No se puede decir que madrugásemos. Estábamos desayunando a las ocho y cuarto y terminamos.para.ponernos en ruta pasadas las nueve.

Entre otras cosas nos retraso el charlar con una pareja de australianos que habían pasado los últimos días en el parque. Estuvimos intercambiando anécdotas y en nuestro caso, desgracias relativas.

Con la tripa llena salmos.para el parque pasando por la Cueva del Milodon de nuevo, es el camino que sube mas al oeste y siendo nuestro objetivo recorrer el parque de oeste a este, el mas conveniente. La carretera resulto ser mas pista que otra cosa. Bueno, solo pista. Yo lo acuse menos o creí acusarlo menos, pero la verdad es que son caminos que agotan. Por el traqueteo y por la tensión continua. Muy en la linea de lo que nos hemos ido encontrando, en algún momento tuvimos que parar y bajar del coche para esperar por las obras, en este caso fue por una apisonadora que estaba nivelando el firme.

La aproximación al parque ya fue espectacular. Se empieza a dibujar un paisaje de lagos y montañas nevadas que derrocha belleza. Esta magnificado por el hecho de que los alrededores del parque son subidas y bajadas moderadas y con poca altura alrededor de un macizo central inmenso que se yergue dominando todo el área. La extensión del parque, que recorren las pistas de tierra que hemos atravesado hoy, tampoco es pequeña.

Teníamos tres rutas en el punto de mira, de las que al final hicimos dos. La primera, la de las vistas del glaciar de Grey, de una hora aproximada de duración y la segunda de un par de horas hasta el mirador de los cuernos pasando por la.cascada creo que grande.

La primera muy  llamativa por la explanada de piedras del lecho del rió que hay que atravesar.

La segunda por la vista final de las torres sobre un lago y las dos playas de arena negra que atraviesa. En esta ultima, ademas, nos cruzamos con un grupo de alpacas o guanacos. Ni idea. En el.mirador final estuvimos solos hasta que llego una pareja y después un grupo de gritones que parecía una despedida de soltero. Menuda panda. Con la visión de esos elementos emprendimos una vuelta rápida, fácil y cómoda al coche.

La bajada a casa dio para un par de paradas. La hicimos por la carretera del este, hacia cerro castillo y Puerto Natales. Pasamos por delante de Pueblito Serano, una aldea fuera del parque pero al pie de este donde puede ser interesante quedarse para atacar las rutas del Paine. Es lo que hicieron los australianos con los que coincidimos esta mañana en el desayuno. Para nosotros, por el tiempo que nos queda, ya es tarde.

Parece ser que no fue suficiente imprevisto coincidir con el corte de electricidad ayer y la nieve en El Calafate. Al llegar a Puerto Natales hemos ido a repostar y el gasolinero nos ha informado cortésmente mientras dibujaba una estrella en el polvo del retrovisor, de que hay huelga de camioneros. No hay gasolina super ni como dijeron el 23F, se la espera. Nos ha entrado el miedo en el cuerpo y hemos ido a la otra gasolinera del pueblo a probar suerte. En este caso la balanza ha caído de nuestro lado. Habia gasolina y tenían en exposición tanques de 20l. Para que decir mas, llenamos el deposito, compramos un tanque, lo dejamos en el maletero a rebosar de gasolina y nos fuimos mas tranquilos al hostel. Esta vez si que no estábamos por la labor de que la logística nos hiciera perder otro día. La huelga duraría 16 horas, pero no lo sabíamos de aquella y la imagen de turistas aislados en campos de fútbol que nos pinto el gasolinero no nos cuadraba con los planes de viaje.

Mas tranquilos ya, dejamos el coche en el albergue y fuimos a cenar. Hoy hemos escuchado a la Lonely Planet y hemos ido a una pizzeria, la Mesita Grande. Un sitio tranquilo y acogedor en el que se sirven pizzas muy decentes a buen precio alrededor de una mesa corrida. Allí coincidimos, sorpresa, con la chica de la primera pareja que llego al mirador de los cuernos cuando estábamos allí. Sara se llamaba y estuvimos por lo menos media hora hablando con ella ante la mirada de dos chocos que parecían belgas y tenían cara de querer formar parte de la conversación que ante ellos había comenzado entre desconocidos. No tuvieron oportunidad sin hablar castellano y no parece que se animaran a tantear en inglés, una pena porque podía haber sido interesante. Nos llamo la atención que Sara pensara que Puerto Natales estaba cuidado y que Suiza seria algo similar. No sabría como comenzar la comparación, pero Puerto Natales, a pesar de sus casas de chapa y parterres irregulares, no puede catalogarse de descuidado… Ni compararse con suiza.