Santiago Feria del Libro, Tirso y El Cerro. Jueves (Dia 17/19). TtCcMm##

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Santiago Feria del Libro, Tirso y El Cerro. Jueves (Dia 17/19). TtCcMm##

Por fin, hoy hemos remoloneado bastante en casa antes de salir a hacer algo, como mandan los cánones de viaje de vacaciones. No es cuestión de que se vayan los días, pero alguno con el pistón bajo a veces viene bien, aunque solo sea una mañana o una tarde. Lo bueno de los hostels es que ese pistón puede ponerse en ralentí con una cerveza en el bar. Si es por la tarde suele haber ambiente y al final juegas en casa. En otro tipo de sitios como los bed and breakfast no es igual, aunque tambien se aprecian los momentos de recreo. Hoy en concreto ni era por la tarde ni estábamos en un hostel, el par de horas que hemos pasado calentando banquillo en la habitación, nos han cundido igualmente.

Comenzamos el día sobre las once y media de la mañana. Tampoco es algo raro teniendo en cuenta que ayer dimos la sesión por concluida sobre las once o doce de la noche sin haber descansado demasiado bien. El día que conseguimos rellenar en Santiago con el museo de la memoria y la visita guiada y la noche que pasamos en el bus desde Puerto Varas nos dejaron blandidos para hoy.

Nuestra primera parada ha el 38 de la calle Londres, uno de los sitios infames de la dictadura, tan solo vimos la puerta por que estaba cerrado, pero nos valió bastante.

38 de la calle Londres

La segunda estación ha sido la Catedral, en la plaza de Armas. Según nos dijo el guía, una de tantas que se han ido reemplazando a la primera por causa de los distintos terremotos a lo largo de los años. La sismologia de Chile tiene esa intensidad.

Mayormente fue Cris quien quería visitarla, yo por mi parte no tenia tanto interés. De hecho si la entrada no hubiese sido libre no habría pasado por taquilla. Llega un momento en que las catedrales dejan de llamar la atención. Calculo que cuando has visto mas de 800 por Europa y parte del.extranjero. Tampoco podría haberme negado en redondo si hubiese tenido alguna referencia sobre diferencias con otros templos que hicieran a este interesante. Después de la sorpresa del interior de madera de la Iglesia de Castro en Chiloe, hay que andarse con ojo. La conclusión actual a falta de mas experiencias que vuelvan a callarme, es que las catedrales europeas con toda su pompa y lujo se parecen lo suficiente como para que hayan dejado, salvo excepciones honrosas, de ser interesantes. La buena noticia es que las excepciones pueden llenar un top ten en Europa.

Lo mas llamativo de la catedral fue su tamaño. La nave principal de la catedral de Santiago es masiva y estaba casi llena, al menos la zona de asientos, por la misa del día de todos los santos. Una misa bastante parecida a cualquier otra por lo impersonal y anodino de las formulas repetidas una y otra vez. Ni tan siquiera cuando el oficiante de turno conmino a su publico a pensar en “todos los que ya no están” por ser especialmente el día de difuntos, puede decirse que se saliera de la linde.
La otra cosa llamativa fue el flujo de turistas y la falta de respeto de algunos de los asistentes. Al fondo de la nave, donde quedamos se encontraron tres amigos que rondarían los sesenta años. No moderaron efusividad en los saludos iniciales ni bajaron el tono de voz durante toda la conversación que tuvieron, que duro mas de lo que yo en la iglesia. Cuando entro una marabunta de gente en plan autobús, seguida de otras dos que empezaron a llenar la trasera del templo de gente haciendo ruido.y fotos durante el oficio de la misa, yo salí por la puerta lateral para no.estar con semejante panda de gentuza. Me pareció una falta de respeto el abordaje que hicieron de la visita y eso que yo ni creo. Si hubiera sido una representación teatral.o una.ceremonia tradicional vikinga habría actuado igual. No fue algo ofensivo.por estar en una iglesia, fue algo ofensivo la forma de irrumpir en una acto publico en el que tomaba parte un grupo de personas que merecían al menos algo se respeto. Así marche a que me tres mujeres diferentes me intentaran vender tres rosarios en la puerta. En fin, yo ya si eso llevo la cuenta de las oraciones con los dedos, así que no fui una victima fácil de las vendedoras.

De ahí, tras parar a comprar un par de helados seguimos hacia la catedral. Cris devoro el suyo por que se sentía observada por gente que no podía permitirse un helado, algunos.con niños. Lo cierto es que el helado costaba poco (750 copecs) y no se hasta que punto nuestra percepción era real. Sin embargo yo también percibí incomodidad. Al final se me cayo la bola al suelo, tampoco disfrutarlo di no habría dicho que fue justicia divina.

El Mercado Central, fue toda una experiencia. Todo de pescado y restaurantes que cocinaban lo que se vendía en el día, la variedad y cantidad nos dejo con pena de que no hubiésemos pasado cuando teníamos cocina y de no haber cogido una residencia donde pudiéramos elaborar algún plato. También fichamos, aunque sabíamos que para nada por que ya habíamos decidido donde comeríamos, algún restaurante en los pasillos laterales donde gente del barrio estaba comiendo. Habría sido interesante darle una oportunidad. La cruz de la moneda era la plaza central, donde restaurantes de alto copete tenían mesas con la mantelería y las copas puestas llenas algunas o esperando esperando a que se llenaran de turistas.

Salimos sin tener muy claro si cruzar el río por el puente al noreste o al noroeste del mercado. Elegimos, para alejarnos un poco de la zona que mejor conocíamos y por donde pasaríamos la mayor parte del día, el que quedaba a nuestra izquierda. Fue una decisión providencial. Nos encontramos, sin quererlo, una nave muy similar a la estación de trenes antigua de Gijón o la plaza de Armas de Sevilla, mucho mas amplia y que en estos días estaba albergando la feria del libro. Aprovechamos para entrar, previo pago de 3000 copecs, creo que fue. El sitio valió la pena, el ambiente y la cantidad y variedad de libros nos tuvo entretenidos un par de horas. Tampoco quisimos abusar de compras, aunque al final sin que conseguimos algo.

En primer lugar, compramos un par de ejemplares del libros que llevábamos varios días buscando sin éxito “mira tu” de Juan Pablo Barros y la editorial Hueder. Pudimos.visitar unas cinco librerías en santiago, algunas enormes sin éxito antes de que la suerte quisiera que lo encontráramos una forma tan peregrina. En segundo lugar, compre un par de libros para críos. Uno sobre el alerce y otro sobre el indio que los.ingleses llevaron a la corte y posteriormente devolvieron a su casa. Buen material y buen diseño son elementos que empiezo a pedir a los libros mas allá del kindle. La experiencia de Portugal ya me dejo claro que la utilidad de una gran colección de paperbacks que se deshacen o borran en pocos años no es excesiva. Como siempre, la calidad y la durabilidad del continente, no solo el contenido, son importantes.

Nuestro ejemplar de “Mira Tu”

Nuestra siguiente parada fue un mercado, principalmente de verduras según la guía, al norte del río. El de Tirso de Molina. Una gran nave principal con puestos a los lados y dos plantas en un estado entre malo y muy malo. Lo que si se esperaría de Sudamérica y mas parecido al tipo de experiencia que cabria esperar de esos barrios que parecen bombardeados por la dejadez de su mantenimiento. Probablemente esa descripción no sea objetiva. Ciertamente las primeras impresiones de sitios que nos se conocen y no están muy cuidados suelen magnificar el aspecto de la dejadez y el caos.

Allá nos metimos entre tenderetes de fruta con carteles escritos en cartones cortados a mano y buscamos algún sitio para comer. Encontramos, tras subir por una escalera mecánica que debía llevar bastante tiempo sin funcionar, las picas de la segunda planta. Restaurantes típicos de comida chilena que se caracterizan por la calidad y cantidad de las raciones mas que por su estilo gourmet. La que elegimos, o mejor dicho, en la que nos engancharon mientras veíamos la carta se llamaba el León De Judá. Los precios y los platos nos parecieron razonables y el aspecto nos convenció. No es que fuera un gran sitio, pero gritaba “real experience” por los cuatro costados. Uno de los camareros casi nos sentó, pero no fue algo que nos echara atrás, tras ver precios, tamaño y aspecto de platos y las familias que comían allí, la decisión no podía ser mala, creímos -y acertamos-
Cris pidió un pastel de choclo que tardo 20 min en llegar, previo aviso del camarero- en ese tiempo nos centramos en mi chupe de marisco, una especie de cacerola de.marisco con queso y algo mas que estaba tremendo y tenia una cantidad de marisco obscena y nos bajamos parte de la coca cola de litro y medio con envase retornable -ojo- que nos sirvieron al pedir refresco. En ese tiempo, una de las veces que el móvil le llovió una caca de aploma encima. El que me hubiese echado atrás, la inclinación de la pantalla y el reborde de la funda jugaron en min favor e hicieron que el.incidente estuviera totalmente contenido. La presión de ver a aquella aploma que seguía encima de mi a lo lejos entre la estructura del techo denla nave sin moverse ya fue otra historia mas difícil de sobrellevar.

Así fuimos acabando el chupe con bastante suerte, relativa a lo que pudo pasar y llego el pastel de choclo de Cris, que sabia a maíz mas que el maíz solo y no me convenció para nada. Debajo de una masa de maíz triturado y cocido había carne, ni me quedaba hambre ni me hizo tanta gracia como el chupe, que disfrute en cada cucharada. Al final ,tras lo veinte minutos de espera, quedaría gran parte de el. En ese tiempo, Cris aviso de que veía un culo de la ploma y yo yo descargar un segundo proyectil que a ella le paso inadvertido.
Esta vez tuve tiempo de desplazarme a la derecha y la bomba cayo a mi izquierda en el borde de la mesa. Ahora si lo vio el camarero que corrió a limpiarlo y disculparse entre nuestras risas – la risa de Cris y mi sonrisa tranquila. En algún momento soltó un “siempre igual” que me pareció mas que justificado. La comida, aparte de estos incidentes, fue muy buena, el ambiente muy peculiar y la gente de la pica muy agradable. La percepción debió de ser reciproca por que todos nos sonrieron igual al marchar. Nos cundió mucho u nos fuimos con la música a otra parte, a seguí riéndonos del día. Satisfechos.
También me.resulto curioso, aunque no se si quiere decir algo o fue tan solo anecdótico, que la salsa mas picante que probé en Chile fue allí, en el menos… Sofisticado de los sitios donde comimos. Puede dar para una reflexión o no.

Chupe de marisco
Hacia el Cerro por el Parque Forestal

Seguimos el Parque Forestal al museo de Bellas artes y curioseamos.un par de salas, le sitio es ameno, estructuralmente bonito y sobre todo lo suficientemente pequeño como para no hacerse un coñazo. Todo lo contrario que por ejemplo la tate -así, por decir algo-. Vimos algo de Motta, un artista chileno surrealista y un par de exposiciones sobre fascismo y tolerancia y salimos tan felices como.entramos, que nones poco. Nos llamo la atención que el museo fuese gratis y que al hacernos dejar las bolsas en las taquillas -el gratis lo esperábamos — nos prestasen las.monedas que no teníamos. Dos de 100 copecs, que no es nada económicamente hablando, pero eso es significativo.

El Museo de Arte Moderno

La siguiente parada, el Cerro de Santa Lucia. Una de las recepcionistas del.mero gaucho nos había recomendado subir y tomar un mole con huesillo allí. Nosotros, obediente como somos fuimos hasta arriba, tocamos la bandera y bajamos.a la terraza mas alta a por nuestro.mole con huesillo en el quiosco de chapa.verde que lo servia. Por mil copecs después de ver el cerro, pudimos sentarnos en un banco a disfrutar de la bebida nacional. Es básicamente el almíbar del melocotón en almíbar (el huesillo parece ser melocotón deshidratado) con su melocotón y maíz al fondo. Acompañado de su cuchara y una pajita que se taponaba cada vez que intentaba usar. El vaso debía ser de medio litro (1000 copecs) y con el almuerzo intentado pasar de la primera base no era algo que me apeteciera mucho. Cris lo pidió y una vez que hubo ticado la actividad me los dio para que lo acabase  yo, con pena por tirarlo, me lo acabe. Estuve digiriendo hasta medianoche. Mientras intentaba dar cabo del dichoso mole estábamos sentados frente a la estatua de Valdivia (a su espalda mas bien) leyendo todo lo que nuestro nuevo libro “mira tu”.

Bajamos del cerro tranquilamente parando en los miradores y disfruta donde la fauna urbana. La primera parada fue a pie de una capilla que hay en la parte alta del cerro. Allí una madre hacia una foto a su hija y no quisimos interrumpir. La madre, se entretuvo cerca de un minuto desde que se pusieron ella y la cría en posición hasta que decidió darnos paso. No me explico que andaría mirando, la foto, por composición, contenido, continente y equipo con el que se hizo, era una foto de.mierda que acabara perdida en el fondo de un móvil cambiado por otro modelo dentro de unos.meses. supongo que tampoco me hizo ver el evento de forma favorable que no se molestara ni en dar las gracias cuando despejo el camino y nos permitimos pasar.

Las vistas desde el cerro
La capilla de Mackenna

La ultima sorpresa nos la regalo una pareja que bajaba delante de nosotros. No acerté a identificar de donde venia una música romanticona y machacona estilo Luis Manuel que se repetía una y otra vez. Fue Cris la que me dijo que el chico de la pareja llevaba un altavoz tocho en la.mochila y era el que iba sonando por todo el parque. Una pareja idea a la que Cris inmortalizo en un vídeo yo no quise, bastante tenia ya con lo suyo.

En el segundo lugar un hijo hacia una foto a su madre, sentada sobre una roca con las piernas estiradas en plan sirena y con pose forzada de estrella de cine. Hay gente para todo.

Así bajamos al final del cerro Ahora estoy en retrospectiva algo mas agresivo, la verdad es que fue un paseo agradable.

Al.bajer del.todo pasamos.por delante de la oiedra delmtonto, onasi lonllama nuestro.libro, el de mira tu. Como prometio, habianalguien leyendola.

De ahí a Lastarria donde Cris vio tenderetes y yo vigente con necesidad intentando ganarse la vida vendiendo cualquier mercancía. Un señor.mayor, impecablemente aseado me rompió en dos. De pie, dando las buenas tardes al que pasaba y junto a una manta con libros de filosofía en el suelo. No quiero saber la historia de detrás. Pero el sistema chileno de pensiones no parece que cuide de sus mayores. Una constante del viaje ha sido la de personas con las canas asentadas desde hace años y con todo tipo de trabajos, limpiadores y barrenderos en abundancia. Por lo demás Lastarria es un barrio vivo y vibrante con un movimiento por encima de lo normal. Un quinteto de chavales se preparaban para tocar en una esquina y a 200m otro estaba ya en ello. Tenderetes, bares y gente paseando llenaban las calles, algunos mas profesionales y otros improvisados y gente viviendo por todos lados. Un sitio que en cualquier otra ciudad, como en esta seria una de las zonas de visita obligatoria.

De Lastarria fuimos a Bellavista. El barrio animado sin visitar el.cual Cris no quería dejar la ciudad. No vimos mucho dos calles en paralelo y en proceso de gentrificación acelerada
El patio de Bellavista es un patio enorme, cerrado y alquilado por franquicias de todo tipo. Un lugar que evitar. Aun así le.dilos.una oportunidad a uno de los bares de alrededor, el que parecía menos una franquicia. No tuvimos mucho éxito. Nos.dijeron que no podíamos tomar nada si no pedíamos comida y haciendo uso de nuestro saber hacer, nos levantamos de allí y nos fuimos

En la siguiente esquina, la calle mas de bares, que desboca en el puente de Bellavista, tanteamos otro sitio, esta vez con aspecto total de bar normal no franquiciado donde el camarero me miro extrañado cuando le dije si podía tomar algo sin pedir nada de comer. Claro, solo siéntese y pida, respondió. No creo que sea tradición en Chile no poder tomarse algo en una terraza. La cerveza mayores, costaba 2800 vs los 3700 del sitio en que probamos suerte sin éxito. Algo para pensar. Es algo positivo que exista esa política de tener que pedir comida en bares de plástico y que la tomemos como la tomamos. ayuda a evitar sitios poco recomendables.

Así Tomamos un par de pintas en el bar la nona. Y desoues de dar una vuelta -entre una y otra pinta- y repasar el libro leyendo algunos capítulos en voz alta, marchamos.

Cenamos unas brochetas fe carne en la calle. Al ser zona de salir son baratas y estaban bastante buenas lo cierto es que es la consagración del comer de todo y beber sin mirar de que grifo que hemos llevado a cabo desde que pasamos el ecuador del viaje. No hemos tenido ningún problema mayor en lo referente a el agua o la comida chilena.

2018-12-01T18:45:31+00:00noviembre 1st, 2018|Chile 2018-10|

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