0820: Nos ponemos en marcha desde Galapagar a las ocho y veinte. Un desayuno rápido con Rocío y familia y coche hasta Mar de Cristal.

Madrid se abre con su trafico delante de nosotros. Las ocho y media de la mañana no es la mejor hora para entrar en la ciudad, pero parece que hay un carril de acceso directo desde las afueras y nos ha facilitado mucho la vida.

Hemos aparcado en Mar de Cristal, como tantas veces, para coger el metro hasta la T2 de Barajas. Mientras tanto en la radio, sesión de control de Casado, el nuevo líder de la oposición del PP y Pedro Sanchez en la sesión de control del congreso.

1934

Un avión de Alitalia nos ha llevado a Roma. Nuestro vuelo a Chile es un viaje con escalas y vaya escala. Aterrizamos en Fuimicino, uno d los aeropuertos de la capital italiana a las dos de la tarde y el siguiente vuelo no sale hasta las 22h.
Los trenes a Roma son frecuentes y cuestan unos 14e por cabeza para el trayecto rápido de 30 min. Buses y otros trenes rondan la hora. Teniendo en cuenta que lo mas tarde que podemos llegar al aeropuerto serian las 20h, hemos calculado que la opción viable es comprar billete para las 15h de ida y para las 19:20 de vuelta. Eso nos deja limpias 4h cortas en Roma desde las 15:30 hasta las 19:20. Puede hacerse algo en ese tiempo y estando aquí vale la pena comprobar que.
Después de un desembolso de 56 euros llegamos a Termini, pillamos un folleto de Roma en 48h y arrancamos.
El Coliseo

El Foro ha cambiado. Yo lo recordaba abierto del 2004 y me pareció que podríamos atravesarlo camino del Trastevere. Estaba cerrado y acabamos dando un rodeo hasta el Palacio de Víctor Manuel, ese mamotreto de mármol blanco junto al Palatino. Una pena en cierta medida. Dudo que hubiéramos hecho todo lo que conseguimos si hubiésemos pasado por el foro.

Después del foro subimos las escaleras hasta la Iglesia de Santa Maria de Aracoeli. Un sitio al que no recuerdo si me prometo volver en su día o simplemente me encanto. Lo recordaba y era una de mis prioridades en roma visitarlo. No obstante, lo encontré por casualidad. A su lado, otro de mis rincones favoritos, la plaza por la que se sale del Palatino. Casi frente al teatro de Marcelo paro entre la altura de la iglesia y la del mismo teatro. No se por que se convirtió en uno de mis sitios favoritos, pero junto al anterior se me quedo grabado en mi primera visita a Roma.

De ahi bajamos al Dio, cruzamos la isla y volvimos a nuestro lado del Tiber por el puente de Garibaldi.
A partir de ese momento aceleramos el ritmo si cabe. Como un rayo fuimos a la plaza de las flores, donde no encontramos mas que dos puestos rodeados de restos de pétalos del ajetreo del día y uno de esos minicamiones con cepillo tan ruidosos y molestos que limpiaba entre camareros intentando cazar a los últimos clientes del día y otros que parecían romanos sentados en el pie de la estatua de la plaza mientras se relajaban al final del día.

A continuacion corrimos a la Piazza Nabonna otro de los sitios emblemáticos que afortunadamente es lo suficientemente grande como para acoger a todos los turistas que la visitan sin llegar a desbordarse en exceso. Una plaza hermosa y amplia, aunque como todo en Roma, con un exceso de nosotros, los turistas. Y no me quejo de la gente, si no de la gente como yo, que van sin saber muy bien que es lo que quieren de esa plaza mas que ticar la agenda de la visita a Roma. A todos nos gusta sentirnos diferentes, y yo no soy menos. Yo pienso que busco la foto que cuente la historia del viaje, del día y que sea estéticamente aceptable e interesante en su contenido. Me gusta pensar que eso me pone por encima de los demás que van con intención de hacer una serie completa de fotos de mierda que disparan poco menos que al vació y que se perderán junto a la experiencia de la visita. No lo se, hay alguna visita, alguna experiencia que al final no acabe perdida? Son pocas y mientras se sabe cuáles se perderán y cuales trascenderán unos años, estamos todos aquí, ocupando un espacio que desearíamos que estuviese lleno de esos romanos que huyen de los bares para turistas.

Nos costo encontrar nuestra siguiente parada, el Panteón. La app que estoy usando empieza a llenarse de hoteles y hostales y hace que se complique identificar fácilmente los sitios de interés. Por si fuera poco, me estaba quedando sin batería. Se puede sobrevivir sin ella, pero no sin mapa o lo que viene a ser igual, con un mapa turístico en el que aparecen apenas diez o doce avenidas con dibujos gordos de monumentos.

Me encanta el Panteón me parece un mamotreto sobrio por fuera con columnas espectaculares y hermoso por dentro

Su apertura en la bóveda ademas lo hace libre y permite que las inclemencias, la lluvia y el sol entren en el. Me resulta hermoso y limpio.

Con esa hermosura y limpieza fuimos a un tiger que nos encontramos camino de la Fontana de Trevi. Pillamos, dios nos perdone, un palo selfie y una batería portátil. La batería se amortizo sola cargando mi móvil lo suficiente como para plantarnos en la fuente después de andar perdidos por media Roma. Una pequeña decepción, un sitio hermoso pero desagradable de visitar por la carga de gente y la masifican. No es que yo no pusiera mi grano de arena, pero tampoco es cuestión de no quejarse. Difícil solución.

El retraso anterior nos dejo bastante apurados de tiempo. Como para empezar a correr hasta la estación de Termini sin parar en ningún otro sitio, casi ni en los semáforos. Y menos mal que no paramos, porque cogimos el tren en el ultimo minuto, en el sentido literal de la expresión. Salia a las 19:20 y atravesamos el torno a las 19:18. Si no fue en el ultimo minuto, es por que estiramos el penúltimo en la carrera por toda la estación de Termini. Si llega a haber un semáforo mas en el camino o un cartel indicador de menos en la estación, lo habríamos perdido. No era el fin del mundo, salia otro tren en una media hora, pero habríamos pasado apurón en el aeropuerto.

De hecho, el aeropuerto nos sorprendió por lo sobrecargado de publicidad y franquicias y por el tamaño Estuvimos nuestros buenos 15 o 20min hasta llegar a las puertas de embarque. Eso nos ha hecho pensar en como puede ir el transfer a la vuelta, cuando en vez del tiempo que hemos tenido ahora para ver Roma, tengamos 60min, apenas lo suficiente para cambiar de avión.