Las pingüineras de Ancud y el viaje a Castro. Viernes (Dia 11/19) ttccmm##

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Las pingüineras de Ancud y el viaje a Castro. Viernes (Dia 11/19) ttccmm##

Viernes, 26 Octubre (16:40)

Sorprendentemente, hoy nos hemos levantado sin correr y después de haber dormido mas de lo que viene siendo habitual. Lo que seguro que no ha pasado es que nos hayamos levantado al amanecer. Tampoco es que tuviésemos muchas posibilidades de saber cuando amaneció en Ancud. Ayer al llegar nos dieron para escoger dos opciones, dorm compartiendo con mas tropa o sotano en habitación doble, elegimos el sótano. Es una de esas situaciones en las que la decisión no era tan facil. Parece que la parte alta del hostel está reformada y tiene unas vistas del puerto que vale la pena disfrutar, amen de terraza. El sótano… probablemente no.

Acabamos en un cuarto cerrado, sucio y con poco uso. Las sabanas daban algo de grima y no teníamos ventanas – corrección, teníamos un ventanuco que daba al hall del sotano-. De hecho habia un olor a cerrado sin humedad que era bastante peculiar tirando a desagradable. Todavía tenemos que agradecer que nos dieran la opción de elegir esa habitación y que nos esperaran hasta las once y cuarto cuando según sus horarios cerraban la recepción a las once de la noche.

En ese cuarto nos levantamos con la dulce melodía del tambor de una lavadora y fuimos a desayunar después de una ducha en un baño de cemento pintado y azulejo azul setentero que no contribuía a hacer  de aquel sótano un hogar de diseño.

La sala común pintaba algo mejor, el estilo de alguno de los muebles debió comenzar a parecer tétrico hace bastantes años, pero la mesa comunal solida, ancha y limpia de madera clara y las sillas sobrias daban un aspecto mas actual a todo. Solo había tres francesas a la mesa y nos indicaron que el resto del personal del hostel, que no parecía estar en ninguna parte, podría estar en la cocina. Allá que fuimos, la cocina parece ademas de ser el sitio en el que se prepara el desayuno, una de las áreas comunes del hostel, es toda una cocina de casa amplia y con todas las instalaciones que puedan necesitarse pasando por una nevera grande y una mesa para ocho comensales o así, ademas de cocina extra de leña, un sitio interesante. Allí encontramos a uno de los anfitriones que nos explico como funcionaba el desayuno y nos preparo pan caliente y huevos revueltos mientras nos tomábamos el primer café.

De las tres francesas de la mesa del desayuno. Solo una de ellas, la mayor, hablaba castellano. Parece ser que están rodando un documental sobre la sociedad de Chiloe. Algo en plan etnografía sobre como los cambios a que se esta sometiendo a la isla afectan a la sociedad tradicional, particularmente las granjas de salmón que han irrumpido de forma bastante agresiva, que una isla remota en un país en vías de desarrollo sea el segundo exportador de salmón del mundo quiere decir que la pesca tradicional era muy eficiente o que las multinacionales del salmón están funcionando a destajo. Parecía bastante interesante y mas adelante nos comentarían que ya hubo un par de desastres ecológicos.

Decidimos alargar el día y no marchar inmediatamente de Ancud. El tour de los pingüinos estaba disponible y se podía hacer hoy, eso y un paseo por el pueblo seria suficiente para cumplir nuestros objetivos en Ancud. Por otra parte, a mi me pareció mas razonable ir a ver los pingüinos en viernes que en domingo. Reservamos para las 1230. O mejor dicho, nos ofrecieron ir a esa hora, dependiendo del tiempo, los viajes son fácilmente cancelables. También, los taxistas pueden decidir hacer el tour hasta las lanchas o no según se les llene el miniván.

Todo lo teníamos resuelto sobre las once y media, asi tuvimos tiempo para subir al fuerte San Antonio y visitar el museo de las iglesias de Chiloe. El primero formaba parte de las fortalezas artilladas de la defensa española de la plaza, a la entrada del brazo de mar que hay frente a Ancud. El segundo explica la historia de las iglesias patrimonio de la UNESCO de la isla.

Cañon en el fuerte de San Antonio.

Esas dos cosas llevaron el tiempo hasta que fue hora de volver al hostel para salir a ver pingüinos.

Decíamos que los viajes no están garantizados de ninguna manera. En nuestro caso, tuvimos suerte y Raul, un conductor de miniván encantador nos acerco a las lanchas parando en el camino y explicándonos que era casi cada ave que vimos.

En los islotes que forman la pingüinera fue llegar y pegar. La penúltima lancha volvía y en la siguiente solo estaríamos Cris y yo. Firmamos el libro de registro, nos dieron un salvavidas y un poncho y allá que fuimos.

Subimos primero a unos carros con ruedas que uno de los trabajadores con pantalón impermeable acerca a las lanchas para que nadie se moje. Una vez que saltamos a la lancha comenzamos la ruta y rodeamos los islotes. Vimos pingüinos de Magallanes y de Humboldt, lobos de mar, delfines y bastantes pájaros, como cormoranes y gaviotas, las ultimas esperando un despiste de los pingüinos para zamparse los huevos.

Hay que mencionar al guía. Una persona increíblemente agradable que nos explico todo y no dejo de responder ninguna pregunta que pudimos hacerle. También nos dejaron estar de pie en la lancha y jugaron alrededor de un grupo de delfines para que pudiéramos verlos. Un viaje perfecto en el que estuvimos solos en la lancha. Ir en temporada baja implica menos pingüinos pero mas tranquilidad.

La vuelta tras desembarcar fue rápida, obviamos el paseo que nos ofrecieron y nis plantamos en el hostel con tiempo para bajar al mercado, donde no vimos mucho que nos llamase la atención mas allá de una calle llena de puestos de queso donde compramos 200g para ir picoteando e incrementar las reservas de grasa para el invierno que estamos generando desde que empezó el viaje. De Camino al hostel paramos en una van negra de papas donde un personaje con aire hipster nos dio bastante conversación mientras nos preparaba unas raciones de patatas fritas con carne de varios tipos y algo de salsa, de queso para Cris y picante para mi. Otra bomba calorica.

Con todo eso, llegamos al hostel y salimos a la estación de buses para coger el siguiente vehículo disponible hasta Castro. Al final, hemos tenido que volver a la parada donde nos dejo el bus el primer día – la que queda lejos, en vez de enfrente del hostel- que es de donde salia el siguiente transporte. La duda que nos queda, viendo que al final nos vendieron tiques que no estaban disponibles en Internet es si habrían hecho lo mismo frente al hostel. Creemos que varias horas antes de la salida del bus los billetes dejan de aparecer online y que eso fue lo que nos ha pasado hoy. Veras que risa para verificar la teoría, mas carreras a lo loco.

El bus no tenia nada peculiar, un coche cuidado de largo recorrido. Una hora y poco de un paisaje parecido al asturiano nos han dejado en Castro. Otra estación con ese ambiente sórdido de estación de buses. Las guirnaldas en el techo no acabaron de mejorar la penumbra de luz de neon del interior de la estacion y las sombras de ña gente cargada de bultos y con aspecto de estar fuera de lugar que poblaba los bancos.

De ahí al hostel. Una sorpresa agradable en palafito totalmente forrado de madera y panel al que tampoco le faltan ventanas. Muy bien, todo un carácter de sitio al que hemos llegado por calles de manzanas pequeñas y edificios de tejuela después de atravesar un río en una bajada pronunciada y con trafico de hora punta -en solo dos carriles -.

Despues de algo de reposo, fuimos a cenar a un resaurante, la casa del ceviche donde nos sirvieron un apr de esos platos espectaculares y un postre. Amen de probar el pisco con un.pisco sauer de la casa. Excelente, el ceviche, con los toques de lima y pescado, la cebolla y el cilantro todo mezclado en una armonia de sabores con la acidez perfecta, es un placer de cuchara.

Solo desmereció la cena el que nos informaran a la salida de que no tenian sitio para mañana en el hostel. Buscamos por aqui en incluso reservamos. Pero el sitio nos causo tan buena impresión que mañana quedaremos en el mismo aunque sea en dorm.

Para evitar algo aso, ya reservamos tres noches en Puerto Varas. No nos garantiza cakidad, pero si estabilidad. A ver que tal.sale. Fue intenso tratar con Cris que queria elnmosmo sitoo y la misma habitación y estaba bastante moody al respecto, sea lo que sea estar moody. Por mi parte creo que es complicado acertar. La razón de que no pilláramos noches en este hostel fue que era habitación con dos camas. Al final fue un error pareciendo lo correcto y no nos queremos marchar. Ahora pillamos tres noches al Puerto Varas. Esperemos que allí tampoco queramos marcharnos del hostel tras la primera noche.

 

 

2018-12-01T18:45:31+00:00octubre 26th, 2018|Chile 2018-10|

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