Retrospectiva sobre las notas del dia.

Modesto
Amanecimos en el aparcamiento centro comercial/área de servicios de lo que creemos que es Modesto, hemos, alejándose de sitios mas turísticos es raro que haya problemas aparcando en centros comerciales de pueblos perdidos de la mano de dios. Al menos en nuestra experiencia, que es poca.

Hemos comenzado el camino hacia S.F. temprano inmediatamente después de desayunar y hacer compras en una especie de macro Waitrose que teníamos al lado. Creo que fuimos los primeros clientes del día y le caímos en gracia al dependiente que estaba en caja, encantador según Richi, y las dos Cristinas que fueron a comprar, yo quede al ordenador poniendo en orden algunas de las fotos de los días anteriores. Supongo que llevamos suficiente alternando la caravana con días de montaña como para empezar a parecer peculiares a los que nos ven desde fuera.

S.F.

La primera en la frente. Una chica encantadora y sonriente nos ha informado en una cabina de peaje de uno de los puentes que había que pagar y no se aceptaban tarjetas. Nos ha dejado pasar cortesmente y nos ha entregado una cartulina amarilla en la que se especificaba por que nos multaban, cuanto era la multa y el peaje a mayores y como pagar. Así da gusto. Como para dar la vuelta y disfrutar de su conversación otra vez. Pues nada, bienvenidos a la meca de la tecnología: San Francisco, la única ciudad en la que hemos necesitado billetes analógicos hasta ahora. Al menos las vistas desde el puente son interesantes, con el puerto y el centro financiero a nuestra derecha.


Candlestick rv Park
No tardamos demasiado en llegar al Park donde vamos a dejar la caravana en San Francisco. Seria mas correcto decir que es el sitio donde querríamos dejar la caravana. De nuevo no tenemos reserva confirmada, una constante en este viaje aunque estamos librando con bastante dignidad. No hubo problema y un señor con una actitud de “Whatever” nos busco un sitio donde dejar el RV. Gran evento, estrenamos desagüe y toma de agua corriente. Por primera vez no vamos a tirar de deposito. Nos ha costado, pero poco a poco vamos aprendiendo a operar con la casa a cuestas.

Picamos algo rapido y hemos salido al centro, hoy queriamos hacer un tour por la parte mas antigua de la ciudad y comenzaba sobre las dos. Apenas pasa del mediodia, pero hemos llamado a un uber tras picar algo para que no se nos haga tarde, el taxi desde aqui a nuestro destino son mas de 40 minutos.

El taxista, como todos los conductores de Uber que nos hemos ido encontrando ha sido una fuente de información sobre la ciudad y la vida en California en general. Nos aviso, como otros ya hicieron de que hay un problema serio de homelessness. Según salíamos del RV park, en un suburbio semidesierto nos comentaba que las casas por esa zona rondaban el millón de dolares y que en general tenían un problema social serio y sin solución aparente. El “Gobernator”, como llamo a Schwarzenegger o como se escriba, no hizo muy bien su trabajo, al menos desde el punto de vista de nuestro nuevo amigo. El problema se hizo visible cuando nos acercamos al centro. Inevitablemente obvio por sus dimensiones y su crudeza. Realmente se ve un numero significativo de gente, cargando con bolsas donde tienen todas sus pertenencias, caminando por las aceras o simplemente tirados en el suelo. Cualquier rincón es bueno para poner un tendal.

Union Square
Un ex-yugoslavo ha sido nuestro guía, vino algunos años de intercambio a trabajar en una fabrica de chocolates y en uno de los periplos de repente no tenia un país al que volver. Desde entonces anda por EEUU. Bastante americano en su actitud, ha dado la mano y comentado algo a cada persona del tour. Algo menos americano cuando abordo el tema del holemessness comparándolo con Europa con conocimiento para ponernos en situación.

Nos ha paseado por todo el centro, Union Sq, Chinatown y el centro financiero, para dejarnos en uno de los popos de la ciudad junto al río. Un tour interesante con foco en la historia de la ciudad y bastante bien contado. No hay quejas.

Hemos aprovechado nuestro recién adquirido conocimiento de China Town para ir a comer algo. Tuvimos suerte con la elección de restaurante y salimos bastante bien parados. Ademas de fichar ese sitio, en el tour pasamos por el gimnasio de Bruce Lee en un callejón y la fabrica de donde son originales las galletas chinas de la suerte. Interesante.

La noche
El paseo después del tour nos llevo al wharf mientras caía la noche, nada que contar. Gente, franquicias y alcatraz al fondo, detrás de un submarino que se mecía en el muelle y que funciona como museo de la segunda guerra mundial a día de hoy.

Dimos por concluido el día después de tomar una cerveza en un pub, mas cerca del centro financiero que de muelle, del que huimos relativamente rápido. A nuestro lado una señora mayor, debía rondar los setenta, bastante tocada. también tenia aspecto de homeless, pero no se puede saber. Otra cosa que estamos viendo en la ciudad son las secuelas de los setenta en un numero de personas mayores. Como dicen aqui, si recuerdas los setenta es que no estuviste allí. La puntilla ha sido un señor vestido de sadomaso en la puerta de personal de un club, tachuelas, mascara de cuero inimaginable, piel al aire y la cocina del sitio al fondo, con gente de con delantales y sombreros de cocinero preocupándose de sus cosas. Pues nada, estarían celebrando un cumpleaños.

Nuestro ultimo taxista del dia era Afgano. Cuando Richi le pregunto se era refugiado de guerra dijo que si. Ahi acabo la conversacion.