Castro – Puerto varas. Domingo (Dia 13/19). TtCcMm##

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Castro – Puerto varas. Domingo (Dia 13/19). TtCcMm##

No hay escasez de dias buenos…

“There is no shortage of good days. It is good lives that are hard to come by. A life of good days lived in the senses is not enough. The life of sensation is the life of greed; it requires more and more. The life of the spirit requires less and less; time is ample and its passage sweet. Who would call a day spent reading a good day? But a life spent reading — that is a good life.”

― Annie Dillard, The Writing Life

 

Amanece, que no es poco. A las siete y media se me abren los ojos y a las ocho estoy mas que despierto trasteando en la cama, ordenando notas y retocando fotos. Las literas en la que hemos dormido esta noche no pueden acusarse de incomodas. Al final no había habitación doble para repetir estancia y hemos pasado a un dorm donde la suerte y la voluntad de los hospederos han hecho que estemos solos.

Hasta las ocho y media no salimos de la habitación para desayunar, otra vez en la extensión del palafito mas cercana al mar. Café de maquina, huevos revueltos y un poco de pan con mantequilla y mermelada nos distrajeron durante un buen rato.

Poco antes de terminar, un señor sentado en la mesa de detrás nos abordó. Un gran conversador al estilo Richuelo nos contó anécdotas sobre la guerra que cerro el mar a Bolivia y en la que Chile se quedo con las minas de salitre de norte y de sus viajes por Europa. Ameno y amigable, aunque hay que tener cuidado siempre con según que temas y el punto de vista desde el que se abordan. Nacionalismos, conflictos y rasgos culturales… zona interesante pero peliaguda para hablar. Por ejemplo, el padre de este caballero era militar Chileno… Pinochet no se toca por si acaso, menos un con el!

Tras desayunar empaquetamos, pagamos y nos preparamos para marchar. Nos ha alcanzado hoy el clima de una de las regiones más lluviosas del planeta y se ha manifestado. No hace demasiado frió y agua sin frio es sinónimo de lluvia densa y gotas gruesas, eso hemos encontrado en el camino. Un taxi nos ha llevado hasta la estación de Buses del Sur, una especie de conglomerado que cubre rutas por la región y allí hemos dejado las mochilas en una consigna que olía bastante raro, nos hemos informado de los horarios y salido, con lluvia sin dar cuartel, a recorrer las dos cuadras  de distancia hasta la otra estación de buses de la ciudad. Nuestra ya familiar estación de bus rural. Llena de minibuses azules y gente que sale hacia los pueblos de los alrededores. Los buses azules estan demostrando ser unos transportes muy amigables, algo descuidados y sorprendentemente frecuentes.

No solo los conductores son cercanos y agradables, acostumbrados a Europa o el sudeste asiático, donde la amabilidad y sobre todo el abordaje verbal suelen expresar un interés de negocios o anticipar alguna transacción, aquí el smalltalk es parte de la cultura,  de cualquier pregunta a cualquier persona puedes esperar que la conversación desvarié a cualquier tema totalmente diferente. Todo el mundo es receptivo y plantea una conversación menial y agradable a la mínima. Coincidimos con una de las recepcionistas del hostel en la parada. Nos saludo sin que la viéramos nosotros antes, con una gran sonrisa, e incluso nos ayudo a plantear el día. Después nos recomendó su restaurante favorito y nos comento a donde iba ella hoy -no recuerdo- a ver a su novio.

Con toda la información hemos salido a Achao, a ver su iglesia, el esquema es ajustado y aunque los transportes por tierra son regulares y frecuentes, no tenemos para mucho mas que para llegar y pegar.

El camino, que salta de una isla a otra en ferry ha sido tranquilo, pero creo que los ajetreos y traqueteos de los buses de Chile me matan. Los encuentro agotadores, no tanto cuando estamos en marcha haciendo cosas, si no cuando estamos en sentados en ellos aguantando el movimiento a base de faja abdominal, supongo que seran musculos que no tenemos muy trabajados, los de los baches gordos. En algun momento mientras entrabamos al ferry en Dalcahue, me han parecido ver una foca a nuestra izquierda en el agua. Apenas ha sido un segundo, pero esas cabezas son inconfundibles. Con el movimiento no ha dado tiempo de que Cris lo confirmara.

Una vez en Achao, la visita ha sido corta. Solo la iglesia y a un ritmo que nos permitiese volver pronto para cumplir al menos con los objetivos básicos del dia que una vez descartado Curaco de Velez (otro pueblo en la misma isla pero mas occidental) eran Achao y Dalcahue.

La iglesia de Achao es un edifico enorme de madera que recuerda por fuera a un almacén o un granero de pelicula del oeste, Solo al frente los soportales nos indican que estamos ante un edificio que esconde algún secreto. Diferente al templo de Castro, este tiene un exterior de tejuela, ajada por el tiempo y la lluvia que lo hace mas pintoresco que la de la capital. La iglesia de la Castro por fuera solo es pintoresca por sus colores morado y amarillo, que no es poco pero no puntúa, por decirlo de alguna forma.

El interior, menos ostentoso aqui, tiene el encanto de una iglesia pequeña en un pueblo pequeño de casas dispersas. Simple y con labrados que dejan ver los mimos que pusieron en la construcción, aunque sin la impresión de que fuera elevada por una legión de maestros carpinteros. Menos cuidada, con huecos en el suelo, pintura a medio caer y el ala izquierda cerrada por una cinta de plastico, deja ver resquicios de un tiempo en que no se cuidaban las iglesias ni se mantenían estos edificios como parte del patrimonio. Simmplemente se usaban y parcheaban hasta que estaban a punto de caer. Nuestro tiempo y el turismo, con todas sus maldiciones, sin duda tienen un aspecto positivo, ayuda poner en perspectiva, a valorar como excepcionales los elementos históricos peculiares de cada area que de otra forma no pasarían de percibirse como algo cotidiano. Paso en Carmona, paso en España, se ve en Chile ahora.

Afotando

 

El interior de la iglesia de Achao

 

Con la iglesia vista nos hemos dirigido a Dalcahue donde hemos visto el mercado y almorzado en las cocinerias que hay detrás. Una especie de nave con cocinas agrupadas en dos ejes alrededor de las que hay barras. La especie de elipse que forma el recinto, con sus dos ejes de cocinas esta rodeada por un pasillo que limita la pared a la que están pegadas mas barras para que los comensales se siente y desde las que se ve el exterior por una serie de ventanas. Un sitio típico de comida típica donde el mango de plástico de algún cuchillo puede estar algo resbaladizo de una limpieza a mano, el aji esta en grandes boles para cogerlo directamente con la cuchara y alguna salsa en una botella de coca cola con un agujero en el tapón.

Ahi comimos, curanto yo y una paila de marisco Cris con sus sopaipillas. Seria cosa de buscar que es cada cosa mas que de explicarlo. A Cris le sobro la mayor parte de la Paila, yo no se como me acabe el Curanto. Los dos platos eran contundentes cuanto menos.

De las cocinerias hemos ido al mercado de artesanía, a hacer acopio de recuerdos en forma de imanes y bolsas de una malla que parece rafia y a buscar un bus que nos lleve demvuelta a C.

Paila de marisco en primer plano, curanto con su caldo al fondo

 

Creo que mas o menos donde nos dejo el bus anterior vimos uno al que le levante la mano y paro. No estoy seguro de si tienen sitios o paran donde los señalan. Teniendo en cuenta que ayer el autobusero se ofreció a coger a unos alemanes, creo que eran, que iban andando por la carretera me decantaría por lo segundo.

Sin prisa y sin pausa nos ha dejado en la estación rural y de ahí fuimos a la de Buses del Sur a dos cuadras de distancia pero esta vez casi sin lluvia. Cris compro los billetes mientras yo recogia las mochilas grandes de consigna y montamos en el bus a Puerto Varas via Puerto Montt. Aun nos sobraron unos minutos para ir al baño, poco mas. Esta vez al menos no corrimos… mucho.

Marchamos con pena de Chiloe. Un sitio que nos dejan la impresión de ser tranquilo e invitar a la calma. Con buses todo el tiempo que permiten a ir al ritmo de cada uno para ver las iglesias. Gente amable y humilde que valora su tierra da la impresion de ser y consciente de su cultura, de los cambios que se avecinan y la necesidad de mantenerla de forma activa. Adios Castro, adios Chiloe.

La llegada a Puerto Varas no ha sido muy suave. La estación no tenia un aspecto tan truculento como otras en las que hemos parado. Estaba limpia, cuidada y no había tantos caracteres extraños como hemos encontrado en las anteriores. Encaja con lo que se puede esperar de un pueblo turístico en temporada baja, incluso alta. La ciudad no es pequeña, pero tiene ese aire de pueblo con pocos residentes que queda en los sitios de veraneo cuando desaparecen las multitudes.

Es obvio que Puerto Varas estaba reservando su dosis de la incomodidad del primer día para el albergue. Nos acercamos por la avenida principal, en la que estaba la parada del bus, a la dirección que nos habían indicado. Unos 800m que se hicieron cómodamente. Después rodeamos una manzana para entrar por detrás a un sendero sin asfaltar que llevaba a la casa. Tras girar a la derecha al final del sendero, unos metros mas y de nuevo a la derecha debería aparecer el hostel.

Nos costo encontrarlo. A la izquierda en la ultima calle había un hotel, al fondo de la calle que esta en una especie de meseta, una escalera por la que baja un pasaje directamente al centro de la ciudad. La localización inmejorable, hasta vistas de las lomas y el valle en el que se emplaza Puerto Varas teníamos y eso a unos cien metros del centro.

El problema es que allí no parecía haber nada ni nadie. La casa de la izquierda al final del camino estaba cerrada y las luces apagadas. Sin recepcion, sin cartel en la puerta, solo dos timbres eléctricos deteriorados por la exposición al clima y a los que no se sabia muy bien si llamar o no en caso de que la casa estuviese tan abandonada como parecía o peor aun, que viviese alguien. Si no fuera por que se veía a traves de una ventana una especie de sala común en penumbra y algún led parpadeando en lo que se asemejaba a una recepción vacía, ni lo habríamos intentado.

Pero allá que fuimos y llamamos a los timbres. El éxito que tuvimos fue moderado. Los timbres sonaron a lo lejos dentro de la casa, nadie respondió. Solo una señora que paso caminando y nos vio se acerco a preguntar que hacíamos.
– Buscar el hostel Melmac? Respondimos
– ‎Tienen reserva?
– ‎Ehhh… si. Pero parece que esta cerrado. No estamos seguros de que sea en sitio. A esas alturas ya habíamos visto la piscina hinchable en el patio que debía ser lo que en la pagina web vendían como “hot tub” y no teníamos tantas dudas de si era el sitio como de si no habría cerrado hace una par de meses.
– ‎Llamo a Alfonsito, esperen a ver donde anda.
Hombre! Igual hay vida en este sitio. Llamó y aviso a alguien de que había pasajeros en la puerta. Desde dentro salió ese alguien abrochándose una camisa. Un personaje enjuto de pelo negro rizado y pendiente e una oreja que nos abrió la puerta y encendió una luces amarillentas y de luz sucia mientras bajaba persianas y nos hablaba con aire de quien se acaba de levantar y ojos rojos de resaca de… algo.

Quedamos en la sala común de un edificio desierto donde no parecía haber nadie mas, con una iluminación mortecina y las ventanas cerradas. Comencé a pensar el la pelicula de psicosis mientras Cris preguntaba por algún sitio para alquilar bicis y lugares que ver en el pueblo y alrededores. La información fue escasa y la interacción mejoro mucho en el momento en que el personaje nos guio a nuestra habitacion donde volvio a encender una lampara cubierta de polvo, con alguna telaraña y la luz a juego y tras cerrar las cortinas (en mi cabeza para que nadie viese cuando sacaba el cuchillo de cocina y venia a por nosotros) se marchó.

El apocalipsis estallo en esa habitación. No se nos puede acusar de exigentes al viajar, bienvenido sea lo que nos encontramos si es positivo, miramos sin prestar mucha atención los aspectos negativos. Siempre con una sonrisa sin importar mucho el olor del sito y poniendo el saco de tela donde ya se nos va de las manos la condición del lugar. Este viaje hemos buscado unos mínimos algo por encima de nuestro listón habitual y con esa intención alquilamos esta habitación. No se acercaba a lo que decía en la lata del producto. La habitación era doble de luxe y ahí estábamos, con miedo a un asesino en serie potencial, en una habitación que se caía a trozos y olía tan peculiar como el hospedero. Un sitio con un baño donde aparte de la tapa de la cisterna rota, el moho en el techo, la mugre alrededor de la bañera y la grima de tocar el interruptor que encendía un neón sobre el lavabo, ¡no habia sales de baño! Inaceptable.

Si uno solo de los elementos desde que llegamos a la puerta del hostel hubiese variado, toda la impresión habría cambiado. Alguien agradable en recepción (o alguien , como fuera), la puerta abierta, una bombilla mas, algún otro huésped, un baño para usar sin chanclas o algo menos de cochambrosidad en el dormitorio, lo que fuera. Pero el destino decidió no darnos un respiro. Y cuando aquella puerta se cerro comenzamos a calentarnos mutuamente y despotricar.

Encima teníamos tres noches allí. Esta vez si fuimos previsores, manda narices. Cris quería que inmediatamente le dijéramos al del hostel que aquello era una mierda “esperábamos algo diferente” y pirar. Yo votaba por una actitud mas tranquila, aunque estaba bastante irritado. Al final fue un compromiso, sobre la marcha escogimos sitio para otro alojamiento la noche siguiente y esperamos a la mañana para ver si podíamos cancelar las noches de reserva. Con cancelación o pagando todo, nos íbamos. Eso estaba decidido.

Saque el equipo y me puse a trabajar en el blog. Al menos procese fotos. No avance demasiado por que el wifi no lo daba. La guinda del pastel. Buenas noches.

“En retrospectiva, Cris admitio que con mi superpaciencia, lo que le hizo romper del todo y querer marchar por la noche fue que yo dijera – literalmente- que el sitio era una puta mierda  y arrrancara a decir por que era inaceptable. Por mi parte, ver como Cris se tomo el aterrizaje fue lo que hizo que perdiera cualquier intencion de minimizar la petardada de habitacion y no pusiera ningun filtro. No es que el sitio no fuera una puta mierda, pero al plantearlo asi y en caliente ella estallo. Por mi parte, cuando ella fue subiendo tono, descargue asi. Parece ser que los dos escalamos la situacion en base a como reacciono el otro y se nos fue de las manos, al dia siguiente lo veriamos bastante diferente, nos reimos y nos preguntamos como nos llegamos a poner asi. Algo sobre lo que reflexionar.”

**FFT: Es llamativo que en un pais donde los precios de la gasolina y comer no distan tanto de Europa, el taxi sea tan barato. El del hostel al centro de Ancud han sido 2000, y nos aviso de que a partir de 1500 los habia. Asi el del aeropuerto estaba tan contento con 25000 en Santiago. Como para no cabrearse con Uber.

 

En el ferry desde Dalcahue hasta la isla de Achao

 

Cocinerias de Dalcahue. Aqui comimos.

 

La iglesia de Achao

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Ferry de vuelta hasta Dalcahue

 

Las cocinerias, creo que comimos en el puesto 4. Recomendable.

 

 

 

Curanto, acabado el marisco, empezando con la carne y la masa de harina rellena… y la patata.

 

 

 

Ferry desde Chiloe hasta la mainland

 

 

El Baño del hostel de Puerto Varas “Melmac”. Hay que leer mejor las reviews.

2018-12-01T18:45:31+00:00octubre 28th, 2018|Chile 2018-10|

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