Bodorrio de Inma y German. Sabado, Dia 2 de 3.

Se han casado German e inma.

La verdad es que el dia se paso volando. Aunque ayer llegamos bastante tarde, hoy madrugue un poco para ver a mi madre y la tita Cati. Saldrian temprano de casa, sobre las nueve. Habian quedado con un perito para medir algunas tierras y cuando escuche algo de ruido en la cocina a las ocho de la mañana me levante para verlas un rato. Ahi estuvimos hablando un sobre el campo y las mediciones de las tierras.

Seguimos arreglando el desaguisado que dejo el titi al morir. Aparte del tema que llevamos arrastrando desde que se disolvio la sociedad, el acceso a la porcion de mama en Covadonga, que no existe y terminara con Celia dejandole paso, tenemos un suevo evento en referencia al tamaño. Al medir hay una fanega y media de mas en Covadonga que hay que repartir.

Segun parece, la primera idea ha sido medir la parte de mama en relacion a lo escriturado y asi dejar el resto para Celia. No obstante, lo escriturado se queda corto en relacion a la realidad y este sistema implica que el extra se queda en el otro lado, la parte de Celia. Hoy, mama y la tita Cati van con un perito a medir todo para tener datos reales y escriturar con un reparto proporcional de la parte extra. Parece algo mas justo que lo que se proponia en primera instancia despues de la medicion de Celia. A ver como acaba el asunto. Obviamente bien.

La tita Cati y mama llegarian para comer. de inmediato se comenzaron a preparar para marchar, el AVE a madrid salia sobre las cuatro menos cuarto y la tita queria llegar con tiempo. A las dos y media salieron de aqui en el Toyota Yaris nuevo en un viaje relampato, mama, la tita, Celia y Carmen. Nosotros tardariamos algo mas en comenzar a vestirnos para la boda. Serian las cuatro cuando nos metimos a duchar en los dos baños. Maquillaje para ellas y un poco de plancha para mi, aunque me ayudaria mama al final con la camisa en cuanto volvio de dejar a la tita Cati.

A las cinco nos metimos en el coche y subimos a Santa Maria. Una ceremonia normal en la prioral y algo de socializacion en el antes y el despues. En medio, tuvimos que leer peticiones mi hermano, Carlos y Yo. Creo que no lo hicimos mal. Entre la ceremonia y la salida del bus desde el arco de la Puerta Sevilla, baje a dejar el coche e hicimos tiempo en la Antiqua con un par de cervezas.

A las ocho y media, con algo de retraso con respecto a lo que teniamos pensado, salio el bus. Un viaje corto hasta una de las haciendas que hay detras del Recreo, justo antes de la Huerta del Soldado. Canapes, charla, cena y barra libre hicieron una noche memorable. Nos lo pasamos como enanos. El marco de polaroid que hizo Carlos dio bastante juego y tambien tuvimos un momento memorable cuando le entregamos la espada de monedas a German. La espada de monedas fue una idea de Carlos, pegamos parte de nuestro regalo a una espada de carton que quedo bastante visible y se la entregamos antes del baile a los novios. Fue un punto gracioso. Tambien me gusto hacer un repaso friki a algunas series, juegos y podcast que pueden estar interesantes. Algo que solo podemos hacer aqui y que hecho de menos en Asturias.

Creo que le sacamos bastante provecho a la barra libre. Aguantamos hasta las seis, aunque la ultima media hora y estabamos bastante acabados por los sofas mientras los camareros desmontaban todo y recogian. Fue un detalle feo por su parte, pero la verdad es que tambien nos quedamos al final de cansinos. El broche de oro lo puso German, no tenian llaves de su casa y terminaron tocando en la ventana de la casa de su padre para que les abriera y les dejara una copia. Un fin de fiesta peculiar para el dia de tu boda.

Boda de German e Inma.

Uno de los dos eventos bodiles de este año, junto a la boda del Curi.

Uno de los dos eventos bodiles de este año, junto a la boda del Curi.

Esta ha sido otra de las bajadas a Sevilla de este año, aunque no tenga su categoria propia como viaje. Comienzo a pensar que es mejor dejar constancia de un evento de una forma mas somera que perderlo para siembre.

German e Inma se casaron en Santa Maria un Sabado, 31 de Octubre de 2015. Para esta boda bajamos Cris y yo, a diferencia de para la del Curi, que bajaria yo solo. Podemos decir, como de tantas otras, que fue un evento memorable. Tras el reencuentro y la boda en Santa Maria, dejamos los coches en casa y subimos a encontrar a todo el mundo en La Antigua, uno de nuestros bares de referencia a dia de hoy en Carmona, justo despues de el Arco de la Puerta de Sevilla y a poca distancia de la nueva casa de Carlos y Mati.

Tras jugar un rato con el marco de fotos estilo polaroid que Carlos diseño para el evento, fuimos a los buses en el arco, donde antes de subir a los vehiculos nos cruzariamos con los novios haciendose fotos en el arco. De ahi a una de las haciendas que hay detras de la antigua Venta El Recreo en direccion a Mairena… y el resto es historia. Hau que remitirse a videos y fotos. Por nuestra parte, nos quedamos hasta el final de los finales con los novios. Nuestros despojos los trajo el ultimo bus junto a la pareja recien casada a la que resulto que se le habian olvidado las llaves de su nueva casa… en su nueva casa.

Asi, con el recien casado volviendo a casa de sus padres a primera hora de la mañana tras la boda, nos despedimos todos. Creo que Fran saco un video de German aporreando la ventana de sus padres y llamandolos a las seis y media de la mañana.

Bajando a la boda de German e Inma. Dia 1 de 4.

Comienza el puente de la boda de German e Inma.

Comienza el puente de la boda de German e Inma.

 Los viernes suelen ser dias tranquilos en Paulino Prieto. Normalmente lo mas intenso se acumula al principio del dia, la agenda se abre antes y son huecos bastante solicitados por padres que no quieren que sus hijos pierdan horas de clase. Normal por una parte, de ser excesivamente agonias por otra. Al final del dia son crios de colegio. Este no fue diferente y a las doce de la mañana el trabajo estaba practicamente despachado. Por supuesto que aun quedaba el goteo constante de clientes que dura todo el dia, pero con Leticia, una de los pediatras de vacaciones, incluso ese goteo estuvo bastante amortiguado.

Aun asi, no consegui salir un poco antes para llegar a Sevilla a una hora decente. Hubo que esperar a Cris y ella si que tuvo un dia normal, ocupado hasta las tres de la tarde. A eso se sumo que nos perdimos en el camino y casi terminamos en Lugo. Era la una y media cuando mi hermano, con cara de sueño, nos abrio la puerta en Carmona. Bajamos sin llaves.

 

El retorno, Tallin, Vilna, Madrid y Gijon. Viernes, dia 12/12.

Un dia en ruta para volver a la casilla de salida.

Un dia en ruta para volver a la casilla de salida.

 Comenzamos en Riga, con la tripa llena despues de cenar. Aprovechamos que era el ultimo dia para probar algo mas de lo habitual. El Hell Hound, un pub en la calle que lleva al centro de la ciudad desde la torre Fat Margaret, nos sorprendio desde el primer dia con sus opciones de picoteo y hoy las aprovechamos al maximo. Con los pies y las manos heladas del dia fuera y nuestra ultima expedicion al cajero, nos sentamos y pedimos un par de pintas, sopa y comida. Pero eso es historia del dia anterior.

Acabariamos mas que satisfechos antes de levantarnos y dirigirnos al hostel a recoger el equipaje, nuestra fiel MacPac que nos acompaño en el viaje por el sudeste asiatico. Con unas expectativas mas humildes, cogimos en tranvia ya en noche cerrada, serian las ocho y media y la ciudad estaba envuelta en una oscuridad gelida. En tres, quizas cuatro paradas, llegamos hasta la estacion de autobuses, el tranvia de Tallin nos ha resultado, aunque solo lo usamos dos veces, un transporte rapido y eficiente. Tampoco podemos quejarnos de los autobuses, a pesar de que saliamos a las diez, sobre las nueve y media largas estabamos embarcando.

El viaje, como cualquier viaje de bus, fue tranquilo y sin incidencias, no estoy seguro, pero creo que no llegaron a pedirnos pasaportes esta vez. Es lo normal dentro de la zona Schengen. 

Serian las seis de la mañana cuado llegamos a una Vilna en la que los tonos azules de la mañana se comenzaban a imponer con pereza sobre el negro de la noche. Con mas frio que otra cosa conseguimos que una chica que debia ir a trabajar nos indicara donde estaba la parada del bus que nos llevaria al aeropuerto. Sabiamos el numero, fue el mismo que nos acerco a la ciudad el dia que llegamos. Asi, mas orientados, esperamos con tranquilidad hasta que nos recogio el transporte y nos acerco al aeropuerto. A esas alturas al menos ya me habia embuchado un cafe caliente, para no perder todo el calor del bus por una parte. Por otra parte, en prevision de la crujida de un cafe en el aeropuerto.

Dicho y hecho, mas que duplicado el precio de mi cafe por el de Cris. Al menos se lo tomo con calma mientras esperabamos a que anunciaran la puerta de embarque. Anuncio, facturacion de mochila, seguridad y nueva espera, esta vez en la puerta, con el avion ya a la vista. La espera, ya de por si interesante, fue amenizada por una chica que me entrego un cuestionario. Quince minutos para rellenarlo, plastas. Al menos, el servicio de wifi gratuito del aeropuerto estuvo a la altura y amenizo los ratos muertos. Ademas, sin saber muy bien como, teniamos priority impreso en los billetes. Algo raro con Ryanair, acelero el proceso de entrada en el avion significativamente.

Avion, barajas y cojera de Cris, que llega arrastrandola desde Tallinn. No obstante, mi teoria es que fue la bici el Claipeda. La suya le da mas peso a los escalones de bajada del valle del Gauja. Como sea, llegamos a la estacion de metro de barajas al mas puro estilo pata de palo. Mar de Cristal, supermercado, coche… y sin incidencias hasta Gijon. Cansados, como no podia ser de otra forma, llegamos a Premio Real para soltar las maletas y tirarnos un rato al sofa. Creo que no llegamos ni a pedir comida que era el plan inicial. 

Fin de viaje y vuelta a la vida real. Gran estrategia… queda el fin de semana y el lunes, que es festivo, por delante. Seguimos de vacaciones.

 

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Ultimo dia en Estonia. Despedida de Tallin. Jueves.Dia 11/12.

El ultimo dia en Tallin se planteaba mas dificil de rellenar de lo que en realidad fue.

El ultimo dia en Tallin se planteaba mas dificil de rellenar de lo que en realidad fue.

El bus salia a las diez de la noche y nuestro la salidad del Fat Margaret Hostel era a las doce. Tendriamos que rellenar todas esas horas. El problema no era tanto el que hacer, la ciudad tiene actividades para llenar semanas, sino donde ir a partir de las cinco y media, hora de cierre de muchos museos.

Decidimos hacer un comienzo tardio del dia y nos levantamos sobre las diez y pico para bajar a desayunar a las once. Por supuesto la decision de levantarse tarde la tomamos sobre la marcha. Anteriormente habiamos decidido madrugar para ir al free walking tour. Un dia gris y los cristales de la ventana de la habitacion mojados nos disuadieron de esa idea. Ganariamos tiempo antes de salir a la calle, aunque las perspectivas para el resto del dia con lluvia fueran mas duras que las que se planteaban en principio para una jornada ya larga de por si.

La sala comun del hostel, donde bajamos a desayunar, ha sido uno de los puntos positivos del hostel. Si bien las duchas apenas tenian sitio entre la puerta y la mampara, en el salon-cocina del sotano el espacio es un lujo del que se podia disfrutar en abundancia. Desayunamos en una de las mesas circulares de la sala espaciosa, calida y bien iluminada que es el comedor. Tranquilamene y con tiempo fuimos desayunando. Nuestros unicos compañeros eran dos lituanos que parecen estar viviendo en el hostel. Definitivamente, por sus horarios y habitos, no dan impresion de turistas. Chicos agradables, uno de ellos se nos acerco a darnos algo de informacion sobre las republicas y la situacion economica que atraviesan y preguntar por el estado de España. Parece que estaba pensando emigrar al campo, como tanta gente que se da cuenta de que trabajar doce horas por la comida y el transporte no es la clave de la felicidad. Tuvimos una conversacion interesante al respecto mientras terminabamos las provisiones que nos quedaban y preparabamos los bocadillos para las siguientes cuarenta y ocho horas. con la perspectiva de pasar la noche en transito desde Tallin a Vilna, mejor estar preparados.

Con lluvia moderada para ayudarnos a mantener el paso, salimos del hostel a mediodia, dejando alli nuestras maletas. Nuestra primera parada seria el museo de la navegacion. Junto al alojamiento, fue una visita interesante que compenso los cinco euros por cabeza de la entrada. Siendo Estonia una nacion rodeada de mar y su capital uno de los puertos mas importantes de Europa durante la historia -ademas de pertenecer en su dia a la Hansa- este museo dificilmente podia decepcionar. Fuimos, con mucha calma, subiendo plantas de informacion respecto al mar y la historia de la ciudad. El ultimo tramo de escaleras, exterior nos llevo a la azotea de la torre donde, ademas de mojarnos, tuvimos una perspectiva interesante de la ciudad. No es que fuera un lujo, por su distribucion, al pie de una colina, la capital de Estonia esta llena de miradores desde los que las vistas no son un recurso escaso. De cualquier forma, con un repaso fresco a la historia de las defensas de la ciudad, fue util tener esa vista a mano para identificar los bastiones defensivos del siglo XVI cons sus estructuras de colina a pie de la muralla antigual. Por otra parte, el encanto de los miradores en los dias grises y solitarios no decepciono. Estaba alli arriba, esperando con los brazos abiertos y lo abrazamos con entusiasmo. Al menos yo… Cris bajo para no mojarse.

Uno de los problemas, o ventajas, de los desayunos tardios es que no dejan lugar para planificar las comidas del dia. Con la tripa llena a las once y media de la mañana, buscamos un sitio para nuestro primer avituallamiento y posada de culo en silla. Teniamos dos candidatos, un cafe y una creperia. El cafe tenia buenas referencias… la creperia tenia crepes. Todavia con la tripa llena, decidimos parar en el cafe.

Una de las constantes de este viaje, ha sido la discrepancia de precios entre la guia “Lonely Planet” y la realidad. El hecho de que las republicas balticas hayan entrado en la zona euro en los tres años que han pasado desde la edicion del libro de viajes hasta ahora no ha jugado a nuestro favor. La cafeteria no seria una excepcion y el precio paso de barato para europa a muy caro para europa, esto es muy muy muy caro para Estonia. Al menos salimos de alli con la tripa llena y entrados en calor. Despues nos dariamos cuenta de que el sitio, al que entramos por un callejon y que estaba en un sotano de techos arqueados y ambiente acogedor, daba por su otra puerta a la plaza del ayuntamiento. Otro factor que no ayudo a que los precios estuvieran de nuestra parte, si bien al menos justifica que esten por encima de lo razonable. 

Con la tripa llena y los pies calientes salimos a nuestra ultima visita cultural del dia, el museo de la ciudad. Impecable en contenidos y presentacion. Segun avanzamos por las salas nos hicimos una idea de la evolucion de la ciudad desde la prehistoria hasta finales de la dominacion rusa en 1920. La segunda etapa rusa tras la WW2 quedo fuera de nuestro rango por falta de tiempo relativa. A pesar de que el museo cerraba a las seis, notamos presion constante a partir de las cinco y media. Nos sentimos lo suficientemente incomodos como para que quedara una mancha en nuestro recuerdo lo que de otra forma habria sido una visita a un museo impecable. Lastima que en ese aspecto no estuviese a la altura. 

Salimos al frio de la calle y casi sin querer llegamos a la ultima de las puertas de la ciudad que nos quedaba por ver, la Viru Gate. De alli dariamos un rodeo echando el resto mientras la temperatura bajaba por minutos. Llegamos, con Cris cojeando ya seriamente, hasta el Hell Hunt, nuestro pub de referencia en Tallin, solo para darnos cuenta de que no teniamos efectivo y el cajero mas cercano estaba… en la Viru Gate. Vuelta critica para sacar dinero y tener algo de efectivo que nos permitiera encajar el viaje de vuelta con solvencia en caso de que surgiera algun imprevisto.

El Hell Hunt nos recibio con su ambiente calido y conocido de otros dias. Reconfortante y acogedor despues de la calle, donde parecia que la temperatura bajaba por minutos segun nos desplazabamos perdiendo calor. Pescado ahumado, sopa, carne seca y Russian Dumplings regado con cerveza fueron el meno para la ultima noche antes de volver al hostel a por las maletas. Con ellas en la espalda, enfilamos via tranvia a la estacion de autobuses donde cogimos en nocturno a Vilna. Lectura y duermevela hasta las seis de la mañana, cuando desembarcamos en la estacion central de Vilna, pero eso queda para otro dia.

 

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Afinando el dia antes de salir. Creo.

 

 

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La calle principal. Pikk??

 

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Junto a una de las puertas de la ciudad.

 

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Detras del ayuntamiento.

 

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Tallin, turisteando en serio por la ciudad. Miercoles, dia 10/12.

Vamos a pasar tres dias en Tallin.

Vamos a pasar tres dias en Tallin.

Desde que llegamos por la maöana el primero hasta que marchamos en el bus nocturno el tercero, esta es la ciudad en la que pararemos mas dias. Creemos que es un buena forma de terminar un viaje.

A diferencia de ayer, cuando pasamos la tarde entera de descanso, hoy nos planteamos el dia como una toma de contacto intensa con la ciudad. Eso no evito que nos levantaramos sobre las diez y desayunaramos cerca de las once de la mañana.

Seria mediodia cuando con un itinerario marcado en la guia y el mapa offline nos acercamos a Margarita la Gorda, la torre defensiva que flanquea la puerta del casco antiguo mas cercana al hostel. Rodeamos la muralla hacia el oeste y subimos callejeando hacia el parlamento y la Catedral Ortodoxa. Desde ahi visitamos los tres miradores que flanquean el parlamento antes de bajar al ayuntamiento y enfilar, con bastante frio el el cuerpo, hacia el hostel. De hecho, teniamos tanto frio que enfilamos al super a por sopas de sobre – y pasta para hervir – antes de volver a nuestro campamento base.

Por fin calientes y con la tripa llena despues de una comia memorable a base de sopa, pasta con salsa de tomate muy picante, pan de centeno, crackers tambiend de centeno y fruta, nos apretamos un cafe con galletas y fuimos a reposarlo todo a la habitacion.

Como ayer, se deja notar que el cansancio de todo el viaje se ha ido acumulando. Dormiriamos otra siesta bastante interesante. Despertariamos casi con el sol poniendose en el horizonte. El momento justo para salir con la camara cargada y aprovechar la luz del atardecer.

Repetiriamos el paseo de esta maäana en una version rapida y reducida. Fotos Nocturnas que nos llevaron de nuevo a la muralla, el parlamente, la catedral y los miradores de la zona antes de bajar al ayuntamiento y enfilar hacia el hostel.

Ni que decir tiene que camino del hostel paramos en el mismo pub de ayer, carne seca al estilo de la cecina y salchichas acompaöaron hoy a dos sendas pintas de cerveza que cayeron durante la visita. Esta vez, con la diferencia de que ganaraon las ganas de volver a casa y no pedi una segunda pinta como la vez anterior.

Asi, sobre las nueve de la noche, volveriamos a casa con cris cojeando y yo experimentando a ponerme y quitarme la capucha para ver cuanto protegia del frio. Tengo que admitir que mas de lo que imaginaba. Bastante mas de lo que imaginaba.

Ya en el hostel, Cris cojeo al sotano para leer mientras yo escribo esto. Yo subi a por el libro de Cris, Colacao soluble y galletas antes de ponerme con el ordenador a hacer la entrada de ayer y la de hoy… y aqui estoy con la taza, las galletas y bastante sueöo. Menos mal que ya terminamos de contar lo mas significativo del dia. Hasta mañana

 

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Fat Margaret Hostel.

 

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Tramo de la muralla.

 

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Desde uno de los miradores. Volveriamos por la noche.

 

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La palaza del ayuntamiento.

 

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Puerta del tramo corto de la muralla?

 

 

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Desde uno de los miradores de la ciudad alta.

 

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De Riga a Tallin. Llegada a Estonia. Martes, dia 9 de 12.

Nos levantamos temprano para poder coger el bus a Tallin. Cinco horas para “aterrizar” a mediodia en la capital de Estonia. Volvemos a cambiar de pais.

Nos levantamos temprano para poder coger el bus a Tallin. Cinco horas para “aterrizar” a mediodia en la capital de Estonia. Volvemos a cambiar de pais.

Compramos los billetes de Ecolines sobre la marcha y montamos casi de inmediato en un bus bastante espacioso, con wifi y pantalla en cada asiento. Algo que no es raro, pero si un poco una loteria. Llegariamos a Tallin sin incidencias.

Uno de los grandes descubrimientos de este viaje, y soy consciente de que ya lo mencione, ha sido maps.me, un aplicacion de mapas offline que nos esta facilitando la vida en muchas ocasiones y salvando el culo en otras tantas. Con ella no tuvimos problema para coger el tranvia que nos habian indicado en el mail de respuesta que recibimos al reservar el hostel. En cualquier caso, la duda del momento era si se podria comprar el billete al conductor. No nos costo demasiado encontrar las instrucciones en la parada mientras llegaba el transporte. Se podia y costaba euro y medio. Perfecto.

La segunda opcion habria sido ir andando, pero tuvimos que descartarla. Cris se ha ido resintiendo de la rodilla derecha en los ultimos dias y el paseo habria sido demasiado. De hecho, es la razon por la que ayer terminamos cenando en el restaurante Ossiris a precio… bueno, a precio de restaurante.

Llegamos bastante rapido al hostel. Situado en el norte del casco antiguo, junto al puerto y frente a Margarita La Gorda, la torre defensiva que flanquea la puerta a la ciudad mas cercana al hostel y que le da nombre es un edificio del siglo XVIII y estilo frances. Amplio y confortable hasta el punto de tener jacuzzi. Del tipo de hostels en los que se cambia estilo y espacio por intimidad y relaciones mas cercanas. No es una queja ni nada que se le parezca, estos cambios de estilo enriquecen el viaje y lo hacen poco monotono. Mas si cabe viniendo del Barons Funky Hostel con su ambiente reducido de residencia de estudiantes.

La tarde dio relativamente para poco. Despues de pasar por un supermercado y comer aprovechando la cocina del sitio, subimos a la habitacion para una siesta que pudo rondar las cuatro horas. Se deja notar que este viaje ha sido intenso. Al mantener el ritmo y hacer algo diferente en cada momento, se mantiene el interes y no se hace demasiado obvio, pero hemos estado diez dias sin parar. Se podria decir que en turnos continuos de maöana y tarde con viajes intercalados. Asi hoy, habiendonos levantado temprano para coger el bus, paso lo que paso cuando nos vimos con la tripa llena y la perspectiva de pasar tres dias en esta ciudad. La curiosidad y las ganas de hacer todo lo que pudiesemos en el menor tiempo posible dieron paso al relax… cansancio y sueöo-

Era ya de noche cuando resucitamos para salir a una vuelta de exploracion. Teniamos en la reserva uno de los sitios recomendados por la guia  y salimos a abordarlo.

Tallin fue una sorpresa agradable en nuestra primera noche. A pesar de que solo entramos en el casco antiguo por la puerta de Margarita la Gorda y avanzamos por esa calle hasta media altura.

Edificios cuidados y calles con ambiente de ciudad antigua y no domingueril a pesar de la abundancia de bares y comercios, la mayor parte permanecian cerrados un martes por la noche. De la misma manera, la gente con la que nos cruzamos eran mayormente personas solas con aspecto de salir del trabajo a casa, a pesar de estar el pleno casco antiguo.

Nuestro paseo nos llevo al gastropub que era nuestro destino, pero no acabaria de convencernos. A medio camino habiamos visto un pub llamado Hell Hunt, bastante calido y animado que nos llamo mas la atencion que el ambiente frio y elegante del que teniamos delante. Volvimos sobre nuestos pasos y entramos a tantear el terreno. Pescado salado y unos dumplings rusos regados con cerveza nos harian entrar en calor y decidir de inmediato que seria el sitio al que volveriamos al dia siguiente para cenar.

Asi, con la tripa bastante llena y media sonrisa, salimos de nuevo a la semioscuridad, el frio y el silencio de las calles de la Tallin nocturna camino del Hostel. En cinco minutos estariamos alli de vuelta, sin incidencias pero con una anecdota. Nos adelanto un seöor de Salamanca dando tumbos. Por como vestia y como se monto en un tranvia ante nosotros, debia ser de aqui y acabar de salir de tomar algo con los compis del curro. Elegante, arreglado y como un piojo.

 

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Despidiendonod de Riga. El edificio art deco que teniamos en frente del hostel.

 

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Ducha en Tallin.

 

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Y salida nocturna.

 

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Hell Hunt. Se convirtion en nuestro pub de referencia.

 

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Y Fat Margaret. Junto a nuestro hostel, que se llama… Fat Margaret.

Mañana en Sigulda, Turaida y vuelta a Riga. Lunes, dia 8/12.

Con la mejor intención del mundo, hoy pusimos el despertador a las ocho de la mañana.

Con la mejor intención del mundo, hoy pusimos el despertador a las ocho de la mañana.

Teníamos intención de levantarnos a tiempo para coger el bus de las 0855 desde el albergue hasta la ciudad. Por supuesto, como tantos planes de madrugar, la cosa no acabo de salir como teníamos prevista. A las ocho y cuarto decidimos que no seria mala idea levantarnos a nuestro ritmo y caminar al pueblo. De hecho, decidimos que aunque fuera mala idea, era lo que íbamos a hacer. Eso de levantarse temprano no esta hecho para nosotros. Como decía un amigo, cuando llegue la prueba definitiva habra dos tipos de personas, los que lleguen preparados y los que lleguen descansados. Nosotros llegaremos descansados.

Salimos hacia el pueble después de ducharnos y empaquetar nuestro exiguo equipaje – el grueso del material quedo en Riga en el Funky Hostel – . Casi tres kilómetros al sol y frió de una ma;ana radiante. Volvimos a acertar con la elección. El paseo fue agradable como cualquier paseo en una ma;ana clara. 

A pesar de salir mas tarde de lo previsto, sacamos tiempo – vacaciones! – Para hacer un buen desayuno en el café donde cenamos ayer. En realidad, en otro de los bares del mismo due;o. Parece que no solo los precios se han multiplicado en los últimos a;os, también los locales. Aun asi, desayunamos por bastante poco y una cantidad mas que abundante. De hecho, no pasaríamos hambre hasta que a las cuatro decidimos dar por concluida la visita a Turaida.

Una visita que comenzó, contra todo pronostico, con un buen paseo. Aunque la idea inicial era ir en bus, los astros no se alinearon como hubieramos querido. Tendríamos que haber esperado una hora para el bus que nos hubiese llevado a Turaida y decidimos que seria mucho mejor aprovechar ese tiempo visitando los dos castillos de Grimulda antes de ir a Turaida.

Dicho y hecho, en cuarenta minutos teníamos dos castillos despachados y emprendimos paseo hasta nuestro destino final. Estábamos haciendo fotos en el puente sobre el Gauja que atravesamos hoy -diferente al colgante de ayer – cuando nos adelanto el que habría sido nuestro transporte si hubiésemos ido en bus.

De todas formas, hay que admitir que de nuevo el paseo fue un acierto. Por la parte baja del valle, entre bosques y con un sol de oto;o que nos calentaba a la vez que iluminaba los árboles repletos de hojas con los colores cambiantes del oto;o.

Turaida resulto ser un complejo interesante en el que pasamos un buen par de horas, perdiendo de nuevo el bus que teníamos previsto para la vuelta a cambio de pasar algo mas de tiempo recorriendo el castillo.

Un paseo tranquilo por el interior de las torres y el patio de armas con su punto álgido en la torre mas alta. Vistas espectaculares del valle se volvieron a abrir ante nosotros. Se pueden pasar horas haciendo fotos a los paisajes que este parque nos esta dejando ver. Sobre todo, a mediodía, cuando no hay dios que atine con la exposicion para que se vea el cielo con sol y nubes y las zonas de sombra. Dammit.

Terminamos la visita sin demasiado tiempo de sobra, lo justo para bajar hasta la parada de autobús (como muchos de los que hemos cogido aqui, minibus) y comer algunos cacahuetes sobre la marcha. Al poco, nos recogió el autobus y emprendimos la vuelta a Grimulda.

Al bajarnos en Grimulda fuimos inmediatamente a por los billetes de bus para volver a Riga. Nos indicaron anden y hora: salia en 5 minutos. Corriendo, fuimos al anden… pero el coche no se presento. Algo poco común, asi que acabamos pasando por la taquilla para verificar que estaba pasando. No pasaba nada, habíamos comprado billetes de tren creyendo que eran de bus y habíamos ido al anden correcto… del tipo de vehículo equivocado. Recompramos billetes y cogimos el bus que nos llevo a Riga.

La vuelta fue mas suave que la salida, el chico del hostel esta particularmente hablador y agradable.
Hicimos el check in en nuesta habitación, que seguía siendo la misma, y apalabramos una lavadora que pusimos antes de salir a cenar, en cuanto el encargado fue al súper y compro el detergente.

Asi, con los deberes mas o menos hechos salimos a cenar. Tuvimos que cambiar los planes y en vez de ir al bar del primer dia (el Folkklubs en Peldu Iela) fuimos al Ossiris en Barona Iela (la del hostel). Cris esta lesionada de la rodilla y no lo dio para volver al casco antiguo. Se nos fueron 25 euros, casi el equivalente del presupuesto por persona y dia que tenemos asignados, pero cenamos bien y en un restaurante de verdad. Algo que no pasa tan a menudo como seria recomendable, ni de vacaciones… ni en casa.

Ahora estamos de vuelta, yo haciendo los deberes de los dos últimos dias, en los que no he escrito y Cris desde hace mas de media hora, en la cocina del hostel hablando con el encargado, que sigue hiperdicharachero, sobre todo, si tenemos en cuenta que prácticamente es el quien le dio nombre al “Síndrome Facial Letonio”.

 

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De Riga a Sigulda y primer dia en el parque. Domingo 7/12.

Esta anotacion completa y continua la que existe a mano en inkredible.

Esta anotacion completa y continua la que existe a mano en inkredible.

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Salimos del alberge algo contrariados con la experiencia y fuimos directamente a la parada de autobus. Resulto ser demasiado temprano, una hora y aprovechamos para ver el mercado exterior. Despues de la visita ayer al interior, esta era la asignatura pendiente. Durante una hora paseamos sin rumbo fijo entre los puestos. Tuvimos suficiente tiempo como para tener un altercado. En uno de los puestos, Cris toco un sombrero de piel y un indivuduo, animaluco comenzo a pegar con un martillo en la mesa de puesto mientras gritaba. Chapurreo algo como mirar si, tocar no, pero con la frialdad y “bitterness” que caracteriza a los rusos. Nos dejo bastante descolocados. No estamos acostumbrados, como parece que lo estan ellos, a esas maneras y la falta de educacion y respeto. Una experiencia sumamente desagradable a la que volvimos varias veces a lo largo del dia.

Sin mas, cuando llego la hora montamos en el bus direccion a Sigulda. En una hora nos acerco al pueblo que hace de entrada al parque natural. El camino consistio, como la gran mayoria de los caminos aqui, en una gran recta rodeada de arboles. Como siempre, la experiencia de salir de una ciudad fue interesante. Permite algo de contacto con los suburbios a turistas mas habituados a moverse por el centro. Curiosamente, a pesar de que la grandiosidad de los edificios fue en decrescendo, se observaba que seguian siendo casi todos grandes bloques de principios de siglo con pinceladas de art noveau. Poco a poco fue apareciendo alguno de los bloques tipicos de la Rusia Sovietica. Aun asi, estos fueron una minoria.

Recien llegados a Sigulda, paramos en la oficina de informacion en la estacion. Fue un fiasco saber que los alojamientos que habiamos planeado, a precio de saldo, habian multiplicado las tarifas varias veces desde la edicion de la guia tres a;os atras. Tuvimos que buscar un sitio nuevo.

El Hostel Kaba resulto ser la opcion mas barata. Quedaba a un par de Km, pero caminar es gratis y el tiempo no suele ser el factor limitante en los viajes de vacaciones. Enfilamos hacia alla dejando atras, entre otras cosas, el circuito de bobsleigh del pueblo.

Aprendimos dos cosas en el hostel. En primer lugar, que deberiamos haber verificado hostelworld.com antes de nada. En segundo, que la guia estaba terriblemente anticuada y no es valida ya como referencia de viaje en muchos aspectos.

El hostel resulto ser una mezcla de un edificio sovietico bauhaus y el de la pelicula de el resplandor. De hecho, cuando llegamos por la noche y Cris quiso salir a hacer una foto del pasillo, tuvo que pensarselo dos veces por que le daba miedo… pero eso es otra historia.

Aun asi, no hay mal que por bien no venga, la distancia hasta el hotel, significo que nos quedamos justo al principio de una ruta que no habriamos hecho de otra manera. El gran recorrido paisajistico alrededor de la ciudad. Espectacular.

Bosques de coniferas a nuestro alrededor nos llevaron al mirador del Kaiser. Sorprendente, por que no esperabamos estar a ninguna altura, al principio me desoriente al ver que entre los arboles se veia azul. Resulto que frente a nosotros se abria el valle del rio Gauja con unas vistas espectaculares que poco menos que nos dejaron sin aliento. A todo esto se une que los colores comienzan ya a virar a los rojos del oto;o. Una experiencia.

Seguimos camino y bajamos al rio, que cruzamos por un puente colgante de cemento. Pena que no todo pueda ser bajar, a partir de ahi la cosa se hizo un poco mas cuesta arriba. Un camino de pelda;os de madera nos llevo a la parte alte del valle y de ahi hasta la muiza del se;or de Krimulda. Krimulda es el segundo condado con su sede al pie del valle del Gauna, los otros serian Griselda y Turaida. Aun intentamos llegar A Turaida, pero se acercaba la noche y decidimos que seria mejor idea coger el teleferico desde la casa se;orial de Krimulda hasta Grimulda.

Aun tuvimos tiempo, no se si por suerte o por desgracia, de bajar hasta la gruta de Gutmanala, donde segun cuenta la historia, murio la Rosa de Turaida. Digo que no se si por suerte o por desgracia por que todo lo que bajamos, despues tuvimos que subirlo para volver a la mansion de Krimulda, desde donde salia el teleferico. Para mas inri, el se;or del teleferico decidio que era buena idea cerrar antes de la hora que ponia en el letrero que habiamos chequeado en la primer pasada. Cuando llegamos, solo quedaban dos chavales recogiendo un tenderete. Desgracia.

Como siempre, torno en algo positivo. Uno de ellos nos ofrecio llevarnos al pueblo (bajada y subida) por cinco euros. Fieles a nuestra politica de no dejar que nadie se aproveche de los turistas -nosotros- nos negamos. Resulto que el chaval iba a bajar en un caddy electrico, era un guia y los cinco euros eran su tarifa… visto asi cambiaba la cosa. Aceptamos, y resulto ser un acierto. No solo ganamos tiempo y descansamos – estabamos machacados a esas alturas – si no que ademas nos fue contando anecdotas en el camino, sobre la visita del zar a la casa, sobre el serpentin de bajada, la gruta de la leyenda y como es la mayor que hay en esta zona de terreno arenoso y como el pueblo tiene a dos de los mejores atletas de Bobsleigh del mundo. Una experiencia.

No solo ahorramos cansancio, nos recomendo un cafe para comer que resulto ser un triunfo, ademas de ser uno de los recomendados por la guia, “La Casa Del Gato”. Gran cena antes de buscar un taxi que nos llevara de vuelta al hostel. No lo encontramos, hicimos los dos kilometros y medio en la oscuridad. Fue un paseo diferente que disfrutamos como una oportunidad de hacer algo nuevo. Como cada vez que nos pasa una de estas, nos presto bastante.

 

 

 

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Explorando Riga en el segundo dia. Sabado, dia 6/12.

Hoy ha sido un dia rico en experiencias, que duda cabe.

Hoy ha sido un dia rico en experiencias, que duda cabe.

No llego a recordar cual era el planning incial pero a pesar de que el final se le pueda parecer, lo que el dia ha englobado pasa de sus expectativas.

Amanecimos relativamente temprano. Serian las nueve cuando nos desperetamos, bastante descansados. Aun se nos cruzaria una sesion se sexo por medio que hizo que salieramos sobre las once en direccion a la oficina de informacion turistica.

Con billetes para un concierto de musica de camara a las siete de la tarde y un par de tickets de autobus, salimos de la casa de los cabezas negras – donde esta la oficina de informacion turistica – en direccion al mercado de Melnsila Iela. Una oportunidad aprovechada de cruzar al otro lado del rio que nos llevo a un mercado sorprendentemente hipster. Es mas, era tan hipster que no se le podia poner ese adjetivo, era autentico. El mercado al que imitan los mercados hipster de londres. Parece ser que – y la realidad lo confirma – que la agricultura ecologica y el Craft encontraron su nicho en medio de la crisis como recurso para marcar diferencias en letonia y se asentaron como un valor a;adido. Eso, como valor a;adido sin connotaciones pijotescas ni hipsterianas, es lo que hoy encontramos en su esencia mas pura.

Aun asi, seguia siendo un mercado y me ralle pronto. Mientras que Cris iba curiosendo los puestos, de arcilla para jabon, un broche para Reve, calzado y tablas de cocina para cortar alimentos… que seria lo que pillamos para nosotros al final. Yo acaba cansado y Cris mosca, a pesar del esfuerzo para no quejarme, Cris noto mi estado de animo y se mosqueo. Salimos de alli no en la mejor disposicion de animo, ni ella ni yo.

Bajarialmos del bus de vuelta en la biblioteca nacional y aprovechamos para hacer un par de fotos y decidir nuestros proximos pasos. Serian ir a un flea market primero y al mercado de comida en segundo lugar. Despues de eso nos retirariamos al hostel hasta la hora del concierto de musica de camara. 

Asi llegamos al flea market a pata desde la biblioteca nacional. El mercado era increiblemente cutre, todo lo que se puede esperar de un flea market segun yo y decepcionante segun Cris. Hay que decir que quizas ella tuviera razon. Es posible esperar que en un mercado encuentres cosas que han salido de un trastero y alguien no quiere. Es el estilo del mercado que encontramos en nuestra primera visita a Berlin. A pesar de que yo flipe con la morralla que vi hoy, lo cierto es que mas que un mercado de trastero, aquello era una chatarreria. Cascos a medio – o ni a medio – oxidar, cables, herramientas mohosas… y una discusion que tuvimos al respecto en un parque donde comimos a la vuelta. Una experiencia no demasiado grata.

Como siempre, la discusion es el momento de catarsis, el punto bajo desde el que todo comienza a mejorar. En este caso, llegar al mercado de comida ayudo. La variedad, los precios y el ambiente nos hicieron olvidar lo demas. Salimos con los ingredientes para la cena y un par de caprichos. En mi caso consegui el Kvass, una bebida local que hace las veces de refresco de cola y un trozo de mien en el panal para merendar. Cris pillo el cascanueces con forma de seta que hacia dias que queria y unas plantillas de gamuza o piel, lo que sea eso. Sonrientes y de mucho mejor humor del que llevabamos al entrar, salimos del mercado en direccion al hostel. 

Seria interesante hablar del mercado y sus dimensiones, cuatro edificios que en su dia fueron hangares de zepelines divididos en categorias, carnicos, lacteos, verduras y pescados. Un templo culinario masivo y a precios mas que asequibles. Aunque no lo hubiesen sido, habria valido igual la compra que hicimos para cenar a base de productos locales en el hostel. Ensalada de pimientos asados, salmon, chuletacas magras de ternera y champi;ones para la guarnicion que compramos junto al ajo y perejil a una se;ora que no hablaba ingles pero uso todas sus habilidades de verdulera y su salero para que entendieramos que queria que le pagaramos el euro con veinte centimos que le debiamos en moneda y no en billetes.

Descansados y descargados de comida en el hostel, donde encontramos a una chicha de Guipuzcua que llevaba cuatro meses de voluntaria en Letonia, sobre las seis y media de la tarde volvimos al ataque. Corriendo, como siempre, llegamos al concierto de musica de camara para el que habiamos comprado entradas por la ma;nana.

Los diez euros de entrada hicieron que deshecharamos la opcion B, un tour por la opera de Riga que costaba ocho euros. Nuestro presupuesto da para lo que da y con 30 euros diarios por persona no esta la cosa en europa para tanto como pudiera parecer. No se decir si valio la pena o no. A pesar de que el producto era lo que ponia en la caja, musica de camara con piano y violin, resulto ser musica asinfonica. Dicho de otra forma, ciencia musical experimental. En  Crisitano, aquello no habia por donde cogerlo. Volvimos al hotel con la sesion aun chirriando en nuestros oidos y sin dos notas con sentido que se pudieran tararear. Al menos dio para echarnos unas risas comentando la jugada. Sin entender de composicion musical, aquello fue un castigo.

De vuelta al hotel cocinamos lo que habiamos pillado en el mercado para cenar y comimos como campeones, para variar. Una experiencia para repetir. Aprendimos hoy que este es un recurso para que los viajes no se hagan demasiado tristes culinariamente hablando, el otro recursos es cenar ligero y economico, pero fuera de casa. Dos cosas a recordar. Para evitar futuras crisis. Apretar demasiado tampoco es demasiado bueno.

 

 

 

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