Nos vamos de LA, pillaremos la caravana y veremos hasta donde nos lleva hoy.

Un Uber nos ha recogido en el AirBnb para llevarnos al R.V. rental. El conductor era un salvadoreño que llego a EEUU cuando tenia 17 años escapando de su país.

Nos ha ido comentando sobre su país de origen y sobre la situación en EEUU. Como existe una epidemia de gente sin hogar y como muchos de ellos son personas con problemas psiquiátricos, con un lugar significativo para los veteranos. Es un tema que me ha llamado la atención por lo llamativo que resulto ayer cuando nos movimos, la falta de cualquier tipo de red de protección social efectiva es muy patente. Es relativamente fácil, nos contaba nuestro conductor, para alguien que vive al día resbalar al vacio en una mala racha de desempleo o salud. Incluso cuando no llega esa mala racha, nuestro nuevo amigo nos comentaba como para mantenerse durante muchos años el trabajo entre 8 y 12 horas al día, de lunes a sábado. Durante este tiempo disfruto con una semana de vacaciones anuales los primeros años que subio a 2 cuando cumplió un lustro en la empresa. Las vacaciones se incrementaron después progresivamente a semana por lustro. Ahora conduce su propio coche para Uber. No es muy dificil sacar conclusiones.

En otro orden de cosas, y ya paso a darle un aire mas de instagram a las vacaciones, que de eso van, ya pillamos la RV. Es grande como no había visto una caravana en la vida. Nos acojonamos tanto que comenzamos a hablar entre nosotros de que se nos había ido de las manos. Es prácticamente imposible de manejar y en Europa habria que quitar el prácticamente.

Para hacernos una idea, la que queríamos era de ocho metros. Ahora miramos todos alrededor y calculamos el tamaño de la habitación en que estamos para hacernos una idea, lo normal es que sea dos o tres veces esa habitación. Mas fácil, como la altura de un tercer piso. La que queríamos era mas pequeña y no la conseguimos por que se habían agotado. Reservamos esta de 8.5 metros que ahora creemos que es demasiado para cualquier ser humano.

En estas cuitas andábamos cuando el chaval del alquiler nos dijo que iríamos mas cómodos en una mas grande. Nos la dejaba por el mismo precio por que la tenia disponible para esos días. Por supuesto la pillamos, no sea que nos acabe de salir la muela del juicio en este país y sin seguro dental. ¡Viva el vino!

Firmamos y nos preparamos para salir, esta vez me ofreci yo, creo que a cualquiera de las Cristinas les habria dado un soponcio si tuviesen que sacar la caravana de alli. Montamos, me puse el cinturon y hasta ahi nuestro primer intento, no conseguimos nada. Al cacharro en cuestion le faltaban un pedal y varias palancas como minimo. Entre todos no fuimos capaces de deducir como se mueve un coche automatico. Una sola palanca junto al volante que deberia subir y bajar como en las peliculas. La nuestra ni subia ni bajaba a ninguna de las posiciones que estaban marcadas y aunque lo hubiera hecho no habriamos sabido que era cada cosa. Hicimos lo que cualquier persona habria hecho si tuviese que conducir un vehiculo de nueve metros y pico por una ciudad sin saber ni como se arranca. Buscamos en internet.

Para quien no lo sepa, hay que pisar el freno para mover la palanca de velocidades de la “P” de parking a la “D” de drive -que astutos estos americanos-. Después pisar el acelerador e intentar no estampar a ningún pasajero cuando se intenta frenar con el pie izquierdo, que es el de “todo o nada” en Europa cuando se tiene que embragar. Eso no lo conseguí, pero al menos comenzamos a movernos – a trompicones bastante bruscos – entre acelerones y frenazos sin control.

Pues nada, de ahí al Walmart, había que callejear un poco, pero total, el voladizo después del eje trasero del vehículo serán unos tres metros, así que no contábamos con tener problemas para despejar la carretera de amenazas en cada curva con un buen barrido de cola. Pa habernos matao.

Camino de Barstow
Al menos las autopistas eran anchas, que esta bastante bien, pero es que también los trailers son anchos aquí, en algún momento en los cien kilómetros de atasco que me zampe para salir de LA y llegar a Barstow, casi peine algún camión con mis retrovisores (que por otra parte apenas se vislumbran en la lejanía, confundidos con la linea del horizonte). No era lo que te venden cuando se ven las carreteras interminables y rectas de EEUU. Eso le tocara mañana a otra conductora. Yo, atasco y trenes de camiones invadiendo mi carril.

Tres horas y una contractura de espalda después, hemos llegado a Barstow, Nos retrasamos tanto en el Walmart y con el alquiler de la furgoneta que apenas hemos rozado el itinerario que teníamos establecido para hoy. Habrá que reorganizar los días. Mientras, dormimos en un área de servicio rodeados de camioneros con barbas enormes y sombreros de cowboy que descansan después de la travesía por el medio oeste o antes de entrar en las llanuras infinitas. Nosotros, mañana nos uniremos a los segundos.