Dia 5/5. Vuelta a casa. Casi alcanzamos a oler la esencia…

Naima se escaqueo el dia del desierto de darnos de desayunar. El dia antes lo tuvo libre y se fue de excursion. Volvio con el estomago fatal y no demasiado entera. No lo dio para tenerlo todo a punto. La atencion muy personal es lo que tiene, para lo bueno y para lo malo.
Hoy la historia ha sido diferente y desayunamos, mas tarde de lo previsto por que no llego a su hora la chica que trabaja en el hostel, pero conseguimos meternos un desayuno entre pecho y espalda que pudo haber sido almuerzo y hasta cena.
Le comentamos como nos habia ido y tamnbien se unio con su experiencia… Hoy siguio en racha y nos conto que en Enero cambiara el modelo del hostel. Intentara alquilar la casa entera o bien traspasar el negocio. Se marcha a España, a vivir un poco. Marruecos es magico, pero no para llevar un negocio segun parece. Gente poco seria y nadie de confianza para hechar una mano. Ella marcha en cuatro dias a buscar trabajo a Barcelona y vera para donde tira despues. Por ahora, su primera etapa en Marruecos parece terminada. Hace balance positivo y parece que sus padres quedaron muy satisfechos con que volviera un tiempo y tomara contacto con sus raices… Pero hasta ahi. Asi nos despedimos hoy, con pocas posibilidades de que vuelva a ser nuestra anfitriona.
El dia se fue en una batalla de baja intensidad con el zoco. La busqueda de una tienda de jabones que Cris queria encontrar  se convirtio en una odisea en a que pasamos por las mismas calles tres y cuatro veces… Y por calles diferentes ni sabemos las vueltas pudimos dar. Al final conseguimos pillar los jabones a precio de oro (30 unidades pequeñas de pan cada uno)  y regatear, con muy poco exito, por unas botas de cuero y tela que a Cris se le habian antojado. Al menos dio para tomar un te en medio de las dos aventuras. Despues casa para pillar las maletas y aeropuerto. 
 

Si tuviera que apuntar algo, seria que

  • Por  fin pillamos algo de backup alimentario. Pan pequeño a 1 dirham y sardinas a 5 dirham en la tienduca del barrio, fuera del circuito comercial. Incluida en la transaccion sonrisa gorda del tendero y mia. Menos mal que ellos hablan idiomas…
  • Que el zoco es un laberinto como no imagine que existieran. Calles, callejones y edificios intreconectados que hacen imposible orientarse.
  • Que buscando una sonrisa, con calma, educacion y firmeza, puedes llevar a cabo hazañas como comprar pan y sardinas en la tienduca de la esquina o sobrevivir tres horas al zoco.
  • Que los buses urbanos son rapidos, comodos y fiables en Marrakech. Al menos el del aeropuerto.

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Empaquetando en nuestra habitacion

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La entrada a nuestra habitacion en la primera planta.

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Una vista desde la azotea

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Y el patio. Con la mesa de lso desayunos.

Dia 4/5. Regreso del Desierto y cena en grupo.

Aventuras. Viajar es la busqueda de aventuras. De algo diferente, autentico. Meterte entre callejones para comer en un bar que esta abarrotado de gente del lugar  -buscar donde ningun extranjero comio antes, o evitar a tus compatriotas es esnobismo puro y duro-, simplemente hablar con algun local u otros turistas que te guien a probar el sabor de lo que realmente estas buscando, que te ayuden a encontrar el camino que quieres recorrer. No es -para mi gusto- ser empaquetado en un bus, con gente igual de desorientada que tu, para que te sacudan, como un saco lleno de monedas, mientras paras en el restaurante mas caro de la aldea, vacio, despues de pasar varios abarrotados de gente del sitio devorando platos con apetito.

Viajar, no obstante tambien es aprender a pasar experiencias que distan de las intenciones. La realidad suele ser bastante tozuda y hay que adaptarse a lo que se encuentra. Ahi, en conformarse, entran para mi los tours guiados o al menos la mayoria de ellos -particularmente los que incluyen comedia y estan diseñados para que nadie se arañe la pintura de uñas. Que una noche en el desierto se convierta en un circo con paripe camellil y uniformes de camellero incluidos donde todo es cortesia hasta que la ultima propina se ha repartido es algo con lo que hay que aprender a lidiar. Hoy no somos aventureros intrepidos, ni turistas. Somos parte del grupo, de esa masa que no siempre es la mas inteligente y que cuando sale de casa a un entorno extraño es, ademas, insegura, facil de manejar y abusar. Y aunque la diferencia entre el subgrupo que mola y el que no a veces no sea mas que la disposicion de tiempo, cuando no lo hay hay que pasar por el aro y suplir la carencia con dinero y una agencia de viajes. Sin duda sacar lo mejor de una experiencia adulterada es mejor que no tener esa experiencia. Asi, fuimos al desierto a pasar una noche con una agencia cuasi-aleatoria. Realmente, una vez asumido no fue tan malo como podria haber sido. Es mas, fue incluso razonablemente bueno. Aunque puede sobrara el viaje en camello para los seis kilometros que nos adentramos entre las dunas, no creo que sea algo de lo que quejarse. Los guias fueron corteses, amenos y habladores y el conductor de la furgoneta que nos llevo al atlas compro de su bolsillo datiles en la carretera sin azuzarnos a hacerle negocio con su amigote de turno, se callo y los compartio con los demas. Incluso a  la vuelta, desayunados nosotros, el paro a echar gasolina y pillo un cuenco grande de cous cous para su desayuno que compartio con todos. Un extra de un tipo agradable y sonriente.

Fuera como fuese, tambien es cierto que el amanecer y el atardecer del desierto son experiencias que no se pueden robar del todo. Hay que armar demasiado jaleo para estropearlos, ni las chicas de la furgoneta con su maquillaje en cada parada -e incluso en movimiento- ni el compatriota quejandose de la cantidad de españoles por toda partes antes de montarse con su trolley de ruedas en el camello lo hicieron. El momento, en cierta medida refleja lo que buscamos al salir al monte o empantanarnos en uno de esos planes que nos hacen llegar extenuados a casa oliendo a perro mojado, o al no buscarlo. En algo coincide ese amanecer con salir al monte. Ambas experiencias estan ahi para el que este dispuesto a padecerlas. El mismo espiritu que evita que a unos les apetezca lanzarse y a otros les llama como un canto de sirena, es el que ayuda a mantener la magia de los amaneceres incluso en los tours con grupos medianos. Mientras se despliegan colores en silencio para el que quiera verlos, las legañas son una realidad bastante presente y los mas escandalosos se esconden bajo un velo de sueño y apatia que amortigua chascarrillos manidos y chistes malos. Gracias a dios por la pereza y la paz que la acompaña.

Si ayer conocimas e hicimos buenas migas con Robbie y Stephan, la pareja de estadounidenses que venia en el grupo y con Gu, el otro que hablaba ingles de viaje, hoy ha sido el dia de consolidarlo. Sin estres pero haciendo grupo para comer y aprovechando algunos momentos para hablar y distraernos mutuamente. El es informatico, un tipo tranquilo y tan expresivo como yo y ella un torbellino bastante proactivo que trabaja como interprete para personas sordas. De hecho tiene su empresa y ofrece servicios de interpretacion. Gu no ha soltado prenda sobre su trabajo. Aun asi, ha sido un prodigio de comunicacion para el estandard chino que a un europeo le puede resultar tan cortante. Algo asi como que le comentes cualquier cosa de tu casa o familia y diga hummmm antes de mirar para otro lado dando la conversacion por acabada satisfactoriamente y pensando que es un gran conversador… Fue un placer entrar un poco en su mundo cuando Rob y Stephan propusieron cenar fuera y todos nos unimos al plan. Los temas variaron desde su intencion de adoptar a un niño en china, que se unira a su familia (la se Rob y Steph) en Marzo, nuestro viaje a Cuba que ellos quieren hacer mas adelante, el ciclismo que practicamos o China donde todos estuvimos en un momento u otro y sus anecdotas. Rob se lanzo con sus viajes a Europa, incluso hizo el Orient Express con su padre y asi fueron pasando las horas desde las siete y media en que salimos hasta las diez y media u once, cuando con algo de lluvia abandonamos el cuarto restaurante de la noche. Solo consumimos en uno… Pero entre risas y conversaciones peregrinamos hasta que mas o menos todo cuadro en uno y nos apetecio cenar alli. Son las cosas del directo.

Si tuvieseque tomar notas apuntaria

  • Cogimos tal curva en las montañas que se giro la pantalla del movil. Creo que llegamos aponer el coche en dos ruedas varias veces.
  • Que en los sitios en que paramos  los precios del plato estaban entre 50 y 80, lo normal ha sido desde 30 a 60 y se puede comer fuera del centro de Marrakesh por 25 segun la guia. No es la pasta. Es la sensacion de que abusen. Conviene llevar para comer por si no hay alternativas. O pasar por el arode las verduras hervidas por ocho euros en un pais como marruecos.
  • Que paramos en la kasba de Gladiator, El Hombre que Pudo Reinar y Lawrence de Arabia.
  • Que vimos amanecer en el desierto y por la tarde nos llovio en ruta.
  • Que aunque tirar de agencia resta interes a la experiencia, fue mas rapida y barata que organizarnos nosotros.
  • Que en la furgoneta, ademas de cinco españolas y cinco bresileñas habia dos  americanos con los que hicimos bastantes buenas migas y un chino que se nos unio, Gu.
  • Que quedamos cinco personas para cenar y fue genial.

 

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Amanecer desde nuestra tienda. Aqui dormimos Cris, Gu y yo.

 

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 El centro del campamento. Realmente nos sentamos en el suelo.

 

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Afotando.

 

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Camellos

 

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Stephan, uno de nuestros dos estadounidennses y Cris.

 

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 Las cinco españolas del equipo.

 

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 Gu. El pañuelo se lo trajo de Jordania.

 

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 Mas camellos.

 

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 Y mas.

 

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Parte de otro grupo a lo lejos.

 

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 El camino de regreso.

 

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El desierto.

 

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 Y mas.

 

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 Todoterreno en el horizonte.

 

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 Descabalgando despues del retorno.

 

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Y otra de camellos.

 

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 Kasbah de Ait Benhaddou.

 

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 Ait Benhaddou.

 

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 Ait Benhaddou.

 

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 Pausa para comer… y rejon.

 

 

 

Marrakech – Zagora. Camino del desierto.

Hoy hemos salido sobre las siete en direccion a Ouarzazate y Zagora. Calculo que habran sido unas seis u ocho horas de viaje. Quedan los moviles sin cobertura, dejamos atras el wifi y es como si entraramos en un vacio del espacio y tiempo. Se pierde nocion de las horas y de donde se estara. Tambien antes me pasaba durante los viajes, sobretodo con cambios horarios, quizas la diferencia sea que en el estado de hipercomunicacion en que vivimos lo hace mas patente. Quizas ni eso, siempre paso esto en vacaciones y nunca se lo achacamos a los moviles. Resumiendo.. Que necesito un reloj.  Reflexionando un poco caigo en la cuenta de que ya llegue a esta conclusion en su dia en china. Cosa de la desmemoria.

Los paisajes han variado bastante dentro de la gama de amarillos que despliega Marruecos. Desde la aridez de la salida de Marrakech y los tonos amarillos anaranjados o verdosos del Atlas hasta el verde polvoriento del valle del Draa. Poco a poco va cediendo el verde en favor  del polvo y la arena segun nos acercamos al limite con el desierto. Pobreza y sudor seco son, no obstante, una impresion indeleble a lo largo de todo el pais. 

Encontramos nuestro primer supermercado y poco mas. El dia se fue dentro de una furgoneta, como tantos otros de transporte. Al menos llegamos al desierto, comimos en su borde en un campamento y hoy dormiremos en una tienda rodeados de arena.

 

Es una experiencia, aunque como tantas veces, no se si la parafernalia sobra o no. Si es para ganarse a los turistas o realmente es un pasatiempo antes de ir a la cama sacar los timbales y tocar algo, si lo harian si no estuvieran en excursion organizada. Podria ser, pero me extrañaria que todos los dias fueran fiesta… Por otra parte es obvio que estos paisanos son camelleros y trabajan en el campo, distan bastante de um grupo animadores socioculturales al uso. Como fuere, tengo que decir que una conversacion al lado del fuego o la lampara siempre es mejor opcion para un lunes que bailar al son de los bongos y escuchar la ocasional estrofa del Macarena cuando nuestros compañeros de campamento se animan a unirse al tamborileo.

Al menos me dio para conversar con algun guia y la  charla de la cena tampoco fue aburrida, con los dos americanos de nuestra mesa y el chino que duerme ahora en nuestra tienda. Todo es una mezcla de sensaciones.
 

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Marrakesh, Dia 2. Apatrullando por la ciudad…

La basura en la Medina de Marrakech la recogen en un carro tirado de un burro. Me extrañaria que fuese un servicio publico, aunque no es descartable. Supongo que si fuera estatal el encargado llevaria uniforme, no se si el burro llevaria sirena. El caso es que no se da ni lo uno ni lo otro. El burro es bastante pequeño y el dueño apenas le saca un palmo. Los dos estan cubiertos de una capa amarillenta de suciedad que huele, obviamente, a basura. Las moscas los rodean por cientos, puede que miles. Otras curiosidades del servicio de recogida son que el señor entra en las cafeterias a coger los cubos, esquivando clientes -y viceversa- y los vacia en el carro. Primero los vuelca con bolsa y todo, pero sin que este cerrada. Despues levanta el cubo y para terminar retira la bolsa, que vuelve a la casilla de salida -su cubo- como si nada. Los deshechos quedan alli expuestos hasta que el encargado los cubre con un plastico y sigue la ronda repartiendo hedor. En ese momento final, el dueño del bar de turno le da una propina al basurero. Hemos tenido la suerte de ver todo el proceso desde el bar donde intentamos comer. El paisano aparco el burro con su carromato a un metro de nuestra mesa y pudimos ver el ritual mientras apartabamos moscas del pan. Aprendimos mucho, pero no hubo forma de tragar el almuerzo. Tampoco pasamos hambre, mira que suerte.
 

Aprovechamos el dia, antes y despues del momento basura, en ver la madrasa y el museo de Marrakesh. Tambien paseamos por el zoco y vimos partes algo mas llamativas que la tiendas de babuchas habituales. Zonas de trabajo de gremios como los herreros, los teñidores, los peleteros y alguna carpinteria. Callejuelas y mas callejuelas en las que es imposible orientarse y ni el gps nos llevo sin rodeos a donde queriamos ir. Donde queriamos ir resulto ser una fuente. No se que esperabamos, pero resulto -y no precisamente contra todo pronostico – ser un grifo echando agua en un pilon. El hecho de que date del año mil hace a uno pensar que va a experimentar algo mistico. Vamos a ser participes de una experiencia magica en la que los siglos desfilaran por delante de nuestros ojos como han pasado alrededor del reguero de agua que fluye desde  alguna cisterna subterranea humeda, oscura y misteriosa. Pues no. Un chorro de agua cayendo en un pilon con un coche aparcado delante. Pudo ser la fontana de Trevi o restos de una estructura de piedra milenaria, quizas un aqueducto… Pero parece que hoy no toco. Salio un dia poco mistico y sigue su camino a pesar de nuestras expectativas.

 

No se puede decir al menos que lo haya sido interesante. A nivel de experiencias, los paseos por la ciudad y las visitas fueron bastante una experiencia. Incluso la fuente fue una excusa para visitar partes de la medina que no habriamos imaginado que pudieran existir. A pesar de esto, el dia ha sido tranquilo. De la fuente volvimos a casadescansar y despues a cenar a la plaza antes de volver callejeando. Conseguimos comprar un paquete de galletas -ave, intrepidos exploradores- y pillar algo de pan para mañana. Este ultimo  en el bar donde cenamos. Deberia ser suficiente para tener algo de apoyo para mañana, mejor prevenir que curar. Nos vamos al desierto.

 

Si tuviese que resumir el dia diria que

  • La madrasa y el museo de Marrakesh son una excusa para salir y hacer algo. Distraidos.
  • La madrasa se parece bastante a los reales alcazares. En el estilo al menos, son un cole y un palacio…
  • Cenamos en Chegrouni, un restaurante a pie de la plaza. Los precios… Como en los tenderetes de Djemaa el Fna. 100 mad los dos. Agua 8 y platos 50 aprox.
  • La miseria de la ciudad es mas patente cuando cae la noche. Las tiendas cierran, los mendigos no. Hay tantos de los unos como de las otras.
  • Comimos en la plaza central de la antigua medina. El restaurante Tafraout Voyage. Infame experiencia, jamas sabremos si por la basura o la comida. No habia gente local. Cuidado. 110 dirhams los dos platos y agua grande.

 

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Marrakech. Tomando contacto con Marruecos Central.

 ¿Que nos hace humanos?¿Que nos convierte en personas. Cual es la esencia que nos define. Pensar?, sentir?…

quizas algo que reside en un plano superior. ¿Por que en todas las civilizaciones aparecen la religion, la poesia, la musica?Cual es el denominador comun, aquello que cuando viejas eres capaz de destilar vayas donde vayas y puede hacer que te sientas un poco en casa, entre pares, independientemente de idiomas, formas de vestir, religiones o concepciones del mundo. Hoy nos hemos acercado a la quintaesencia de la humanidad. Los chinos, son los chinos que abarrotan las plazas de cada pueblo con los voladores esos con luz que tiran con una goma y bajan haciendo helicoptero. Aqui tambien lo petan.

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Los caprichos de la logistica no quisieron que las fotos del dia, incluyendo el atardecer, estuviesen disponibles. Victimas de la riqueza y variedad de entradas y salidas USB, solo libraron tres de la noche. Dos puestos de comida y uno de lamparas.

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Hoy aterrizamos en Marrakech, un oasis de paz, tranquilidad y limpieza. Al menos comparado con lo que esperabamos encontrar. Si lo comparamos con cualquier otro sitio al norte del mediterraneo, probablemente no saldria tan agraciado. El recuerdo del ultimo viaje -a la India- aun esta presente y el liston quedo muy alto. Siendo asi, permitamonos disfrutar de esta percepcion alterada mientras dure. Saquemos el maximo provecho mientras la realidad va haciendo mella y nuestra paciencia se agota con los incesantes asaltos de todo tipo de mercaderes y vendedores que ahora nos parecen tan civilizados y poco agresivos en sus maneras.

 

La medina, la cuidad antigua donde nos estamos quedando, es un conjunto de callejones estrechos y pasadizos angulosos en los que la orientacion se hace practicamente imposible. Todo ello esta ademas saturado de tiendas con sus repectivos propietarios delante, haciendo algun chascarrillo turistas y locales. El cuadro se completa con vehiculos de todo tipo encajados entre la multitud que abarrota calles con mas transito. Abundan motos y bicis, pero tampoco andan cortos de carros tirados por burros en todas las presentaciones posibles -desde calesa estilo sevillano para el turista hasta el modelo rumano estandard-. Bastante calor y penumbra o sol alternandose segun la distribucion de toldos, techos de chapa y quitasoles de caña que cubren las callejuelas de forma bastante erratica completan el cuadro.

 

Llegar a nuestro riad -en teoria una antigua casa palacio reformada – fue una mezcla de suerte y la ayuda de un grupo de crios que nos abordaron preguntando todo lo preguntable hasta que nos acercaron a la puerta. Probablemente, les habriamos dado algo si no acabasemos de llegar y no hubiesemos estado a cero de cambio. Probablemente nos hubieramos equivocado y reforzado un habito nefasto… Y probablemente nos habrian asediado sin pausa a partir de ahi. Libramos… Por la minima.

 

La dueña del Riad se llama Naima. Una suiza de ascendente marroqui que decidio liarse la manta a la cabeza y aprovechar su situacion para reformar la casa de sus padres -si no recuerdo mal- y hacer un hostel. Un sueño hecho realidad, al menos en teoria. Lo cierto es que da la impresion de destilar soledad – y de ser una persona realmente encantadora-. Marchar lejos de tu familia a un pais donde dificilmente puedes relacionarte o hacer amigos, ni masculinos ni femeninos por la presion social, donde salir sola a la calle puede ser un reto,  e ir a un cafe un error, debe ser muy duro. Sin duda lo parece. La impresion general es que el pais es seguro y razonablemente permisivo. No obstante, convivir con la sociedad en el dia a dia probablemente no sea lo mas facil para una europea. Pasamos la tarde con ella -solo habia otro huesped en la casa- y nos fue desgranando, durante el almuerzo y los caminos de ida y de vuelta al restaurante donde comimos, su experiencia durante el año que ha pasado como propietaria de un riad en Marruecos.

A la vuelta, nos separamos en el Riad y fuimos a ver un museo, perdernos callejeando por la medina y los alrededores y dejar que la suerte, con un empujoncito de ayuda, nos fuera acercando a la plaza central de la Medina -Djemaa el Fna- para ver atardecer.

 

Bastante animada durante el dia y burbujeante durante la noche, Djemaa el Fna es un hervidero de actividad a a caida del sol. Alrededor de un sinfin de puestos de comida, vendedores de artesania y carros ambulantes de dulces o simplemente pan, se dejan ver grupos de personas haciendo teatro, encantadores de serpientes, dueños de monos ofreciendo fotos a los turistas, musicos y pedigueños varios de distinta indole. Ruidos, colores y olores se unen en la explanada para crear un espectaculo para lo locales en el que los turistas metemos la cabeza como buenamente podemos. Suficiente ruido como para que el cuerpo pidiera un descanso y huyeramos temporalmente a casa a ducharnos para atacar la cena en un segundo intento. Quizas hubieramos hecho algo diferente si hubieramos tenido idea del atasco humano que nos pillaria en el zoco durante el regreso a casa. No lo sabiamos y queda como anecdota. Salir de un estadio cuando acaba de terminar el partido… Version bereber.

 

Volveriamos duchados para Cenar en uno de los multiples puestos. El numero veinticinco, si eso dice algo, y agotados volvimos a casa dando un paseo entre calles y tiendas. Un dia intenso y una toma de contacto suave con el pais, comparado con lo que pudo haber sido. Esto sin contar que nos llevamos la primera en la frente. Nos equivocamos en Madrid y pillamos el metro en mar de cristal direccion opuesta a Barajas…. Pero eso fue en otra vida.

 

Si tuviera que tomar notas apuntaria:

  • Que el riad se llama riad Oriente y esta en derb Jdid. Lo lleva Naima.
  • Que probamos beef tajini para comer por 50 dirhams mas 12 del cafe y 15 del agua grande. Cenamos una brocheta por 60, 18 de agua y 5 las aceitunas.
  • Que la plaza central se llama Djemaa el Fna y bulle a la caida del sol
  • Que visitamos el museo de artesania despues de comer y vale la pena ver el edificio por 10dirhams, un euro.
  • Que el gps es mi amigo. Y los comerciantes agotan, pero no desquician.