Mallorca, Madrid… huevos pintos en La Pola. Martes: Dia 7/7.

Acaban las vacaciones. Como siempre con una gran traca final. Viajes a “ungodly hours”, resacas y aeropuertos son la constante de los ultimos dias de cualquier viaje. La unica esperanza de minimizar el desastre es volver un dia antes, pero entonces el penultimo dia de vacaciones sera igualmente nefasto. No hay escapatoria posible.

Esta vez, fue ser despertado sobre las cinco de la mañana. Casi se puede decir que la sesion de cine “y tal” con Richi estaba a medio acabar cuando Ana y Cris bajaron la escalera con mas animo del que conviene a esas horas. Al menos, siendo nosotros de dormir infinitamente menos, aguantamos el tiron con algo de dignidad. Comparativamente, se puede decir que fue un desastre solo a medias por nuestra parte, lo que no esta mal. Ducha rapida, cepillado de dientes y bamboleo hacia el coche con el piloto automatico encendido en “modo viaje” para las siguientes seis horas. 

Una de las razones por las que intento evitar el avion es ese periodo de seis horas. Cualquiera que haya cogido un avion regularmente sabe que no es una empresa rapida. Quizas el tiempo de vuelo en relacion a la distancia que se recorre lo sea, pero viajar en avion… jamas. Viaje al aeropuerto, seguridad, espera, vuelo, salida y recogida de maletas cuando toca -muchas veces incluso sin facturar, acaban pasando las maletas a bodega por falta de espacio en cabina-, espera por transporte y vuelta a la civilizacion. Por alguna razon, estos dos puntos son coincidentes en la mayoria de los aeropuertos. Estarán sistemáticamente pobremente comunicados y tendran precios de extorsion para salir de ellos. Sumando todo, es poco comun que un transporte en avion deje buen sabor de boca o sea una experiencia poco traumatica. 

En este caso, el viaje de Mallorca a Madrid tuvo como guinda el metro hasta mar de cristal y un viaje en coche hasta Gijon. Cris todavia se quedaria en Huevos Pintos. Por mi parte, siendo una fiesta ajena a mi de siempre y teniendo pocas ganas de salir a bloque con el equipo de la Pola, tire para casa. Salir a bloque en la Pola tiene dos problemas de difícil solución. En primer lugar, las chicas se retiran a las ocho de la tarde. El segundo problema es que ellas son las juerguistas. Para la hora a la que se recogen, los chicos llevan un buen rato en casa. Asi las cosas, con el añadido de que me habria tocado conducir de vuelta, estaba claro: los huevos intos para los polesos.

Al final fui a por Cris sobre las once de la noche y la pille con una tarasca considerable. Noela y Faus la acompañaban, Faus con el punto en que vas pasado de copas pero manteniendo la seriedad total. Noela, por su parte, con ese punto peculiar en que no sabes si va pedo de verdad o paro de beber hace horas y se alimenta de rentas. Cris iba doblada. Entre las dos chicas trataron de mover el asiento delantero del coche (un 5 puertas) para entrar.

Al final, después de un viaje en el que mas o menos fue controlable, llegamos a casa. Puedo darme por satisfecho con que no vomitara en el camino ni intentara hacer ninguna estupidez estando como estaba. Un día sin mas.

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Un poco de aeropuerto

 

 

 

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Y a casa desde madrid

Aun hay por ahi en la biblioteca un video con Cris en el coche de vuelta de huevos pintos. Mas lo que se escucha que lo que se ve.

Regresando a Mallorca desde Edimburgo. Lunes: Dia 6 de 7.

Parece que llegamos al ultimo día de nuestro periplo Escoces.
Parece que llegamos al ultimo día de nuestro periplo Escoces.
Arrancamos acercándonos al paraje civilizado mas cercano a casa de Pete e Irene. Un espacio mixto en que se juntan tienda de souvenirs, invernadero y de antigüedades en distintas partes de un espacio compuesto de bungalows mas o menos diseminados. También hay restaurante, pero íbamos con el desayuno recién comido. Cuando en Escocia, haz como los escoceses. Esto quiere decir que nos acabábamos de zampar un porridge bastante serio, eso si, no transigimos con la leche. Pete nos informo de que la receta tradicional era con agua y sal. Que nos llamen rebeldes, eso debe ser incomible. De hecho, para mi el porridge ya es complicado de comer con leche… no digo mas.
 
Volvimos al cottage para comer, ya ni recuerdo que, antes de meternos con Pete en el coche y bajar a Edimburgo. Antes de la despedida, hicimos una porra de 20 libras cada uno para la gasolina. Salio de Irene, pero bien pensado debió haber salido de nosotros. Seria buena cosa tomar nota para el futuro.
 
La bajada no tuvo demasiadas incidencias. Hablamos del trabajo de Peter, de política y de condiciones laborales. Actualmente se lleva el contrato de cero horas en Inglaterra. El contrato de cero horas básicamente consiste en estar a la espera para trabajar si te llaman. Si no te llaman, te limitas a esperar… por la cara. Esta bastante bien si eres una multinacional o… si eres una multinacional. Con respecto al trabajo de Peter, que decir. Nuestro anfitrión es ecólogo, se gana la vida haciendo valoraciones de impacto medioambiental. Su especialidad son los pájaros y parece ser que es capaz de reconocer mas de cien por su canto. Cierto o no, demostró a lo largo del viaje que donde nosotros no vemos nada, el es capaz de encontrar ciervos, focas, o cualquier animal camuflado en tierra o aire. También da fe de su trabajo que tenga el mejor equipo de montaña que jamas vi. Como dice el, su labor se desempeña al amanecer y al atardecer en sitios inhóspitos. Para llegar a ellos o regresar las opciones son pasar la noche fuera o hacer rutas bastante serias en la oscuridad. Una u otra opcion puede ser muy dura si no se ataca con buen equipamiento.
 
Cambiando de tema, el punto de sal del viaje llegaría en Edimburgo. Richi estaba ilocalizable y tenia la documentación de Ana. Llamar a Nolo, a Richi, patear el aeropuerto… nada sirvió. Al final se nos encendió la bombilla y caímos en que no nos pedirían documentación hasta que fuéramos a embarcar en el avión. Ana tenia su tarjeta de embarque y eso debía bastar -y basto- para entrar en la zona de embarque y llegar a nuestra puerta, donde encontramos a Richi. Amen. También se dejo -Ana- los líquidos en la maleta y se la abrieron, pero con lo borde que fui la noche anterior, la verdad es que tenia bastante crédito acumulado para gastar. Y ojo, que no desperdicio nada.
 
Asi acabamos montando en el avión y llegando a Mallorca. Julio nos recogió en el aeropuerto. Nuestro colega de Londres lleva cerca de un mes viviendo en casa de Ana y Richi. Asi vivimos, como debe ser. Pidiendo y dando lo que nos apetece. Al llegar a casa había arroz preparado con lentejas -dahl, julio es vegetariano-  y zampamos antes de que la noche pasara al sofa. Ana y Cris acabaron durmiendo arriba en la habitación de la casa y los chicos quedamos fumando en el sofá. Richi y yo hasta las cinco que fue el toque de diana y las niñas se levantaron. Julio cayo rendido tiempo antes y se retiro a su habitación. Después de un mes es, indiscutiblemente, su habitación.
 
“Julio,
Después de su viaje por el sudeste asiático, un año de nada, volvió a su casa en Galicia. Trabajo en Suecia, si mal no recuerdo, pero su contrato termino. La vida del Ingeniero de telecomunicaciones es dura. El trabajo no parece estar boyante en Londres, asi que mientras espera, ha pasado un mes en Mallorca. Su próximo destino es Bruselas. Si pudiera encontrar algo por alli, seria genial. Lo cierto es que sus expectativas pasan mas por establecer el campamento en Belgica para ir con facilidad a UK a hacer entrevistas. Estas son las que mas probablemente apareceran y le permitirán trabajar lo suficiente como para volver a hacer uno de sus viajes. Quizás Sudamérica.Cualquier sitio es bueno para alguien que volvió desde Grecia a España haciendo autoestop”
 
 MG 8272Ultimo dia, lavar, tender…
 
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 Adiooos!!!

Enseñandonos el barrio, alrededores de Clachan Cottage. Domingo: Dia 5/7

Con los coches visitando el habitat de Irene y Peter.

Con los coches visitando el habitat de Irene y Peter.

La falta de espacio en la el Cottage, ahora que están aquí Kirstie y Steve, hicieron que ayer Richi y yo tuviéramos que dormir el la tienda de campaña. No es que nos importara, de hecho fue una suerte tener una excusa para dormir fuera sin parecer frikis. Nos levantamos poco después del amanecer, increíblemente descansados y con la espalda -al menos en mi caso- mucho mejor que la primera noche de camping. No se a que se debe, pero las segundas noches durmiendo en el suelo siempre son mejores que las primeras, y doy fe que la primera ya dormí como un lirón.

Levantarse, desayunar y en un hervidero de actividad en el que cada uno se preparaba sin pausa para salir, nos montamos en los coches. Da gusto cuando en un equipo, cada uno hace su parte.

La primera salida seria camino del monte al que nos dirigíamos para hacer una ruta. Cerca de la casa de Pete e Irene hay un lago que consideraron -con razón- digno de ser enseñado. Fue cosa de un par de minutos, el día estaba espectacular y acabaríamos volviendo mas tarde para tomar un helado. Supongo que lo tendrían en mente y eso contribuiría a lo rápido de la visita.

Poco después dejaríamos atrás el lago para comenzar la ruta en si. Corta, unos treinta minutos hasta un boothy. Los boothys son cabañas que sirven como albergue para excursionistas en las montañas. Acostumbrado a los picos, me parecía que la cabaña en cuestión que visitamos estaba de mas por su proximidad a la civilización. Supongo que Escocia, donde la diferencia entre nieve perpetua el mar no llega a los 1000m tendrá mas potencial que Asturias para que la cosa se ponga complicada. La segunda posibilidad es que sea parte de cabañas antiguas rehabilitadas que sirven de refugios y esa cayera allí.

Mas allá de lo que pintara o no la cabaña, el día estaba soleado y tranquilo y aprovechamos para tumbarnos al sol y hacer semisiesta. Tardaríamos casi media hora en volver a ponernos en marcha. En la vuelta aprovechamos para escondernos cuando Cris y Ana pararon a hacer pis. Después de haberse perdido ayer, inmediatamente tras descargar se lanzaron a la carrera para alcanzarnos. Al estar escondidos pasaron de largo. Estaban tan preocupadas de perderse de nuevo que en su intento de alcanzarnos -nosotros quedamos detrás- hicieron corriendo casi todo el camino de vuelta. No echamos unas risas, sobre todo los escondidos, para ellas solo fue moderadamente gracioso. Típico.

Después de la ruta volvimos a los coches y enfilamos hacia la estación de esquí de la zona. Una mini estación que sin duda cumple su cometido. Que a Irene, acostumbrada a el pirineo aragonés no le parezca gran cosa solo puede ser normal. Sin embargo hay que romper una lanza por ella, igual que hay que hacerlo por las estaciones asturianas. Poco, en la mayoría de los casos es mejor que nada.

De vuelta pararíamos de nuevo en el lago. Si la primera parada fue para echarle un ojo, en esta paramos para algo mas. En uno de los extremos se encuentra una cabaña de dos plantas con cafetería. El núcleo de la zona recreativa, con alquiler de equipos, barcas, bancos… y su playa de arena!. Tomamos helados, cafes y nos relajamos un rato, mas si cabe en un dia bastante tranquilo y agradable.

Creo que uno de los secretos del dia fue rellenarlo con actividades variopintas, bastante diferentes unas de otras, cortas e interesantes. La siguiente fue comer en el jardín de Clacham Cottage. El día fue sorprendentemente bueno teniendo en cuenta que todo estaba cubierto de nieve el finde antes de que llegásemos. Aprovechamos y montamos el campamento fuera. Zampamos como termitas, blood sausage, quesos, su ensalada con queso de cabra y postre. No recuerdo si fue algo crujiente con nata o los restos del sticky toffee pudding de Pete. Solo se que las dos cosas, las comiésemos cuando las comiésemos, cayeron y estaban tremendas.

Aun no habíamos terminado de comer la mayoría cuando Irene empaqueto a Richi en el coche y se lo llevo a la estación de buses de Inverness. Nolo, el colega de Chapela de Richi con el que nos quedamos en Edimburgo cuando fuimos al Fringe, aun esta en la ciudad. El va poco a Galicia y obviamente Richi sube poco a Edimburgo. Decidió ir a verlo a cambio de perderse el ultimo día con nosotros. No se le puede culpar. Ademas tenia pitillos.

El resto del equipo seguimos comiendo hasta que volvió Irene. Subimos un par de bicis el el coche de Irene -las que había, obviamente –  y salimos para un paseo por un par de lagos que había por los alrededores. La principal razón fue que pudiera probar Cris, a ver si se anima y se pilla una bici. Así nos dimos una vuelta y después pasamos el relevo ciclista a Ana e Irene que hicieron lo propio. En medio de todo, Pete nos enseño un hormiguero de la zona para que viéramos la peculiaridad de las hormigas que, supongo que para protegerse, segregaban un liquido que olía a fish and ships. En realidad olían a vinagre, pero así como que luce mas.Un paseo largo a cuyo fin la noche comenzó a caer. Hora de volver a casa.

Con el día terminando, cenamos una patuca de cordero que cocino Pete. Reflexionando en retrospectiva parece incluso mejor anfitrión de que en el momento. Y eso que el el momento dio la impresión de ser un anfitrión excepcional. Con la tripa llena, Kirstie y Steven marcharon, ellos trabajaban al dia siguiente y se hacia tarde. Nosotros quedamos en casa, zapeamos algo y poco a poco todo llevo a la peli de James Bond que estaban dando: Skyfall. Bastante entretenida y fácil de seguir para una noche así. Cepillo de dientes y cama para concluir un día genial.

 

 

 

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Volviendo por Eilean Donan e Inverness. Sabado: Dia 4 de 7.

Ducha Pete, Desayuno x2, Richi movil, cajero locharron, Eilean Donan, comida, Inverness, Llegada y Steven, casa y cena, cancelamos Inverness y cerves, saco en el jardin con Richi.

Ducha Pete, Desayuno x2, Richi movil, cajero locharron, Eilean Donan, comida, Inverness, Llegada y Steven, casa y cena, cancelamos Inverness y cerves, saco en el jardin con Richi.

No hubo mucha resaca para lo que se esperaba de la noche anterior. Solo Irene, que fue la MVP se levanto mas tocada y estaría renqueando el resto del día. Fui el primero en despertarme en la tienda, calentin en el saco de invierno de Pete que llega a menos 37 grados en su extremo. El colchón de Bouldering matress que hemos usado para dormir también demostró ser bastante cómodo por su dureza, al menos para dormir… para el boudering no sabría que decir. Pete, por su parte, descanso en el saco de Irene, un rab 900 que parece que se defendió bastante bien. Richi haría lo propio cubierto con un edredón y su cazadora que también le hizo apaño, de hecho sudo otra vez.

Aun tardamos un rato en ponernos en marcha y salir para los baños. Sorpresivamente, Pete se metió en una ducha e hizo lo propio, yo no me lo creía, sin chanclas y a quemarropa… Pero después me quede con esa sensación tan de no haber hecho algo y mirarlo en retrospectiva pensando “y por que no”.

Tiramos después de la ducha para la cabaña de las niñas y desayunamos en la puerta, tirando de las cajas de cereales y leche en brick que vinieron con nosotros en el coche. Una cuchara y un bol y para que pedir mas. Seria el primer desayuno, al que siguió el segundo en un invernadero pegado a la recepción del camping, nos apetecía una hot drink y vaya… estamos de vacaciones. Allí, en el invernadero, pondría Richi su móvil a cargar mientras desayunábamos y hablábamos del próximo viaje de Pete e Irene a St Kilda en un voluntariado.

Serian las once cuando salimos para el castillo de Eilan Dunan. El plan inicial era ir a la isla de Skye, pero el día amaneció infame y decidimos cambiar el plan por el castillo. A medio camino Richi se dio cuenta de que se le había olvidado el móvil y tuvimos que dar la vuelta. En realidad tuvimos que cambiar de coche: Kirstie, la hermana de Pete se vino al de Irene y Richi se paso al de Pete, ellos dos se darían el paseo al camping para recuperar el móvil que seguía donde se quedo olvidado. Consiguieron recuperar el móvil y tiraron desde el camping directamente para Clachan Cottage, la casa de Pete e Irene. Nosotros por nuestra arte tiramos para el castillo. Lo visitamos con calma y comimos algo allí, un sándwich que vino bastante bien antes de tirar para Inverness.

Daríamos una vuelta rápida a Inverness con parada en Tesco y enfilaríamos para casa. Al llegar había un coche de mas. El de Steve,  amigo de Peter y anestesista que vive en  Gijón y que ha venido a hacer algunos turnos en Escocia. Tengo que acordarme de llamarle cuando vuelva, no tiene muchos amigos y lleva casi dos años en Gijón.

La cena seria excelente. Haggis y stew de tomate con puré de patatas y turnip, aunque el plan era ir a Inverness a tomar algo después, nos pudo la pereza y quedamos en casa hablando y tomando unas cerves, fue una velada tranquila pero muy agradable arreglando el país.

Con Kirsti y Steven la cosa estaba complicada para dormir hasta el punto de que rebosamos. Acabamos montando la tienda y Richi y yo dormiríamos en el jardín. Como lirones.

 

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Fortrose y Applecross, delfines y niebla. Viernes (3 de 7).

Delfines y ciervos, un croft y casi perdemos dos ovejas.

Delfines y ciervos, un croft y casi perdemos dos ovejas.

 

Dormimos como troncos, quizás el silencio de la casa de Pete e Irene, quizás el transito del día anterior con sus 24h en ruta. Sea lo que sea, siempre que estoy fuera de casa suelo dormir bien y esta no ha sido una excepcion.

Fuimos despertándonos poco a poco, Richi muy en su linea empapado en sudor hasta el punto de calar la cubierta que le habian puesto al sofa. Algo que ya le pasaba en Londres y a lo que no debió ayudar dormir en el salón al lado de la chimenea.

Así comenzamos el día, secando ropa de cama, preparando porridge con muesli y desayunando en grupo de forma bastante anárquica. Son los desayunos de vacaciones entre personas que se conocen bien y disfrutan de su compañía mutua sin muchas ceremonias. Al menos son uno de los tipos de desayuno que estos grupos se gastan. Para mi, el otro seria de de los domingos de domingueros de Cambridge.

Apenas habiamos acabado los desayunos cuando Pete ya estaba fuera recogiendo leña de la gran pila de la entrada del cottage hasta el cobertizo en el que la guarda para que este seca. Sin duda, el momento era el adecuado antes del finde ocupado que íbamos a tener y la sorpresa del dia de hoy. No lo sabíamos aun, pero pasariamos la noche en Applecross, en el noroeste de Escocia, acampando. En cuanto terminamos con los troncos y cargamos los coches con tiendas y sacos nos pusimos en ruta.

La primera pata del viaje seria hasta Fortrose, un pueblo cerca de Inverness donde parece ser que pueden verse delfines. No tuvimos esa suerte, pero si que vimos a un compi de curro de Irene y hicimos un almuerzo temprano una cafetería del pueblo. Un de las cosas que me encantan de viajar con viajeros es la flexibilidad para comer a cualquier hora sin plantearse nada. Las once y media, la una o las cuatro… lo mas que se puede escuchar es a alguien (yo) preguntando para cuando tenemos planeada la próxima comida. Así da gusto.

Después del “Delfinus Interruptus” en el que al menos echamos un rato y vimos una foca, comenzamos el camino a Applecross. Cruzando las highlands y algun valle espectacular que no llegamos a ver por la niebla. En valles menos espectaculares si que conseguimos ver ciervos, vacas peludas y algún faisan atropellado, para no variar mucho. Pasarían untas tres horas antes de que llegáramos al camping de Applecross donde pernoctaríamos. Las chicas en una cabaña, los chicos en tienda y la hermana de Pete, Kirstie -que se nos unió en Fortrose- en su tienda.

Con todo el equipo montado sobre las cuatro y una reserva en el pub local a las seis, solo quedaba dar un paseo. Pete conocia la zona y nos llevo a una area llamada “Coral Beach” – pararíamos a ver mas focas en el camino y nuestro anfitrión sacaría su telescopio del coche-. Coral Beach es un rincón precioso tras una caminata de una media hora larga. Bastante fotogenico todo, particularmente si se llega al atardecer como nosotros. También tuvimos oportunidad de ver un croft de libro en un istmo – croft son las moradas típicas, pequeñas con zona para el ganado y una huerta basica – perdido al final de un sendero. No volveríamos sin que Cris y Ana pusieran su grano de arena y se perdieran. No se creo que nadie se preocupara seriamente, pero en cualquier caso ellas estaban mas nerviosas por haberse perdido, en su linea, que por la posibilidad de no encontrar el camino de regreso. Aparecieron con la cara colorada de correr poco despues de que los chicos nos dieramos la vuelta para buscarlas.

Después de la miniaventura iriamos al pub a cenar. La MVP seria Irene que acabo pidiendo chupitos de tequila -not granted- y con resaca -duly granted-. De vueltas vimos ciervos entre las casas, espectaculares en la cercania y mas cuando Pete y Richi se pusieron a rodearlos y correr detrás de ellos y nos galoparon al lado. Dio incluso para alguna fotuca.

Entre gritos, risas y bamboleos llegamos al camping y a nuestros respectivos sitios. A mi me toco dormir en el saco de Pete. Mejor que en cama, vaya. Ninguno de nosotros tres ronco ni hizo nada raro… dormir como lirones hasta que amaneció, con la luminosidad habitual del interior de las tiendas de campaña, pero con lluvia.

 

 

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Mallorca, Edinburgo, Inverness, Clacham. Llegamos al fin!. Dia 2/7. Jueves.

En transito desde Madrid a Skye of Curr

En transito desde Madrid a Skye of Curr

 

Los días se solapan un poco. Este comienza en el aeropuerto de Mallorca, aunque las campanas de medianoche sonaron en la carretera y dormimos en Barajas. Cogimos el primer avión del viaje sobre las siete y media en Madrid y dormimos todo el viaje a las islas. Nunca tuvimos problemas para dormir en un avión y esta noche en transito ha sido todo un acicate para que cayéramos semiinconscientes casi antes de despegar.

Un vuelo sin incidencias y con poco margen para aventuras por la cantidad de ronquidos que conseguimos encajar entre el despegue y el aterrizaje. Serian las nueve cuando caminábamos por la zona de embarque del aeropuerto en busca de una bahía de embarque tranquila donde sentarnos a descansar. Dicho y hecho, leí un rato mientras cargaba en móvil y Cris exploraba en busca de tiendas. No tardaría mucho en volver con el parte de cafeterías. Con ganas de un cafe y buen animo tiramos al nexo entre estaciones a por nuestro desayuno.

No tardaron demasiado en llegar Richi y Ana, unos saludos de reencuentro después de bastante tiempo y el equipo que recorrió el sudeste asiático volvía a estar reunido y con las mochilas preparadas. Comenzaba una nueva pata del viaje con buen animo y bastantes ganas.

En Edimburgo nos recogió Pete en su coche, diez libras de parking después estábamos en ruta hacia en norte. Parada para comer algo a pie de carretera después del los puentes y atravesar el Kindom of Fife y seguir hacia el norte entre faisanes atropellados y algún que otro ciervo. Dos cosas que me llamaron la atención. La primera de esas aves a pie de carretera aplastadas por el trafico. Parece ser que las sueltan para caza y no se defienden muy bien en el entorno. La otra, como con unas alturas mínimas rara vez por encima de los 400 los paisajes estaban cubiertos de nieve. Durante este viaje también veríamos los primeros ciervos que se convertirían en una constante del viaje.

Así fuimos llegando a Invernes y después a Skye of Curr, donde esta Clacham Cottage, la casa de Irene y Peter. Un a salida entre los arboles a la Izquierda de la carretera que daba a una pista de barro de 100m desembocando en el cottage. Una casa pequeña con dos habitaciones, un baño y cocina alrededor de un salón con chimenea.

La tarde noche se iría entre conversaciones de política y un repaso al país entre Pete, Richi y yo en la parte de fuera de la casa. Las chicas cocinaban mientras la cena y arreglaban sus cosas. Después de cenar seguiríamos igual, de conversación dentro de la casa alrededor de la chimenea hasta que nos dividimos y acostamos. Cris y yo en la habitación de Pete y Irene, ellos en el despacho y Richi y Ana en el salón. Full house.

 

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En transito hacia Escocia por Madrid y Mallorca. Dia 1/7, Miercoles.

Comenzamos con un viaje de los que marcan ruptura de la rutina.

Comenzamos con un viaje de los que marcan ruptura de la rutina.

 

Las opciones de viaje eran numerosas, pero pocas buenas. Salir por la tarde y pasar la noche en el aeropuerto o de madrugada e intentar dormir en casa. La tercera seria quedar en Madrid con colegas, pero era inviable por las horas de llegada. Teníamos que salir desde Gijón después de trabajar y aunque yo libre de la extensión por haber hecho un curso y estar positivo en horas, Cris no. Tuvimos que salir de casa sobre las siete de la tarde. Se dejaba ver un viaje intenso… de los que nos gustan.

Al final, decidimos dormir en el aeropuerto y aquí estamos ahora. Ya en día 2 a las cinco de la mañana después de una noche de semisueño en transito. Salir casa sobre las siete para ir al Decathlon a por un par de toallas y repostar en el coop antes de entrar en ruta. Desde ahí a Mar de Cristal, donde hemos dejado el coche y enlazado con el metro para Barajas… Con un margen de 2 minutos… Muy en nuestra linea.

 

 

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