La muy echada de menos ruta en bicicleta.

Querido Figaro,

Despues de mucho tiempo hoy he vuelto a salir en bici con Ruben. Supongo que eso hace que el dia sea una bola blanca. Lo cierto es que me costo bastante trabajo. 

Llegue a Gijon despues de mi segundo turno en urgencias de ginecologia del HUCA. Como todos los inicios, aunque en este caso la dinamica del trabajo es suficientemente simple, llegue agotado. Cris me esperaba, o esperaba a que yo fuese a reunirme con ella. Habia almorzado con Ana Blanco y su barriga de embarazada en el Pomme Cuite y me esperaban para el cafe. Apenas habia aparcado y subido a casa cuando aun masticando algo de pan con chorizo picante iba bajando por el ascensor hacia Begoña. Socializar esta bien, y hasta cierto punto me apetecia. Lo cierto es que adopte el rol de espectador, sin hablar demasiado.

Ese era el cansancio que tenia cuando me llego el guasap de Ruben. Maria salia con los gemelos y una amiga y teniamos oportunidad de salir. Por supuesto que acepte, pero con toda la pereza del mundo. Al final lo estaba recogiendo en su casa a las seis. Terminamos subiendo a Deva y girando a la derecha mas o menos a la altura del cementerio, asi llegamos a la Llorea y al camino que va desde alli hasta la playa. Un cenagal que nos regalo varias caidas y algun patinazo antes de llegar a la playa. Alli nos deleitamos subiendo las escaleras desde la arena de la Ñora hasta la senda costera. Una vez arriba solo fue cuestion de rematar hacia Gijon. Unas tres horas en las que pude salir de la que se ha convertido en mi rutina de bici -casa, Deva, casa- y disfrutar de un desafio con barro, bajadas y subidas entre piedras y barro. Una tarde muy divertida, como las que hace tiempo que no tengo. Casi desde que nacieron los crios de Ruben.

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