08:00 Bryce-Zion Camping
Desayunamos nuestros cafés con leche de almendra y porridge cocido en agua. La receta perfecta para no sobre alimentarnos. Puaj.

Antes de marchar rellenamos el agua de la caravana en el campsite slot y después nos hemos movido para descargar la porquería en el dumping site a la entrada del camping. Habría que hacer esto a la llegada, al final se tarda bastante y quita tiempo en la hora mas critica, que realmente es cualquier hora del día por que siempre vamos por detrás de lo que querríamos hacer y necesitamos mas tiempo, menos por la noche. El problema es que a las nueve estamos fundidos y manejar una manguera de caca disuelta a presión en la oscuridad no es lo que nos pide el cuerpo. Llamadnos rarunos.

09:00 Hacia Springdale:
Nos hemos perdido a mitad de camino. Debimos girar en Mount Carmel y se nos paso o en GPS no lo indico. Creo que es cosa de tener la configuración para evitar peajes. Not good idea. Ahora hay que dar la vuelta y volver a atravesar Carmel. Me chine bastante con esto, pero no abrí la boca. Total, iba conduciendo yo así que estaría feo culpar a alguien. Fue el destino.

11:00 Mount Carmel:
Paramos en la gasolinera de Mount Carmel., la White Mountain Trading Post. Por fin me funciona la tarjeta que ha estado de vacaciones el mismo tiempo que nosotros, me la bloquearon el primer día y la conexión a internet no ha dado para desbloquearla hasta ahora. Así vamos.

Richi estaba limpiando el parabrisas cuando un paisano se le ha acercado y pedido que le mire los neumáticos y le limpie el parabrisas cuando acabe con nosotros. Cuando le ha explicado que no curra allí el hombre le ha mirado y le ha respondido impávido “You really seem to know what you are doing” (es que lo haces como un profesional, amigo) menudo crack. Si que lo parece, por lo menos cuando maneja el limpia cristales. En retrospectiva ha sido una oportunidad perdida de ganarse una propinilla, es que no esta a lo que tiene que estar.

11:37 Zion National Park
Estamos parados a la espera del segundo túnel de la entrada a Zion. Parece que no vamos a subir al disfrutar del Angel’s Landing view por problemas de vértigo.

El túnel es tan estrecho que han cerrado la entrada del otro lado a todos los coches para que nosotros pasemos, ademas tendremos que ir por el medio para no chocar con el techo. También es largo, el camino en la oscuridad no nos preparo mucho para lo que nos encontramos al otro lado cuando aparecimos dentro del cañón.

Springdale:
Hemos bajado por una carretera dentro de un cañón de dimensiones colosales. Vamos justos de tiempo y no hemos parado. Antes del cañón hay dos túneles. La llegada a los túneles es entre paredes de roca por las que apenas cabe el RV. El segundo paso, largo y oscuro esta excavado en la roca viva, después se abre este cañón con paredes difíciles de imaginar e imposibles de transmitir en foto o texto. Es sobrecogedor.

No paramos por que esperábamos a llegar a la scenic road. Obviamente nos lo perdimos, la Scenic Road es la que atravesaba el cañón. Bajamos con la boca abierta ¿Que estábamos esperando a mayores? ¿Que se movieran las montañas y cantasen opera?

Salimos hacia Las Vegas sin parar en Springdale. Visto el cañón, vamos a ajustarnos a horario y dejar el senderismo aunque con mucha pena. Por lo menos tenemos un taster de Zion. Lastima de habernos perdido el Ángel’s Landing View que no ha cuadrado… Al menos en esta visita.

Las Vegas:
Aparcamos en el parking lot del Excalibur entre edificios de casinos que ocupan manzanas enteras. Un poco desangelado. No podremos quedar aquí por la noche, así que salimos a dar una vuelta y probar de que va esto antes de retirarnos a donde podamos pernoctar sin problema. Dormiremos donde cuadre, en ruta hacia el Sequoia National Park.

Hemos dado el paseo hacia el cartel de Welcome to las Vegas. Una media hora de camino. Para arrancar hemos tenido que pasar por varios pasos a nivel de la Stripe, la calle principal de Las Vegas. Los pasos elevados abren por arriba y por abajo a casinos, son pasarelas de cruce con paredes de cristal en los que se reflejan las luces de neón de cientos de carteles luminosos, algunos enormes y otros descomunales. Fachadas de torres hechas enteras de carteles de luz, pantallas como edificios y ruido, un martilleo continuo que cae sobre todas las personas que se mueven por la calle.

Hay mucha gente, pero el grueso estará en los casinos, los bares, los espectáculos de todo tipo que inundan la ciudad junto al ruido y la luz hasta el punto de saturación y después de ese punto aun la hacen rebosar por los bordes hasta que desaparecen los limites de lo razonable No termina el exceso ahí, tan solo se pierde la perspectiva. Llegados a ese punto, bienvenido a Las Vegas, comienza “la diversion”.

Nos alejamos del ruido eso para hacernos la foto de recibo en el cartelon, pasamos moteles decrépitos con ambiente setentero, parking lots, gasolineras y casinos, todo caótico entre mas luces y neón. Camionetas remolcando pantallas led y altavoces anunciaban mas espectáculos por las calles, por si alguien anda despistado sin saber a donde ir.

Hemos pasado por delante del Mandalay Bay donde nos han llamado la atención dos cosas, la primera el parking para oversized vehicles, con caravanas aparcadas. Parece que tenemos sitio para pernoctar.

Lo segundo es que toda la acera y la mediana estaban llenas de puntos naranja numerados. En los parterres había banderitas y en la carretera mas puntos. Trazaban una linea desde el hotel, al otro lado de la calle, hasta un descampado que estábamos bordeando. También notamos que se iban haciendo mas dispersas según se alejaban del eje central, desde esa linea a los lados. Llegamos a la conclusión de que eran marcas del tiroteo en masa del hotel Mandalay Bay hace un año. Un francotirador se atrinchero en una de las plantas altas y regó un concierto de country que había abajo con varios rifles automáticos, 58 muertos y 422 heridos. Si que parece que estamos estamos viendo todo lo típico de EEUU.

Una foto rápida por la que no hicimos ni cola en el rotulo y a la vuelta. La foto luce mucho, pero no se ve que hay una cola de media hora para hacerla. Esa foto cool de instagram es el resultado de algo menos cool. Una hilera de turistas como nosotros, gritones y cargados de palos selfie. Nos hicimos la foto preceptiva pero pasamos de la de redes sociales, sólitos debajo del cartel

Vuelta y visita a los casinos. Esto es Benidorm multiplicado por 500 en todos los aspectos. De noche la gente se tira a la calle y las luces dan un brillo difuso que se funde en blanco a toda la ciudad.

El espectáculo de agua del Bellagio y el Volcán del Vulcano nos cuadraron en nuestro camino al Venice, dos espectáculos de cartón piedra en una ciudad de corcho pan. Sin duda alguien en marketing hace bien su trabajo. Ahí estábamos mirando unos chorros de agua que jamas habríamos parado a mirar en otro sitio… pero es el Bellagio, son Las Vegas, esto debe fascinarnos.

El Venice, simplemente espectacular. Su tamaño es descomunal y quedamos sorprendidos con el cartón piedra, la pintura dorada y el hormigón imitación a mármol mas impresionante que cabe concebir. Un pareciendose la ciudad de Venecia hasta el punto de tener gondoleros dentro dando vueltas en sus barcazas bajo un techo que imita el cielo azul con luz indirecta que no deja de impresionar.

Es como si hubiésemos vuelto a los setenta y un grupo de empresarios queriendo blanquear dinero hubiesen encargado a los guionistas de Pajares y Esteso que hicieran algo a lo grande. No en plan Torrente, que sabemos que es sátira, sino en plan sincero, de corazón. Hay que quitarse el sombrero, si no por lo que han hecho, al menos por que lo han llenado de gente. Mátame camión.

Cenamos en una hamburguesería, una tal Deny’s y marchamos de allí, cansados y saturados a coger la RV y después al aparcamiento del Mandalay donde nos tomamos una cerve Richi y yo hablando de management e historia de EEUU y Europa.

Se va acabando el tabaco y Richi no encuentra donde reemplazarlo, y no es que no lo intente, esto es una constante del viaje, el paseando de tienda en tienda.

En definitiva, esto es Benidorm llevado al extremo. Si es el plan de vacaciones, pues genial. Si no te gusta eso, quizás solo sea un sitio interesante para ver. De una forma u otra, con toda su sobresaturación de espectacularidad, es un sitio donde se esta a salvo de sufrir un ataque de síndrome de Stendhal.