor y la presion tipica a las cuatro de la tarde por que va a cerrar todo, a pesar de que a las cuatro… Ya este todo siempre cerrado.

Bajamos del bus en la Estacion Rural, aunque paro cerca del hostel, decidimos apurar hasta el final de la ruta. La estacion es la misma en la que ayer nos dejaron desde Ancud. Como siempre, la segunda impresion de una estacion hace que la primera se temple un poco. No es solo la confianza, influyeron tambien algo mas de luz diurna, que fuera sabado y hubiese menos gente, tambien el sol en vez de lluvia hacian que el aspecto fuese menos descongestionado y mas luminoso que el primer dia.

Salimos de la estacion mapa en mano hacia el mirador que teoricamente cae a su espalda, en el rio y desde el que se pueden ver los palafitos. Lo unico que encontramos, aparte de una bajada pintoresca y pronunciada, fue una playa con la marea lo suficientemente alta como para que no pudiesemos tener mas angulo de la vista de los palafitos que una vision lateral del primero de ellos. Al menos hicimos algo de ejercicio para bajar. Mejor todavia, tuvimos que subir de vuelta al pueblo, mas ejercicio todavia.

Camino a la cena paramos en la iglesia principal de Castro, uno de esos templos de madera patrimonio de la UNESCO. Por fuera llama la atencion por su tamaño y forma, pero no deja de parecer un edificio enorme cubierto de chapa pintada. Esperabamos suficientemente poco de ella como para obviarla e ir a curiosear a la plaza de enferente, donde estaban presentando en un escenario a los conductores y coches para un rally que supusimos seria al dia siguiente. Aprovechamos para pillar una palomitas en un quiosco y aguantar hasta que a las 19h abriese el restaurante.

Estar en Chile no hace que el espectaculo del rally, que en casa solo nos genera indiferencia y apatia, se haga mas interesante. Lo dimos por amortizado antes de que pasara suficiente tiempo como para poder ir a cenar, no nos quedaba mucho por hacer mas que ir a la iglesia.

En que momento la evitamos o que esperabamos de ella, no sabria decirlo. Supongo que madera deteriorada y figuras descascarilladas por el tiempo. Nos equivocamos. Aquella madera debia ser Alerce u otra madera noble. Los tonos del material, no demasiado apagados, hermosos y brillantes conformaban el interior de una iglesia completamente de madera y de una amplitud muy notable. Bovedas de medio punto, grandes columnas, paredes, suelo y techos todo con la calidez del color marro. Todo en madera donde en Europa habria sido marmol. Un espectaculo de carpinteria que habria sido imperdonable perderse. De nuevo, nuestras expectativas no nos permitieron imaginar que habia realidades que las superaban y casi nos equivocamos. La misma situacion que encontramos en el Tepual por la mañana, donde esperabamos otro bosque y encontramos una selva con una densidad apabullante. Un dia para aprender y reflexionar.

Y menos mal que hicimos al menos esa visita. De donde no habia expectativas surgio una sorpresa. Del sitio de la cena, que la guia referenciaba muy bien no sacamos nada. No aparecio donde lo buscamos y tras un par de vueltas marchamos al hostel preguntandonos si en los tres años desde que se edito la guia habria desaparecido. Antes paramos a cenar en un sitio de pizzas a la piedra que nos habian recomendado el dia anterior.

Y de repente, otra sorpresa. Uno de esos sitios viejos que se han intentado rehabilitar con estilo mas actual, buen gusto y poco presupuesto y que crean una atmosfera amable en la que relajarse. A pesar de que el camarero estaba desbordado y aviso de que tardaria al menos media hora en atendernos, nos sentamos y pedimos algo de beber tranquilamente mientras nos disponiamos a esperar.

A su tiempo, llegaron dos de las pizzas con la mejor masa que probe desde hace mucho. Absolutamente nada torrada de mas y bien cocida, los contenidos a juego con el continente. Un acierto de cena en un acierto de local. Como referencia, primer palafito de la calle del hostel.

El camarero desbordado debia ser el dueño. En Chile, por lo general, no escasea gente contratada cuando el negocio esta llevado via proxi. Ademas lo dejariamos al terminar la cena -fuimos los ultimos- sentado boli y calculadora en mano con un interes de gerente mas que de camarero.

Con eso, ya podiamos dar el dia por concluido, volvimos al hostel donde no habiendo conseguido repetir la reserva del dia anterior por estar todo ocupado y haberla solicitado sin antelacion, nuestras maletas esperaban en una habitacion de cuatro camas con dos literas. Tuvimos suerte y estabamos solos. Solo quedaba acomodarse y empezar el trabajo de la ultima parte del dia. Almohada contra la pared, tumbado y con mas tecnologia alrededor de la que se suele relacionar con los viajeros intrepidos, llego el momento de catalogar fotos y extender notas. El trabajo del turista nunca acaba. Si Cris no se centrase en la parte organizativa, seria bastante mas complicado llevarlo todo adelante.

El dia en imagenes

El bus de camino a Cucao. Uno de los minibuses azules que hacen los servicios de cercania por el sur de Chile.

 

Cris en el mirador de Tepual,Cucao. El parque al fondo.

 

El camino era un cenagal, literalmente. En las zonas en que no habia apoyos de madera, habia riesgo de que el barro llegase al tobillo.

 

Alla vamos

 

Iniciando ruta

 

 

Y este es el calibre de la maleza

 

El final de la segunda ruta, la de la playa. Al fondo se ve el pacifico.

 

Esperando el bus en Cucao

 

Y el bus de vuelta.

 

Los buses estaban bastante machacados, en este, entre la ventana que se abria y la lluvia, parece que se abrio sitio la vida.

 

La iglesia de Cucao. La acumulacion de edificios da idea de la densidad de poblacion

 

Si no hubiese sido la lancha el unico medio de acceso al camping y no hubiese sido temporada baja, es probable que hubiesemos conseguido hablar con la abuela. Parece que esta señora tiene cerca de 100 años y vivio como sus ancestros, con menos ropa de la que se estila ahora y siendo cazadores recolectores.

 

Y que coman ostias

 

El interior de la iglesia de Castro.

 

Castro, desde el mirador de los palafitos.

 

y

 

La construccion tipica de Chiloe se hace con tejuelas. Tradicionalmente de la muy dura y muy resistente madera de Alerce. Con ella se recubrian las casas. Parece ser que duraba decadas y que incluso cuando se deterioraba, dar la vuelta a las tejuelas garantizaba otras tantas decadas de duracion

 

El sector mas bajo de Castro, entre esos esta nuestro palafito.

 

Y por fin, pizza!

2018-12-01T18:45:31+00:00octubre 27th, 2018|Chile 2018-10|

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