Un dia mas tranquilo de congreso. Despues de exponer ayer a primera hora la tension se ha disipado y solo queda relajarse. 

Tanto nos relajamos que no fuimos al congreso, la primera charla no se ni de que era, anticoncepcion creo. La segunda sobre el grado de matronas y la tercera, si me acuerdo bien fue la clausura. No nos perdimos demasiado, nos comento Tania. 

Parece que la ceremonia fue algo estrambotica, con una matrona que hizo sentir verguenza ajena por que -segun parece- en Andalucia se cambio la nomenclatura de matrona a enfermera obstetrico-ginecologica y se echo a llorar. Tampoco fueron demasiado apropiadas las otras, segun nos contaron que hicieron una especie de teatro de cuarteto en el que se exaltaron con el mismo tema y hubo algun ataque a gine. No son maneras, no es la manera.

La clausura, foto gentileza de Tania

Por nuestra parte, después de desayunar debajo de casa fuimos a comer al Cabra. Antes, en el paseo de cuatro km que nos dimos antes de llegar, todavía nos pegamos un baño en la malagueta con su cerveza de acompañamiento mientras veíamos a la familia de al lado, conjuntada toda de azul celeste rayado. Mama, papa y niño pequeño.

Almorzando en «El Cabra» de Pedregalejo

El Cabra es una especie de bar a pie de playa. Sin llegar a ser un chiringuito, es mas bien una casa de las que se construyeron en un barrio a pie de costa y que ahora seria ilegal. Como ella todo el paseo de Pedregalejo esta lleno de bares y restaurantes muy animados y hace un sitio agradable para comer un día de fiesta. Este en concreto nos lo habían recomendado para ir a comer unos espetos con buena relación calidad precio.

La camarera encantadora y la comida bastante bien. Pagamos mas que los días anteriores, pero no puede compararse con los fritos del primer día y el tapeo del Pimpi. Salimos muy contentos de allí después de terminar con espetos varios, coquinas, un par de ensaladas y algo de cazón regado con cuatro jarras de sangría y cerveza. Esta bien para seis personas.

Sobremesa en la playa y después de intentar sin mucho éxito volver en patín cogimos un taxi de vuelta. Llegamos justo para ducharnos antes de ir a cenar a el Mesón de Cervantes donde nos pusieron un Atún espectacular a juego con el resto de la cena. Sobresaliente. Tampoco habría cambiado la copa de después, en una plaza con dos chonis pegándose y la policía poniendo orden, todo muy ameno. 

Cenando en el Meson del Quijote

Probablemente habría cambiado la ultima copa, eso si. Luis nos embosco a la vuelta y se apaño para que termináramos en un bar al pie de la torrentera que cruza la Calle Mármoles, donde tenemos el AirBNB.