Segundo viaje a Santiago de Compostela. Resumen en retrospectiva.

Si el primer viaje lo plantee en 6 dias y al final tuve que alargarlo hasta siete para poder terminarlo, en este ha pasado lo contrario.

Si el primer viaje lo plantee en 6 dias y al final tuve que alargarlo hasta siete para poder terminarlo, en este ha pasado lo contrario.

El viaje inicial tenia un planteamiento de 6 dias. No obstante, despues de la experiencia de que fueran a buscarme a Santiago en el viaje anterior, para este no queria volver en bus. Pedi a Cris que me recogiera… y obviamente accedio. No obstante me pidio que intentase llegar algo antes -un dia- para que asi ella tambien pudiera disfrutar de Santiago conmigo.

Por una parte eso implicaba recortar el viaje en un dia. Por otra parte, no ha sido este viaje algo que haya planeado con demasiada antelacion. Entre unas cosas y otras, sali de Gijon el martes. De esta manera, donde en el primer viaje gaste una semana, de Domingo a Domingo, para este disponia del tiempo de Martes a Sabado. La recuperacion del Lunes al principio y posteriormente el esfuerzo para recortar el Domingo han definido todo el ritmo del viaje y la experiencia en si.

 

 

Santiago de Compostela. Un dia en la Ciudad. Domingo, 6/6.

Es algo bastante comun, al menos para mi, despertarme temprano cuando llevo varios dias haciendolo.

Es algo bastante comun, al menos para mi, despertarme temprano cuando llevo varios dias haciendolo.

Cuando se esta en ruta, tienden a normalizarse los horarios y no es raro levantarse con las primeras luces y acostarse cuando todo se calma y el sol se esta poniendo en el horizonte. Asi, a pesar de estar en una habitacion privada con Cris y disponer de toda la mañana, apenas eran las ocho cuando pegue un salto de la cama y me puse en marcha, relajado y descansado.

Levantarse temprano en una ciudad monumental y turistica es siempre un acierto. EL frio de verano, que deja entrever que sera un dia calido, las calles vacias y la tranquililad que precede al ajetreo del dia son un pequeño privilegio que vale la pena probar. Por esa ciudad aun adormilada fue por la que pasee, deshaciendo los pasos del dia anterior, desde el hostal hasta el Centro de Recepcion de Peregrinos. Fue un paseo agradable que me vi obligado a extender involuntariamente cuando llegue al Centro y me di cuenta de que ni tenia boli, ni habia rellenado mis datos en la credencial el todos los dias de camino. Sin muchas ganas de que me pusieran trabas adminstrativas (con la iglesia hemos topado) me parecio mas razonable dar la vuelta y buscar un boligrafo.

Pasearia un buen rato entre cafeterias cerradas y aquellas de hoteles de cinco estrellas con aspecto de cobrar por un cafe cantidades desproporcionadas en relacion a lo que pagan a los camareros. Aun tuve que hacer algo de tiempo -incluso me dio tiempo de setarme un rato en una iglesia- antes de que el primer bar que me entro por los ojos, abriera y pudiera pedir cun cafe con leche acompañado de un boli.

Con todo listo, solo quedo ir a por la Compostela. El sitio estaba desierto, como imaginaria que lo encontraria. Sin los peregrinos del dia aun en la ciudad y con los que decidieron esperar como yo y se levantaron temprano ya despachados, fue llegar y pegar. Con el diploma de peregrino en la mano, volvi al hostel.

Cris estaba ya despierta y cuando se levanto fuimos a desayunar al patio trasero del hostal. Con un temperatura perfecta para el exterior y entre plantas y arboles, dimos cuenta de un desayuno español en toda regla. Tomate, aceite y zumo que nos cargaron las pilas y el humor inmediatamente. Al marchar, recogeriamos la bici y las mochilas para dejarlas en el coche. Con eso nos despedimos del hostal. Simple, economico e increiblemente agradable.

El resto del dia en Santiago lo utilizamos paseando tranquilamente y parando en un par de bares a comer. Comenzariamos en la calle del Paris Dakar y acabariamos alli mismo. En medio de la ruta parariamos a comer en un par de terrazas y un interior junto a una ventan. Un dia soleado para aprovechar. Tambien coincidimos con un grupo de baile gallego y una manifestacion por la defensa del gallego. Las unicas incidencias dignas de mencion serian el yonqui que vino a decirnos por que se merecia mas la moneda que Cris le habia echado a un musico que el propio musico y el bar en que nos cobraron un pan que ni pedimos ni tocamos. Justo lo comido por lo servido, quedaron sin propina. Mas alla de las incidencias, la comida fue genial y pasamos un gran dia en Santiago hasta que montamos en el cohe y volvimos para gijon.

El camino de vuelta fue rapido, como se esperaba desde que abrieran la autopista. Solo paramos en Mondoñedo a ver la catedral – tan espectacular por fuera como desangelada y vacia por dentro- y tomar un cafe. El resto, fue un paseo a velocidad de crucero hasta casa. Sobre las siete, desembarcamos y dimos con concluido el segundo ataque en solitario al camimo de Santiago. Caminos mas civilizados y un poco mas de interaccion en bastantes dias menos, serian un resumen comparativo bastante escueto.

 

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Las vistas desde la pension. Abajo el patio en que desayunamos el ultimo… y unico dia.

 

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El interior de la Catedral.

 

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La vela que encendi a mama.

 

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Plaza de los estudiantes… o algo asi.

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Sobrado – Santiago. La llegada y la reunion. Sabado, 5/6.

Las noches de este viaje han sido las noches de los cargadores.

Las noches de este viaje han sido las noches de los cargadores.

Con el cansancio acumulado, los espacios de horizontalidad entre un dia de pedaleo intenso y otro son increiblemente reparadores. No obstante, no se puede decir que sean descansos al uso ni que duerma de un tiron. Lo que esta pasando es que la escasez de enchufes o cargadores hace que cargar las dos baterias del movil y la del GPS sea una tarea que lleva toda la noche. Asi, entre sueño profundo y sueño profundo me voy despertando y cambiando baterias y cables para que el dia siguiente no sea una gimcana aun mas complicada de lo que es con todo el backup electronico.

Al ir en bici, por lo menos puedo apurar hasta el ultimo minuto de sueño y albergue. Sobre todo al ir en bici y usar carretera. Con buenas pistas y asfalto es facil recuperar tiempo y hacer jornadas tan largas como los retrasos matutinos requieran. Por otra parte, este segundo ataque a Santiago, al ser en una epoca en que los dias se alargan casi hasta las diez de la noche, no cuenta con las restricciones de tiempo que hacian en el 2014 que cada dia fuese como una contrarreloj en la que cada error se pagaba. Aprovechando todo esto, ni que decir tiene que remolonee en la litera de Sobrado todo lo que me parecio. De hecho, acabaria saliendo el peniltimo, junto a una pareja de madre e hija con las que aun me dio para conversar un poco y que me recomendaran una par de series manga y un web – la hija, claro-. Eran un equipo agradable que habia hecho ya varios caminos, como tanta gente con la que me curzaria en el viaje.

A pesar de todo esto, sali bastante quemado de Sobrado… pero de sol! Las piernas estan ya pidiendo proteccion, sobre todo la izquierda que es la que esta orientada al sur. Esto es como las casas, el lado mas soleado y calentin cae al sur. En este caso tambien el mas colorado y el que mas pica. No consegui proteccion en Sobrado y tendria que pedalear sin ella hasta Arzua. No seria un problema grave. A pesar de que que picaba un poco cuando salia en sol, la hora temprana del dia y el cielo nublado al comienzo de la jornada jugaron a mi favor.

No puedo decir que tardara en untarme cuando llegue a Arzua. Al poco de entrar en la poblacion vi la primera farmacia y alli pare para comprar factor 50, que no se diga. Una alemana comprando pastillas de la alergia delante y una señora con problemas con la receta de sintron detra hacian una escena pintoresca. Yo, con mi cazadora amarilla y el casco en la mano tampoco desentonaba. En cuanto sali de la farmacia me entafarre de crema y tire hacia el centro del pueblo, o al menos hacia una plaza que lo parecia y era donde confluia la carretera que me habia traido con la nacional que enfilaba a Santiago.

Antes de salir de Arzua, iria a sellar a una iglesia y alli fue donde me encontre al primer “Estadounidense que lo vive” Los estadounidenses que lo viven (EQLV) son una categoria de viajero en si misma. Cuando viajan tienden a la confluencia de comportamiento con Indiana Jones. De aire grave, estan en medio de una aventura en la que tienen que sortear peligros y enfrentarse a riesgos serios que hacen peligrar la empresa. Por supuesto, no basta con estar preparado, ademas hay que dejarlo ver. El primer punto suele ser el uniforme, hay que ir como hay que ir para que las cosas salgan bien y seamos facilmente identificables por lo que somos… viajeros intrepidos y serios. Esto es basicamente imitar el vestuario de la peli que les inspiro para viajar o cualquier otra que sea significativa. Lawrence de Arabia en el desierto, Mochilero completo en “El Camino” o reportero de guerra si la cosa va de hacer fotos. No es solo ir uniformado, la interperetacion lo es todo, una cojera si estamos en el camino es el complemento perfecto, quizas un pañuelo en la cabeza tipo bandana pueda ayudar y algunas pastillas o tiritas que enfatizen el esfuerzo titanico que estamos haciendo para vencer dificultades. La version española del EQLV suele ser parecida pero dejando de lado algunos aspectos interpretativos y centrandose en el vestuario. Un aspecto que ayuda a este especimen de fauna viajera es que suele hacer pocas actividades al aire libre en casa, con lo que no tiene las limitaciones de vestuarios de una persona que ya tiene equipo para actividades de exteriores. El EQLV va a la ultima y con el kit interpretativo completo. Si ademas cumple la norma habitual de viajar a sitios lejanos, famosos y variopintos, tendra que equiparse de forma diferente para cada viaje. Esto juega a su favor a la hora de darle libertad creativa con el vestuario. Una raza de viajeros inofensivos en la mayoria de los casos pero con peculiaridades faciles de clasificar para trabajar con ellos.

Nuestro EQLV andaba buscando la iglesia en la que al final entrariamos a sellar a la vez. El se sento en un banco a buscar a dios y yo intercambie palabras con otros peregrinos mientras sellabamos las cartillas de la forma mas mundana posible. Nos miro raro, pero el camino es el camino y hay que relacionarse entre mugre e iglesias.

Con la credencial sellada, me tire de nuevo a la carretera con la esperanza de evitar las subidas al Monte do Gozo. Al final me las comi igual, pero por asfalto. Dos subidas marcaron el camino: En primer lugar la salida de Arzua, una subida medianamente seria con arcenes razonables. La segunda seria la llegada Santiago, antes del aeropuerto, muy dura pero con arcenes menos razonables y en los que pase ratos poco divertidos. Aun quedo una tercera, despues del aeropuerto y hasta el centro regional de RTVE , pero en carretera comarcal y con poco trafico. El esfuerzo no genera tension, asi que esa tercera subida la clasifico como razonable y no llega a cualificarse como una de las cargantes del dia. Y doy fe de que no era pequeña.

La ultima subida nos dejo practicamente en Santiago, una bajada larga e inclinada me llevo a paisajes familiares. El cartel que reza “Santiago de Compostela” con peregrinos felices fotografiandose, rotondas y las aceras de la ciudad con su carga de caminantes con mochila. Esta vez la entrada fue mas tranquila, en mi estilo. La ultima vez que pise las calles que llevan a la plaza, eramos siete ciclistas por la acera sin necesidad. Haciendo ruido y esquivando peatones. Incuso hicimos alguna calle en contradireccion. Algo que no me apasiono, aunque reconozco que fue una experiencia. Esta vez, de una forma mas sosegada, fui por la carretera hasta que me baje de la bici para caminar la calle del Dezaseis y el centro hasta la plaza del Obradoiro.

Siempre es una experiencia llegar a la catedral. Sentarse en La Plaza y mirar hacia arriba. Esta vez, sin la novedad y la sorpresa, el extasis fue mas limitado. Pasee, busque a los peregrinos con los que habia coincidido anteriormente sin mucho exito y enfile a sellar la credencial despues de comer a la sombra apoyado en una columna frente al templo. Al menos tuve la alegria de cruzarme con Tierry en los ultimos 300m hasta la plaza y hacer uno de nuestros intercambios de palabras y signos.

Deje el sellado de la credencial para el dia siguiente y fui al hostal a descansar. Habia algo de cola y supuse que seria menor temprano al dia siguiente antes de que diera tiempo a los caminantes de llegar a la ciudad. Reposo y esperar a Cris en el hotel. Llegaria sobre las siete y media. No creo que fueran mas de las cuatro cuando yo me tire en la cama.

Esta vez, teniamos reserva en el Dezaseis y le sacamos bastante provecho. Pulpo, pimientos rellenos, algo que no recuerdo ya y un solomillo con postre y una botella de albariño. Invite a Cris a la cena y con la tripa llena nos dimos un paseo por la ciudad, creo que por la famosa calle del Paris Dakar, antes de recogernos.

Un dia completo y relleno de historias, como todos los de viaje. Un dia tranquilo al aire libre y en movimiento. No se puede pedir mas.

 

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Sobrado Dos Monxes

 

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El comedor

 

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Mis guantes de batalla… desde Nepal.

 

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El diario de firmas de Sobrado en el comedor, antes de partir.

 

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Por esto pare a comprar factor 50 en Arzua.

 

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Alli esta!

 

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El Obradoiro…

 

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Y la Catedral.

 

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Aun dimos una vuelta despues de la cena… un concierto con el que coincidimos el la parte trasera de la Catedral.

 

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Mondoñedo, Baamonde, Sobrado. Dos etapas. Viernes, 4/5.

El de hoy fue un despertar a plazos. Desde que salí el sueño siempre ha sido intermitente y esta noche no ha cambiado nada.

El de hoy fue un despertar a plazos. Desde que salí el sueño siempre ha sido intermitente y esta noche no ha cambiado nada.

Dos baterías de móvil que cargar, el gps y ropa húmeda -por fin lave- que rotar por el radiador tampoco ayudaron. De una u otra forma, la verdad es que me levanto con ganas y sin cansancio psicológico. Eso si, el culete va resintiéndose poco a poco.

Serian las cinco y media cuando me levante para ir al baño. Después fue el turno de tyerry que comenzó a prepararse sobre las seis de la mañana. Hasta las siete el baile de baterías y ropa para secar y después remolonear. Al final no seria hasta cerca de las nueve que llegue a la comisaria para que me sellaran la credencial. En medio me di un desayuno-homenaje lo suficientemente llamativo como para escribirlo aqui. No fue una orgia de comida ni nada parecido. Aun asi, cuando se va tirando de trozos de queso y pan y alguna que otra manzana, triplicar la dosis de los primeros es un lujo asiático sin ser un exceso.

Cuando salia de Mondoñedo, el pueblo comenzaba a llenarse de peregrinos que debieron de dormir en Lourenza. Me ajuste el casco y comencé a pedalear, en un par de minutos ellos estaban atrás para siempre y yo pedaleando en una cuesta arriba moderada pero con aspecto de ser bastante larga.

Las cuestas a la salida de Mondoñedo no fueron largas, fueron interminables. En ellas me adelantaron los primeros bicigrinos que vi en grupo. Hasta ese momento solo había compartido momentos solitarios con Tierry, que ademas de no hablar una palabra de castellano estaba igual de solo que yo. En medio de una cuesta criminal me pasaron sin esfuerzo aparente. Debían de venir desde bastante lejos y estar curtidos. Aunque no hubiera sido eso, la verdad es que yo con un par de dias de camino a mis espaldas estaba aun bastante blandito. Fueron momentos en los que me preguntaba si comenzaría la bajada detras de cada curva a la que me acercaba y descubría, para mi desesperación supina, que detrás de cada subida se abría otra subida similar. No se si en las horas que pase asi invente la palabra aburrisancio o cansamiento. Mezclas de aburrimiento y cansancio que el hastió de subir hacia que pasaran una y otra ves por mi cabeza. Al menos la lluvia respeto, a pesar de que el cielo amenazaba con terminar de nublarse. Lejos de llover o despejarse, seguiría asi todo el dia, con frio en las bajadas y calor en las subidas según el sol, con alegría y desparpajo, se dedicaba a hacerme la ruta mas fastidiada si cabía.

A las subidas siguieron gondin y terrenos mas llanos. Aun asi con rectas de subida kilométricas acompañadas de otros tramos donde los cambios de rasante, bastante acentuados se perdian en linea recta en el horizonte. Aun puede alegrarme de no haber hecho el camino original como el año pasado. Vaya dia que habria tenido y vaya dia que tuve la ultima vez. Si hubiera un momento que fue emblemático fue a la salida de Gondín. La cuesta infame que descendía a mi derecha me hizo verme hace un año subiéndola desde el pueblo mientras resoplaba y me preguntaba si quien la hizo no se planteo tener mesura alguna con la inclinacion. De hecho, aun tenia grabado a fuego como la cuesta se hacia mas inclinada en el ultimo tramo para desembocar arriba en la genernal. Ver eso desde arriba fue un alivio. Moderado, pero un alivio.

Poco a poco fui quemando km hasta Villalba. No se por que tengo bastante cariño a la poblacion. Creo que es el recuerdo de subidas suaves y bastatnes bajadas despues de atravesarla. Solo seria el recuerdo, tal como se sale de alli hay una cuesta infame. Por otra parte es cierto que antes se bajo y que el equilibrio entre subidas y bajadas hasta Baamonde sale suficientemente a favor del ciclista. La pizca de sal la pondria la chica que estaba lipiando en el museo de la prehistoria de Villalba., me dijo que estaba cerrado pero que ella era pluriempleada y que era tambien recepcionista. Solto el paño y me invito a entrar para sellarme la credencial. Fue agradable tener algo de humanidad cerca.

Quemando kilometros llegue a baamonde donde cuando otros ciclistas me preguntaron de donde venia los impresione. Aun mas cuando les dije que seguía a sobrado. De hecho, hasta yo estaba impresionado sabiendo lo que me disponia a abordar.  Comi en el albergue, algo de queso y fruta en el patio. De nuevo, tras un descanso corto, me cale el casco, llene el bote de agua y comencé a pedalear. A esas alturas mis piernas estaban ya bastante enrojecidas y pedian proteccion solar que no llegaría hasta el dia siguiente.

La carretera nacional me llevo hasta Guirtz. No me fue muy complicado reconocer la salida por la que el año pasado me adentre en los caminos por los que acabaria siendo impresionado de forma bastante duradera. Primero por la belleza del mundo congelado que encontre. En segundo lugar, por el frio que empezo a transformarse en una sensacion de agonia de la que no conseguia huir y que me atenazaria hasta el mediodia. Esta vez fue diferente y seguí dando pedal alegremente por la carretera hasta que en la poblacion me desvie hacia la izquierda. 

Antes de girar pararia a comprar pan y disfrutar de otro momento de galleguismo extremo. Si el año pasado alguien respondio a la pregunta de si el agua de una fuente era potable con un “Bueno, hay gente que la bebe y gente que no”, este año cuando pregunte a la panadera si el camino era malo me respondio que “habia algunas subidas, pero tambien algunas bajadas”. En realidad y despues de haber salido desde Mondoñedo con su subida interminable, la resupuesta era todo lo que necesitaba.

El camino fue tranquilo, una carretera secundaria bastante bien pavimentada. En cualquier caso, aproximadamente a mitad de la ruta habia una subida lo suuficentemente seria como para que hubieran puesto una granja de molinos de viento arriba. A partir de ahi, el camino se hizo mas civilizado. Las cuestas mas suaves alternadas con bajadas y la proximidad de Sobrado, reconfortante, hacian verlo todo en positivo. Eso si, al final de la cuesta, justo en lo mas critico, cuando aproveche para bajar a descansar y hacer alguna foto, perdi el balance de la bici y se me cayo al suelo desviando el transportin. Es como suele pasar, cuando el cansancio hace efecto y necesitamos tregua, cometemos errores que nos pueden fastidiar bastante. Al final consegui enderezarlo con mas pena que gloria. Si no lo hubiera hecho, no se como habra seguido. Supongo que alguien me habria recogido y se habria materializado otra aventura. Siempre positivo, nunca negativo.

La llegada a Sobrado vino a ser como las llegadas de este viaje estan siendo. Cansado y casi temblando, poniendo mi mejor sonrisa, pedi alojamiento y me fue concedido. Perece que habia 17 peregrinos en el albergue contandome a mi. Uno de los hermanos me enseño los dormitorios y me dejo una alargadera para cargar lo que necesitara. Me duche y pase al comedor, donde me sente a chapurrear franpañol con Tierry, que ya llevaba horas alli, mientras comia algo.

Un bien hobbit cena dos veces, y un grupo de dos alemanas y un austriaco, con el que acababa de hablar en el dormitorio, estaban cocinando y me invitaron a comer. Fue mas por la conversacion que por la comida que me uní a ellos, aunque la pasta con vegetales que cocinaron tenia su punto, todo un acierto. Despues de una cena bastante amena, echamos mano de una botella de vino mediada y una cerveza y salimos al patio trasero a charlar mientras en sol se ponia y nos calentaba con los ultimos rayos. Unas risas al calor suave y la luz naranja del atardecer, alrededor de una taza de vino… no creo que hubiera mejor forma de cerrar el dia.

 

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Albergue de Mondoñendo

 

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Mi cama… por segundo año consecutivo.

 

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Parando a comer en Baamonde. Hasta aqui una etapa completa. Todavia quedaba otra, vaya dia.

 

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Y mas pedal.

 

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Camino de Sobrado. Saliendo de la carretera. Este año, asfalto.

 

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Y Sobrado dos Monxes.

 

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Piñera a Mondoñedo. Adios Asturias, hola Galicia. Jueves, 3/6.

Me acoste con algo de miedo por las condiciones en las que amaneceria despues de la cantidad de vino cosechero que nos bebimos ayer. Sorpresivamente, la cosa no fue tan mala como esperaba.

Me acoste con algo de miedo por las condiciones en las que amaneceria despues de la cantidad de vino cosechero que nos bebimos ayer. Sorpresivamente, la cosa no fue tan mala como esperaba.

De hecho me levante bastante entero y de una pieza. Por una parte nos acostamos a las once, por otra… bueno, sigo extrañado de no haber sufrido ninguna secuela.

Aun no eran las nueve de la mañana cuando sali del albergue, para variar fui el ultimo en marchar. No es mala cosa cuando se viaja en bici. El retraso no es tan considerable y vale la pena tener la oportunidad de adelantar y despedirse de los otros caminantes con los que coincidiste en el albergue. Al fin y al cabo, cuando se avanza sobre ruedas tienes la certeza de que no volveras a coincidir con ninguno de ellos a no ser que se tuerza algo.

Asi, sali bajo la lluvia y bajo la lluvia salude a mis compis de anoche antes de que quedaran atras para siempre. El agua me acompaño hasta tapia aproximadamente, pero bastante mas suave desde que deje atras Navia. Otro punto a favor de Navia fue que la cuesta al final del pueblo es infinitamente mas civilizada que la que hay a la salida de Luarca, esta puede ser una de las subidas a las que le tengo mas asco. Una cuesta con un desnivel infame y adoquines, aderezada con un solo sentido para el trafico en tramos (el de bajada, por supuesto). De una u otra forma, tras Navia se despliegan lo que son algunas de las zonas mas planas del camino hasta llegar a Ribadeo. Solo quedo peedalear en paz y tener paciencia. El dia se planteaba largo y el objetivo era llegar a mondoñedo para alcanzar el ritmo del viaje anterior: Mondoñedo en Jueves, con la salvedad de que esta vez sali de casa el martes en vez del lunes… paliza.

Seria casi al final de los llanos de tapia cuando coincidi y entable conversacion por primera vez con Tierry. En el desvio de la carretera antigua a la autopista nueva, un camionero le estaba dando las indicaciones incorrectas para llegar al puente de todos los santos. Cosas de moverse a motor. Pare con el e intentamos dar sentido cada uno hablando en nuestro idioma a las indicaciones del camionero. No hubo manera y entre en GPS y un chaval al que yo confundi con Gallego pero que resulto solo ser gangoso nos llevaron hasta Figueres primero y al puente despues. Antes nos habiamos saparado, Tiery paro la bici al grito de Pisset y yo segui pedaleando. Despues yo pare en un cajero y supongo que me adelantaria, porque lo perdi por el resto del dia.

Cruzar el puente, parar en Ribadeo tras dar un par de vueltas buscando la oficina de turismo y sellar… y comenzar a subir con suavidad por caminos asfaltados. No fue muy traumatico el ascenso, al menos desde Ribadeo. El dia aun seria largo y llegue casi muerto a Mondoñedo. Peor aun, llegue casi muerto a Lourenza que esta a ocho km de subida de Mondoñedo.

En este tramo, despues de un trozo de carretera y un camino cuesta arriba que era de todo punto inabordable en bici, me alcanzo el segundo frances del dia. U caballero de Tolousse entre 40 y 50 de pelo largo y cano que paro a mi lado mientras acababa mi almuerzo y al que despues acompañaria durante uno o dos km a pie. Me pillo sentado por que la cuesta infame a la que me referi antes me dejo listo para sentencia. Recupere algo, llene el buche y descanse mientras caminaba y conversaba con este  desconocido. Parece ser que el marchaba mañana harto de carretera y caminos horrendos y tenia intencion de hacer la parte que le diera tiempo de camino primitivo. Como me alegre entonces, despues de estar casi exhausto de empujar la bici cuesta arriba, de no estar yo haciendo esa variante. Sin mucho mas, monte en la bici, me despedi y parti. No pasaron mas de 10 min cuando  mirando a un claro al lado de la carretera, vi el primer ciervo del camino.

Subidas, bajadas, Gondan que cae enmedio de un valle ofensivamente profundo y entre otros valles ofensivamente ofensivos. Seria a la salida de Gondan cuando pase por delante del bar “La Curva” donde podria haber fichado si hubiese tenido necesidad y espiritu suficiente como para parar. A esas alturas comenzaba a gastar ese 15% final de energia. Para no variar, el estado del camino y la pendiente hicieron que el 15% se agotara casi de inmediato. En 20 minutos, estaba empujando la bici cuesta arriba con ganas de vomitar el higado. Asi alcance Lourenza y lo deje atras. Mi objetivo era Mondoñedo

Y llegaria, pero casi fallezco. Los km de mas saliendo de Piñera  y el haber subido por un camino diferente a la carretera de la vez anterior se cobraron su precio en los ultimos kilometros. Sali agonico de Lourenza y con mas pena que glora ascendi la primera mitad del camino hasta donde dormiria. El cuerpo pidio una tregua antes de encarar la segunda pata y pare a comer una manzana en una parada de bus semiabandonada mientras meditaba en si seria capaz de llegar. Como son las cosas, el agotamiento hace que las cosas no vayan segun lo previsto y ademas de terminar el agua, deje caer un trozo de manzana. Exacto, ese que mas se disfruta.

Culo a la bici e infierno hasta mondoñedo. No acabaria ahi la historia, aun llegur justo a tiempo para ver como el coche de la policia local estaba saliendo de la comisaria y se alejaba de mi. Son los que tienen las llaves del albergue, asi que no puedo decir que verlos alejarse a escasos 10m de mi me alegrara la tarde. Debian ser casi las ocho y ya tenia los ultimos cartuchos quemados hacia horas. Me quite el casco sudado y saque fuerzas de flaqueza para ponerme de buen humor mientras llamaba a la policia al numero que tenian apuntado en la puerta. Cuando respondieron al segundo intento, me dijeron que tirara, que habia una persona ya alli y que ellos pasarian mas tarde.

Sorpresa, la persona era Tyerry, el frances de esta mañana. El segundo aspecto positivo de mondoñedo, fue que atine de primera a encontrar el super en el que compre la vez anterior. esta vez me llevo mas tiempo hacr la compra por que casi no veia de hambre, al menos, cuando encontre a Terry en el albergue, ya tenia la compra hecha. Ducha, lavar ropa para aprovechar la intimeidad y los calentadores electricos del alberge y cean. Seria aqui, acabando el dia poco a poco cuando tierry me animo a llegar a Sobrado dos monxes en la siguiente jornada. Me parecio excesivo… pero igual lo intentaba. Por otra parte Cris me comento al telefono que estaria muy bien si consiguiera, ademas de lo que ya llevaba, recortar otro dia para que pudieramos pasar la noche de sabado y el domingo en santiago. Bueno, sin muchas certezas me fui para la cama a consultar las posibilidades con la almohada.

El hospitalero mayor del reino, llegaria en todo esto al albergue a reclamar sus seis euros, le iba a decir que se identificara y que quien era… pero al final pase. Mejor, Tierry vio algo que yo no, los galones de policia, no habria estado fino diciendole que quien era.

 

 

INKredible - 20150728 120703

 

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El Puente de Todos los Santos. El limite entre Asturias y Galicia.

 

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Gondan y alrededores. Cuestas Galore.

 

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Cosas veredes Sancho…

 

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La cuesta entre Lourenza y Mondoñedo.

 

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Mondoñedo. La cocina del albergue.

 

Muros del Nalon – Piñera. Pedales y Vino cosechero. Miercoles, 2/6.

Segundo dia en ruta, con el culete calentin.
Segundo dia en ruta, con el culete calentin.
     Creo que me costo  decidir si esperar a que sonara el despertador. Por una parte estaba la individua de la litera de arriba, por la otra, la panzada de bici que me quedaba por delante. Supongo que una de las razones para hacer el camino fue el hambre de bici y de viaje, y fue lo que primo. No podia ser de otra manera.
 
     A las siete comenzo a levantarse el equipo del dormitorio comunal. Los caminantes del camino tienen que aprovechar bien las horas de la mañana. Por mi parte, yo también tenia camino que recuperar, así que no quedé atrás a la hora de levantarme. Organizar las maletas en un plis e inmediatamente pasar al salon para desayunar. Sería el último en hacerlo, igual que ayer fui el ultimo en llegar. De hecho, cuando me sirvieron mis tostadas con bizcocho, café y zumo, me dijeron que no habían caído en que yo también había pagado desayuno.
 
Con la tripa llena, comencé a cambiar la cámara pinchada por una de las de repuesto y a parchear el agujero.. Me llevó una media hora en total ponerme en marcha y volver a disfrutar de la sensación del sillín en el culo. Si esto sigue así, acabaré comprándome un Bookes.
 
El primer tramo me llevó hasta Soto de Luiña. Por camino conocido y con la experiencia guiándome por las zonas mas complejas, para no perderme y para tener dos dedos de frente y bajarme de la bici en los tramos mas complicados. Haría algo que repetí en este Camino varias veces. Cuando encontré a alguien dudando o inseguro: Bajar de la bici y aprovechar para conversar un poco mientras lo acompañaba. En esta ocasión, fue una caminante canadiense que se aventuraba por primera vez en el Camino Norte después de varios caminos franceses. Nos separaríamos en lo mas alto de la bajada a la Concha de Artedo después de unos 20 minutos de compañía mutua.
 
Poco a poco fui acercándome a Soto, donde pararía a tomar un cafe, cargar el GPS y sellar la credencial. Tengo que admitir que a pesar de seguir siendo disfrutables, las cuestas después de Soto y hasta Cadavedo se me hicieron más duras que la vez anterior. Si en algo no varió la experiencia fue en que creí escuchar de nuevo a un pájaro carpintero en el camino. También seguían allí, obviamente, las subidas razonables intercaladas con bajadas disfrutables, los valles con sus ríos y los pueblines en cada alto. De nuevo, por segunda vez en el viaje, eché de menos una botella extra de agua.
 
Alla seguimos con parada en Cadavedo donde una señora me llenó el bote con agua mineral fría y me contó sus desventuras con el autobusero de su pueblo. De ahí a la playa de Cuevas y subidas direccion Luarca. Antes de llegar pararía en el cementerio musulmán. Está totalmente arrasado y apenas quedan los muros externos y una extensión de hojarasca y hierba interior donde difícilmente se distingue algún montículo que pudo haber sido una tumba… o no. Pensando al respecto, es normal que se pudra. Los moros enterrados ahí no fueron precisamente los pajes de los Reyes Magos y cualquiera les tendría más tirria que cariño.
 
Dejando atrás el cementerio llegaría a Luarca por la nacional, pasando por delante de Almuña y bajando hasta la villa costera con la sombra gris de la subida que me esperaba encima de la cabeza. Al menos aproveche para comprar algo de bollería (habría preferido pan) y una botella de agua salvadora. A cambio, el candado en el muelle me atacó cuando lo solté. Haría la salida del pueblo sangrando de la herida que me provocó justo debajo del ojo y por supuesto, andando. 
 
A pesar de ser llano, el camino que siguio ya costo debido al cansancio. De hecho, aún me despisté en algún cruce (obras de la autopista) a bastante altura… A pesar de que las indicaciones del Camino eran correctas, al ser nueva autovía, terminaría siguiendo mi track GPS hasta caminos inexistentes. Empujar la bici no tuvo gracias pero deshacer lo equivocado cuesta arriba habría sido peor. 
 
Así llegué a Piñera, hecho polvo. Dejé la bici en el albergue, digo las alforjas y me presenté a los demás peregrinos. Había otros cuatro. Antes de hacer nada iría al super. Por supuesto ofrecí mi viaje a los demás por si necesitaban algo. Resultó que había vino cosechero a 90 céntimos de euro (una pinta más o menos 3 euros y una barra de pan 50 céntimos a día de hoy) volvería del súper con tres botellas. 
 
Ducha, cena y conversación en el patio del albergue de Piñera. Sólo falto la colada, pero no estaba la cosa para exhibiciones de poderío físico. Entre la inglesa y la española, el lituano (Martínez) y el italiano (Giacomo) que hablaba español de Argentina, pasamos un buen rato. Aún llego un alemán, pero duró poco. Junto a las chicas, piró para la cama y quedamos los tres chicos más jóvenes con otras tantas botellas de vino. Argentina, Italia, Ucrania y Rusia con su guerra actual, Lituania, vino y un par de cigarros de tabaco. Allí quedamos hasta bien entrada la noche del camino (las 11) arreglando el mundo y ladrillo a ladrillo, construyendo una noche divina de ser recordada.
 
 
 
20150513- MG 8949
 
Albergue
 
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Saliendo de Muros
 
 
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El arroyo despues de la salida de Muros del Nalon.
 
 
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Subiendo de la Concha, Camino de Soto de Luiña.
 
 
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Hacia Cadavedo.
 
 
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Hacia la playa de Cueva.
 
 
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Playa de Cuevas.
 
 
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El cementerio Musulman antes de Luarca.
 
 
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El interior del cementerio musulman
 
 
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mas
 
 
20150513- MG 9041
Cerca de Piñera. El cansancio y el camino se juntaron para que tuviera que parar y hacer esta foto.
 
 
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Untitled Panorama1
 
Esto estaba a dos dias de camino. Como se colo aqui esta foto???
 
 
 

Gijon – Muros del Nalon. Un comienzo duro. Martes: Dia 1/6.

De como la falta de ejercicio y planificación no son buenos compañeros de viaje. A veces.

De como la falta de ejercicio y planificación no son buenos compañeros de viaje. A veces.

 Salida tardía. La idea era levantarme mas o menos a la hora a la que se levantase Cris. Ella tiene que que trabajar y suele ponerse en marcha sobre las ocho de la mañana. Inmediatamente, meter todo el material en las alforjas -lo deje sobre la mesa del salón la noche anterior- y comenzar ruta, camino de Avilés primero y Soto de Luiña después. Teniendo en cuenta que conozco el camino y que los días son mas largos, no debería ser un problema encajar un par de días del viaje anterior en una sola jornada.

Últimamente tiendo a decir que la realidad es tozuda y se empeña en salirse con la suya el contra de lo que nosotros planeamos. En esta ocasión no ha sido diferente. Con todo empaquetado, salí de casa para recoger la credencial de peregrino en la oficina de turismo de Gijón y ponerme en marcha. No había credenciales. El hecho de que en Gijón haya dos oficinas de turismo solo dio pie a una decepción doble. Con el primer intento fallido, volví a casa, me cambie, pille el coche y salí a  Oviedo para conseguir una credencial. Al final la obtuve en la oficina de turismo frente al ayuntamiento.

De nuevo en Gijón, fue el momento de re-equiparse, montarse en la bici y emprender camino. Ciertamente, esta vez he sido intrépido de mas y me he saltado la preparación previa. Antes de acabar la primera jornada ya era mas que obvio que había sido un error.

Así comencé el camino, por Cerillero hasta el Monte Areo donde se hizo bastante patente que mi forma física iba a suponer un problema a lo largo del viaje. De este primer tramo Gijón-Aviles me quedo con los primeros saludos al bicigrino. El paisano que me grito ¡Buen Camino! y el camión que venia en sentido contrario y me dedico una pitada doble de buen rollo.

Llegaría a Avilés sin mas incidencias que el trabajo preocupantemente excesivo que me supuso dejar atrás el Monte Areo. En el Refugio de la ciudad, un hospitalero diferente al de la otra vez me indico donde repostar y sello mi credencial. Con agua fresca y después de haberme explicado  que el hospitalero aun continuaba en activo y el era una ayuda, nos despedimos y salí con intención de llegar a Soto de Luiña. Ahora, en retrospectiva, tengo que darle la razón al peregrino que me advirtieron de que Soto no solo estaba lejos, ademas quedaba separado de Avilés por una de las etapas mas duras del camino. De hecho, no llegara a la meta que me plantee. Tampoco ayudo salir de Gijón a la una y media por culpa de los problemas con la credencial.

Efectivamente, fue una etapa larga y particularmente dura. A pesar de mis dudas iniciales, el transportan de tubo del sillín no daría ningún problema. Mi estado físico, no obstante, si. Ademas, se unió el hecho de que la comida de que disponía – dos barras de cheddar para 70km- era inapropiada e insuficiente.

Hambre, sol, dolor de brazos, agotamiento… después de Piedras Blancas ya no sabia a donde llegaría ese día. No obstante, si tenia claro a donde no iba a llegar: Soto de Luiña.

A  mayores, pinche en un pedregal cuesta arriba mientras empujaba la bici con mas esfuerzo del que me podía permitir. Hambre y dolor de brazos. Al menos, bastaría con llenar la rueda para aguantar el tiron a Muros del Nalón, donde acabaría quedándome. Si el camino fue extremadamente duro para mi condición física, las cuestas finales para llegar a Soto del Barco y Muros del Nalón no fueron una excepción. Cuando alcance el Albergue “casa Carmina”   ya apenas podía mantenerme en pie, tardaría casi 15 minutos para cada 500m y no me salio mas que un tenue hilillo de voz para hablar con la encargada.

 Puedo decir, sin duda, que no me peso pagar 16E en vez de 5 (era albergue privado) como tampoco me dolió que me dijera que el supermercado había cerrado hacia 10 min. Cene por 10euros y encargue el desayuno por 3, deje la bici pinchada y para cuando salí de la ducha, todos los peregrinos se habían acostado. Serian la 9. Dormí como pude y solo quedo esperar a la mañana siguiente con una mezcla de curiosidad y miedo por saber como estaría físicamente para continuar.

Hay que hablar de Casa Carmina. Un albergue de decoración hipster, cómodo y acogedor que en las que iba, fue un acierto. La otra opción disponible habría sido Pravia, pero suponía desviarse 1.5km del camino. Tal y como acabe la jornada, 1.5km o 100km suponían lo mismo: mas de lo que estaba en condiciones de dar. Hablar del albergue es también hablar de mi primera noche en dormitorio comunal. Siempre hay un pastelito y me toco en la litera de arriba: Ruidos, ronquidos, hablar en sueños… y cualquier sonido corporal que se pueda hacer me acompañaron en Muros. Aun así, bendito descanso.

 

2015-05-12 16.01.56

Pasando por Aviles. Ojo al detalle de la propaganda electoral.

En Galicia seria un continuo de coches con altavoces, himnos y sloganes cada dia. Eran las Autonomicas

 

 

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Uno de mis caminos particulares… despues de Aviles y tras piedras blancas, si mal no recuerdo. Donde en el primer viaje tuve una de las bajadas mas peliagudas.