Regeresando a casa. Via de la Plata Norte. Domingo 5/5

El camino de regreso

El camino de regreso

Sin mas. Domingo. Dia de desayunar en Carmona y subir intercalando periodos de dos horas de conduccion Cris y dos horas yo. Entre medias, dando cabo de la sobresaturacion de sanwiches que suele enviar mama cada vez que viajamos en coche.

 

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Viendo las tierras. Primeros pasos tras el funeral. Viernes 3/5.

La vida sigue.

La vida sigue.

El viernes fue un dia bastante intenso. Si mal no recuerdo, comenzamos con el marido de la hermana de Celia y el primo Jose Antonio dando un viaje por las tierras. Apuntamos los sitios en la memoria y en el GPS y verificamos lo que había plantado en cada sitio. Tambien diferenciamos lo que era de la sociedad agraria que conformaban el titi, la tita Cati y mama. Angel parecía bastante poco afectado. Aun no debe haber asumido la realidad, al menos parecia tener algo de interés.

Por la tarde repetimos la faena. En vez de en todo terreno, en mi coche. Celia, Carmen y Mama me acompañaron. Ellas para ver los sitios y yo para fijarlos.

Por la noche, Camacho hizo por quedar y fuimos a cenar al chino de Mairena. A mayores, acabamos en el Karma con ginebra. La noche estuvo entretenida aunque el trasfondo fuera triste. Parece que al menos se preocuparon por distraernos y de paso, distraerse.

En otro orden de cosas, antes de quedar con los del campo, quede con Camacho para desayunar. Llegar y pegar, le comente que se me había roto el BQ y me comente que Jaime Almenara, un colega del cole, tenia un S4 para vender. Setenta Lerus y trato cerrado. Me lo entrego por la noche cuando íbamos a cenar.

 

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El entierro. Dia 2 de 5. Jueves.

El dia del entierro.
El dia del entierro.
 
Me levante a primera hora para ir al tanatorio en Marchena. Resulto estar cerrada la sala. El animal de la recepción nos dijo que no se abria hasta que llegara la familia. Debía ser que nosotros somos extraños. Me sentó como un tiro. No me apetece razonar sobre la razón que tuviera o dejara de tener el paisano. Me pareció algo infame y cruel tenerme alli en la puerta. Malditos pueblos y malditos gañanes con sus conflictos que llevan a estas situaciones.
 
Al menos dio para conocer a un tal Nicolás que resulto ser una de las personas que iban con en titi a caminar. Un antiguo amigo del instituto y de la carrera -tambien era ingeniero agricola- y que el dia en cuestion, ayer, habia faltado al paseo de por la mañana. Parece ser que se reunieron como siempre para dar una vuelta por los caminos de Los Almendrales y el, de repente, se sintio mal y cayo desplomado. La ambulancia llego de inmediato pero no pudieron hacer nada. Un infarto fulminante según dijeron.
 
Pasaron los minutos en aquel sofá del tanatorio hasta que llego Celia con los primos y abrieron la sala del titi. Carmen con mas entereza y Ángel sin llegar a asumir lo que pasaba y a lo suyo. Allí pasamos la mañana, entrando y saliendo hasta que fuimos a San Pedro. No se cuanto duro la misa, pero llegaron Carlos y Camacho y vimos, como siempre a bastante gente que hacia mucho que dejamos de ver.
 
De allí fuimos al cementerio donde dejamos al Titi en el panteón familiar. A la española, levantar tapa y bajar la caja en plan manual y cutre. Así estamos. Despedida y cierre. Ofrecimos a Celia comer con nosotros y confirmo, después de pasar por casa de su madre vendría a almorzar.
 
Volviendo a la realidad, pasamos por el mercadona a por varios pollos, patatas, tortilla, helados… comida para el regimiento que fuimos. Aunque la tita Cati, Alfonso y Rocío marcharon de inmediato, todavía quedamos un buen grupo contando con Celia y los primos. Comimos con bastante conversación, mucha politica ahora que se acercan las elecciones, pasamos sobremesa y cada uno fue a casa con su carga algo mas aliviada. Jueves y fin de semana en Carmona. 
 
No tengo un recuerdo claro del resto del día, escribiendo en retrospectiva. Supongo que algunos eventos siempre tienen que quedar eclipsados por otros. Quizás fuéramos a comer al chino. Creo que no, seria el sabado.
 
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En el tanatorio.

El titi ha muerto. Bajando a Carmona. 1 de 5.

Sin comentario previo

Sin comentario previo

 
La ultima vez que via al titi fue sonriendo. Saliamos del Mere, en el paseo de Carmona y se nos cruzo. Iba con Carlos y Fran, hacia tiempo que no quedabamos y Fran esta bastante apurado con los gemelos. Como siempre, ibamos en conversacion animada y metiendonos los unos con los otros con entusiasmo. Justo a la salida cuando empezabamos a despedirnos, el titi paso en direccion a la Ibense. Miro hacia nosotros sin decir nada riendose. A estas alturas, las caras del equipo ya se las conoce. Carlos siempre ha estado ahi y Fran ya le reparo un par de ordenadores. Momentos que pasan.
 
Mama me llamo sobre las nueve de la mañana, quizas las nueve y media. Estaba llorando. Asumi que volvia a dolerle la espalda. Suele pasarlo bastante mal con sus contracturas y a veces llama en distress. Hay poco que podamos hacer desde Asturias, apenas consolarla. Me prepare para tranquilizarla un poco y me dijo entre llantos “se ha muerto el titi”. No lo asumi de esa vez. Todos estamos sanos y probablemente el es el mas activo de los tres hermanos y el mas joven. Estaba perfectamente la ultima vez que lo vi. Eso no tenia pies no cabeza. Tuve que preguntar de nuevo para que me lo repitiera. El titi, su hermano, habia muerto.
 
Después del choque inicial llame a mi hermano. Tambien lloraba al telefono, el iba a bajar inmediatamente. Llame a Cris a continuación y comenzamos a preparar la bajada. No me correspondían días y pedí dos de libre disposición que me concedieron, como siempre, a ultima hora. Cris también pidio los suyos. La extension de jornada ni la abordamos. Íbamos a saltárnosla.
 
Serian las cuatro de la tarde cuando salimos. Comimos en ruta y solo perdimos tiempo para llenar las maletas con algo de ropa. Sentia que debia estar alli de inmediato. Habría preferido llegar antes de las once y media, era la hora en que cerraban el tanatorio. No pudo ser, y aunque mi hermano se ofrecio para quedar alli toda la noche y que no lo cerraran, decidimos que lo mejor seria descansar y no poner a Celia en una situación en la que se hubiera tenido que quedar en el tanatorio hasta el día siguiente.
 
Llegariamos sobre la una de la noche. La casa estaba llena, pero desierta. La tita Cati y el tito Alfonso en su habitación, mi hermano con Laura en la suya y bulto en el sofá que resulto ser Rocío. Nosotros pasamos a la nuestra después de avisar a mama de la llegada y nos metimos en la cama. Yo, con la intranquilidad de aun tener que esperar a primera hora del día siguiente para ver al titi y el cansancio físico y emocional del día.